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La Gandia de las hermanas Künneke

Una colección inédita de fotografías tomadas por dos turistas alemanas que tuvieron una segunda residencia en la playa gandiense entre los años 1958 y 1980 permite apreciar las diferencias sociales y urbanísticas antes y después del «boom» de la construcción y del turismo de masas.

Apartamentos Dumay, playa de Gandia, 1960.

Apartamentos Dumay, playa de Gandia, 1960. / Künneke

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Josep Camacho

Josep Camacho

Gandia

El gandiense Jordi García Polop, de 63 años, profesor jubilado en el instituto Vall de la Safor, de Villalonga, y aficionado a la fotografía, se dio cuenta enseguida de lo que tenía entre manos cuando descubrió, hace veinte años, en una casa de Múnich, en Alemania, unos álbumes, perfectamente ordenados y documentados, con fotografías, filmaciones en Súper-8 y diapositivas sobre Gandia. Eran los recuerdos de verano de las hermanas Künneke, Christa y Erika, ya fallecidas.

Jordi García conoció a las hermanas porque eran amigas de su tía Hildegaard, que es de origen alemán. Ella había llegado de Múnich a Gandia en los años 60 para trabajar como secretaria del austriaco Carlos Schneider, fundador de la fábrica de zumos La Vital, y aquí se casó con un español, su tío Joaquín, hermano de su madre.

Una de las dos hermanas, Christa, la mayor, era profesora de Economía en un instituto de Formación Profesional y la otra, Erika, la menor, era consultora en el sector agrícola, por lo que visitaba numerosas granjas. Cuenta García que procedían de una familia adinerada, pero venida a menos, que acabó gestionando un cine en la ciudad de Goslar, al norte de Alemania.

Apartamentos Mi Descanso, playa de Gandia, 1967.

Apartamentos Mi Descanso, playa de Gandia, 1967. / Künneke. Colección de Jordi García Polop.

Para cuando las conoció por primera vez García, en 1983, las Künneke tenían más de 60 años y él era un veinteañero que trabajaba de socorrista en la playa. Tras entablar una amistad, por mediación de sus tíos, las mujeres le invitaron a Múnich un par de semanas en diciembre de ese año. Ese fue su primer viaje, en el que apenas sabía alemán. Después llegaron más, hasta la segunda mitad de los años 90, época en la que García se trajo algunas de esas fotos a Gandia. "Ellas tenían su casa llena de recuerdos de Gandia, se hicieron mayores, ya no les daban importancia, y me las cedieron", cuenta. Christa murió a principios de los años 90 con cerca de 80 años, y Erika en 2016 a los 95 años.

García ha conservado las fotos como un tesoro, porque datan de entre 1958 y 1980 y, con el paso de los años permiten hacerse una idea de la transformación de la playa gandiense.

Las hermanas tuvieron una relación muy estrecha con Gandia. Decidieron establecer una segunda residencia. Compraron en la playa una caseta tradicional, no un chalet moderno de los que empezaban a levantarse. La bautizaron como Villa Max und Moritz, en referencia a los populares personajes de un cuento ilustrado alemán. Y así fueron felices, pasando largas temporadas y tomando fotografías.

Caballos en la playa de Gandia, 1964.

Caballos en la playa de Gandia, 1964. / Künneke. Colección de Jordi García Polop.

Con los años se cambiaron a un bloque de apartamentos, Los Iris. Pero acabaron marchándose de Gandia justo cuando la gente empezaba a llegar. El paraíso natural que ellas habían conocido se estaba transformando a una velocidad de vértigo en una colmena de apartamentos, en una carrera frenética por llenar la primera línea de torres. "Estábamos ya a principios de los años 80, y además les robaron su Volkswagen en el garaje, era una época de mucha delincuencia, y aquello fue la gota que colmó el vaso", explica García.

Las hermanas pertenecían a una generación de mujeres de posguerra, tras la Segunda Guerra Mundial, que había perdido novios, familiares y amigos en la contienda. Modernas e independientes a su modo, contrastaban con una sociedad como la española, donde las mujeres todavía estaban sometidas y con unas perspectivas de futuro más limitadas. Por eso no es de extrañar que sorprendieran en Gandia por su carácter indomable y su actitud vitalista.

