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Las adicciones a las compras compulsivas, al juego, al sexo o al móvil, nuevos retos para Proyecto Hombre en Gandia

La entidad atendió el año pasado en su centro de día a 118 personas, con un 31 % de mujeres y una tasa de éxito del 42 %

La coordinadora del centro, Esther Moreda, advierte sobre los peligros de recaída en verano, "con numerosos eventos festivos donde el alcohol y otras drogas están muy normalizados"

Las terapeutas en Gandia; Ana Giner, Estefanía Ortiz y Esther Moreda.

Las terapeutas en Gandia; Ana Giner, Estefanía Ortiz y Esther Moreda. / Levante-EMV

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Josep Camacho

Josep Camacho

Gandia

La Fundación Arzobispo Miguel Roca, que desarrolla en la Comunitat Valenciana el método terapéutico de Proyecto Hombre contra las adicciones y trabaja para la rehabilitación e inserción social, atendió el año 2025 en su centro de día de Gandia a 118 personas, según su memoria anual. Se trata de 7 más respecto de 2024, cuando fueron 111. Por géneros, el 69 % fueron hombres y el 31 % mujeres, todos mayores de edad.

Durante la presentación de la memoria en València, el pasado 30 de junio, el director de Proyecto Hombre València, Vicent Andrés, advirtió sobre la necesidad de analizar el impacto que tiene una "creciente normalización" del consumo de sustancias y de las "adicciones comportamentales" sobre las personas y sus familias, así como "la escasa preocupación" que generan.

Por su parte, Constanza Romero, que dirigirá Proyecto Hombre València a partir de agosto, apuntó que a las adicciones vinculadas al consumo de sustancias, se suman cada vez "con mayor fuerza" las llamadas comportamentales. "Muchas personas recurren a conductas como las compras compulsivas, el juego, sexo o el uso problemático de las tecnologías para intentar aliviar el dolor o el sufrimiento, buscando una vía de escape y una satisfacción inmediata. Dar respuesta a estas nuevas formas de adicción, que ya están plenamente presentes en nuestros programas de atención, constituye uno de los grandes retos para nuestros equipos profesionales".

Actualmente están al frente de Proyecto Hombre en Gandia tres mujeres. Ellas son la coordinadora y educadora social Esther Moreda, la trabajadora social Ana Giner y la psicóloga Estefanía Ortiz. La fundación lleva en Gandia 26 años. Desde hace cuatro años están ubicados en la calle Alzira, número 7.

Los datos de Gandia reflejan una realidad que apenas ha cambiado respecto al año anterior. Lo primero que conviene tener en cuenta, y poner en valor, es que los usuarios de Proyecto Hombre, derivados a su vez por la Unidad de Conductas Adictivas (UCA) del Departamento de Salud, son aquellos valientes que han sido capaces de reconocer su problema de adicciones y pedir ayuda, pero no es sino la punta de un iceberg oculto, en una sociedad que todavía sigue siendo demasiado permisiva con el alcohol y otras drogas en numerosos contextos. La lista de espera es de un par de meses.

Actualmente las 40 plazas que ofrecen en Gandia, todas subvencionadas por la Conselleria de Sanidad, están ocupadas. De estos usuarios 17 son mujeres. Esther Moreda considera que el alto porcentaje de mujeres "es un buen dato porque el consumo de las mujeres es más solitario, en casa, a escondidas, pero en cambio se acercan para pedir ayuda". Está muy presente el alcohol, "pero otras que trabajan y además llevan adelante a la familia acaban enganchadas a la cocaína cuando empiezan a consumirla porque creen que así pueden mantener su ritmo diario".

Moreda añade que en las mujeres "el estigma social es mayor" y cuando llega al programa una mujer adicta, "lo hace con una mayor severidad".

Por edades, aunque la adicción afecta a todas las franjas, en adultos el perfil es mayoritariamente hombre de origen español, con una edad media de 41 años, consumidor con doble adicción a cocaína y alcohol, soltero, con estudios obligatorios y en paro, aunque un 43% mantiene el trabajo. Las mujeres llegan con una edad media de 44 años.