Hotel Bayren, playa de Gandia, 1960.

Hotel Bayren, playa de Gandia, 1960. / Künneke. Colección de Jordi García Polop.

Mientras, en España, "los años sesenta llegaron cargados de una auténtica revolución en todos los sentidos, y uno de sus motores fue el turismo y la profunda transformación urbanística que llevaría a nuestras playas. La playa de Gandia era todavía la de las familias de la Safor, de l'Alcoià o del Comtat, que aprovechaban el ferrocarril de los ingleses para pasar el verano junto al mar", recuerda García.

Playa de Gandia, años 70.

Playa de Gandia, años 70. / Künneke. Colección de Jordi García Polop.

La fascinante historia de las hermanas no puede separarse de su obra. Una diferencia es que cuando aquí los aficionados a la fotografía seguían disparando con máquinas en blanco y negro, ellas traían los modernos carretes en color. Las que conserva García están muy degradadas por el paso del tiempo. A la hora de digitalizarlas las ha editado con dos herramientas, Photoshop e inteligencia artificial, pero asegura que no hay ningún invento, ni retoque de más, ni añadido a las originales. “Estaban magentosas y solo he tratado de rescatar los colores de la época, más que editadas, me gusta decir que están restauradas o regeneradas”, matiza.

Barracas en la playa de Gandia, 1960.

Barracas en la playa de Gandia, 1960. / Künneke. Colección de Jordi García Polop.

Pero, más que la técnica, lo más relevante es la mirada curiosa que tuvieron las Künneke sobre Gandia, sobre el paisaje y el paisanaje. Ellas no buscaban las típicas fotos de recuerdo con la familia, o con grupos de amigos, ni los retratos formales, sino que les interesaba la arena, el mar, la naturaleza, los bañistas, la arquitectura del sol, como el hotel Bayren, recién inaugurado y con campos alrededor.

“Fotografiaban desde el mar hacia el marjal, cuando aquí lo hacíamos al revés”, apunta García. Pareciera que quisieran dejar esas fotos como un documento histórico para las generaciones futuras. Imágenes en Gandia donde aparezcan ellas hay pocas: “No les gustaba salir”.

Divulgación

Jordi García ha ido publicando este verano algunas de esas fotografías, las relativas a la playa de Gandia, en un perfil de Facebook que gestiona, titulado "Paratges, paisatges i personatges". En su faceta de divulgador no se conforma con subir las fotos, sino que las acompaña con un texto, siempre en valenciano, para fomentar la lectura en la lengua autóctona, documentado y a la vez literario, con el que intenta evitar el "scroll" inmisericorde y que realmente acaba atrapando.

Puerto de Gandia, 1959.

Puerto de Gandia, 1959. / Künneke. Colección de Jordi García Polop.

Una de sus obsesiones es que la gente sea consciente de la "destrucción de los parajes naturales" que se ha producido en muchas ocasiones en nombre del llamado progreso, como por ejemplo, en el caso que nos ocupa, con el turismo de masas. Y, como indica el nombre del perfil, además de paisajes también hay fotos de escenas costumbristas, de fiestas o de carreras populares.

A la izquierda una de las hermanas en Gandia. A la derecha Christa y Erika en Múnich.

A la izquierda una de las hermanas en Gandia. A la derecha Christa y Erika en Múnich, con unos 60 años. / Künneke. Colección de Jordi García Polop.

"Hoy -relata García- queda poco de aquellos veranos tranquilos que enamoraron a las hermanas Künneke. Quizá por eso sus fotografías tienen un valor que ellas mismas no llegaron a imaginar. Sin pretenderlo, capturaron los últimos instantes de un mundo que iba a desaparecer. Sus imágenes no son sólo recuerdos personales de veranos felices; son también el testimonio de una playa que todavía no sabía que estaba a punto de convertirse en otra cosa".

Las Künneke siempre recordaron con cariño a los gandienses, cómo les acogieron. "Hablaban del hotel Ernesto, por ejemplo, y ahora me parece bonito rendirle este pequeño homenaje a través de sus propias fotografías”, concluye García.

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