El proceso de desintoxicación y la relación con Proyecto Hombre, para que llegue a buen puerto, debe durar al menos un año. Durante este tiempo es normal que se produzcan recaídas, pero lo importante es volverse a levantar, y resurgir como al Ave Fénix. De los usuarios que pasaron por Gandia durante 2025 un 42% recibió el alta terapéutica, una tasa de éxito cuatro puntos por debajo con respecto al año anterior.

En 2025, a diferencia del año anterior, no tuvieron en Gandia ningún caso de consumo de alfa, una droga que se ha puesto de moda en ciertos entornos para mantener relaciones sexuales, asociada al "chemsex". Ha habido adictos a los juegos y apuestas "on line", sobre todo entre veinteañeros. No se han detectado casos de enfermedades mentales.

El papel fundamental de los familiares

Una pata de Proyecto Hombre son las terapias de grupo con familiares, cada quince días los martes durante una hora y media, guiadas por la psicóloga. Moreda apunta que la implicación de las familias "siguen siendo fundamental", y señala que en ocasiones hay sesiones conjuntas, de familiares y usuarios, donde estos últimos se preparan una presentación y exponen algún tema relacionado con las drogas.

Entre los objetivos de estos grupos están ofrecer apoyo emocional y acompañamiento a las familias ante el impacto y consecuencias que conlleva el proceso adictivo, y entrenar a los familiares en cómo afrontar las situaciones derivadas del proceso de deshabituación.

También hay en Gandia dos pisos tutelados que gestiona la asociación Mosaic, pero con usuarios de Proyecto Hombre, uno para hombres y otro para mujeres. Es un recurso dirigido a personas que empiezan a tomar las riendas de su vida, antes de independizarse, en el que aprenden, sobre todo, cómo administrar la economía doméstica, sin que el dinero se vaya en consumir drogas.

Por otra parte, un año más los usuarios de Proyecto Hombre, además de charlas y talleres, realizaron actividades fuera del centro, culturales, lúdicas, deportivas o de contacto con la naturaleza. En muchas de ellas ha colaborado el Ayuntamiento de Gandia, por lo que Moreda quiere agradecer las facilidades que les han dado.

Más de mil personas atendidas en total

Proyecto Hombre acompañó a 1.089 personas y a 1.100 familiares que pidieron atención o asesoramiento; 824 iniciaron tratamiento, de ellos, un 21 por ciento mujeres. Esas personas acudieron a los programas de tratamiento, inserción, y prevención que abarcan desde la primera acogida en los centros de día de València (218 atenciones), Gandia (118) y Ontinyent (80), en el Área de Prevención, hasta los recursos residenciales en la comunidad terapéutica de València (187) y la del Centro Penitenciario Antonio Asunción en Picassent, con 65 usuarios.

La memoria destaca que el 53% de las personas adultas llega con deudas y en desempleo, pero también que el 43% de las personas que acceden a tratamiento se encuentra en situación laboral activa. La presidenta de la FAMR-Proyecto Hombre València, Aurora Aranda, señala que este dato es "interesante hacia el ámbito laboral con una mirada preventiva: ya no son solamente personas que están en la calle, hay muchas personas con una vida normalizada, que encuentran en las adicciones salidas al momento vital que están pasando".

Projecte Jove

Por otra parte, la entidad tiene el programa Projecte Jove, que está dirigido exclusivamente a jóvenes y adolescentes, colectivo en el que han detectado "comportamientos de riesgo a edades cada vez más tempranas, con consumos abusivos de cannabis y uso problemático de la tecnología, y a partir de ahí entran en una rueda de la que muchas veces sabemos que es difícil salir".

El perfil mayoritario es de una media de edad en hombres de 18 años y mujeres de 19 años, con una edad mínima de 13 años. Como indican los datos de la memoria, el 69% de los jóvenes consumen cannabis, y en ocasiones otras sustancias, como ketamina o tusi. Otro 12 % está vinculado a redes sociales, juegos de apuestas, videojuegos y acceso a contenidos pornográficos. El 8 % de las atenciones corresponden a problemas de conducta. El pasado año Projecte Jove atendió a 188 personas, 64 jóvenes y 98 familiares.

Proyecto Hombre no cierra por vacaciones. Moreda da algunos consejos a las personas que son propensas a consumir: "Que no se expongan a situaciones de riesgo, en las fiestas de los pueblos el alcohol está muy normalizado, pero no hay necesidad de ponerse a prueba".

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