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Sebastián, gendarme que patrulla con la Guardia Civil en Oliva: 'Ayudamos al turista y hacemos más Europa'

El Instituto Armado despliega este verano en la Comunitat Valenciana a once agentes extranjeros, integrados en patrullas mixtas, procedentes de cuerpos policiales de Francia, Alemania e Italia

El gendarme francés y la sargento charlan con un empleado del Camping Kikopark en la playa de Oliva.

El gendarme francés y la sargento charlan con un empleado del Camping Kikopark en la playa de Oliva. / J.C.

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Josep Camacho

Josep Camacho

Oliva

Sebastián, gendarme francés, es uno de los 11 agentes extranjeros, integrados en patrullas mixtas internacionales, que ha desplegado este verano la Guardia Civil en la Comunitat Valenciana, dentro del plan Turismo Seguro. Los efectivos proceden de Francia, Alemania e Italia, y están distribuidos entre las comandancias de Alicante y de València. En su caso fue destinado al puesto principal de Oliva.

Este programa de la Guardia Civil se enmarca dentro de la iniciativa de incorporación de agentes de cuerpos policiales de otros países de la Unión Europea a unidades del Instituto Armado. Su finalidad es reforzar la atención y la seguridad de los turistas mediante la composición de patrullas mixtas internacionales junto a guardias civiles.

En toda España este verano está prevista la participación de 132 agentes extranjeros, procedentes principalmente de Francia, Portugal, Italia y Alemania, de sus respectivos cuerpos policiales. Estos agentes desarrollan su actividad integrados en distintas unidades territoriales de la Guardia Civil, especialmente en zonas de elevada afluencia turística. También se produce a la inversa, y en estos momentos hay varios guardias civiles que están trabajando en Portugal.

Con unos turistas españoles en el camping.

Con unos turistas españoles en el camping. / J.C.

Sebastián ha pasado el mes de julio en Oliva. Ha ido cambiando de pareja en los servicios, así que prácticamente ya se conoce a todos los guardias civiles del puesto. El miércoles patrulló con Rosa María, sargento de Oliva. Levante-EMV le acompañó durante un par de horas. Visitaron el Cámping Kikopark, uno de los más veteranos de la playa olivense, y que ha recibe durante todo el año a turismo internacional, también francés.

La pareja de oficiales -uno con su uniforme azul, la otra de verde- saludó a dos familias de turistas, ambos con caravanas en sus parcelas; una de españoles, llegados de Madrid, y otra de franceses, procedentes de Nantes. La reacción de los acampados en ambos casos fue la misma; primero se sorprendieron y luego aplaudieron una iniciativa que se dirige a brindarles seguridad. “Y en el fondo creo que ayuda a fortalecer el sentimiento de pertenencia a Europa”, comenta Sebastián.

Aunque son cuerpos similares hay protocolos de actuación que son diferentes.

Aunque son cuerpos similares hay protocolos de actuación que son diferentes. / J.C.

Saber el idioma del país de acogida no es un requisito imprescindible para los agentes extranjeros que colaboran en este programa con la Guardia Civil, pero sí un mérito para optar a esta plaza. En el caso de Sebastián fue bastante fácil; habla español como un nativo, de hecho le pusieron su nombre en castellano. Su familia materna tiene sus orígenes en Extremadura; sus abuelos emigraron a Francia tras la Guerra Civil y su madre se casó con un francés. Por tanto, en casa siempre le han hablado en los dos idiomas, y él continúa visitando el pueblo extremeño de sus antepasados.

La pareja con turistas franceses.

La pareja con turistas franceses. / J.C.

Aunque con nacionalidad francesa reconoce que tiene “el corazón dividido entre los dos países”, algo que pudo experimentar en el partido de España contra Francia del último Campeonato Mundial de Fútbol, que también se comentó al día siguiente en el cuartel.

Por otra parte, él ya tiene experiencia en esta especie de “eramus” policial: esta es su tercera comisión. Estuvo hace dos años en Galicia, donde se dedicó especialmente a la vigilancia del Camino de Santiago, y en Calvià (Mallorca), y el verano pasado donde patrullaba con frecuencia por el núcleo costero de Magaluf. “Son destinos muy distintos, en Galicia hay más tranquilidad y muchos franceses entre los peregrinos; en Mallorca son jóvenes de varias nacionalidades más fiesteros, y en Oliva me he encontrado a muchos turistas franceses mayores”, apunta.

A su vez, en Oliva tampoco es la primera vez que reciben a gendarmes galos. Este verano tendrán uno diferente cada mes. Sebastián se marchó el sábado y está previsto que para el mes de agosto se incorpore otro.

La sargento señala que siempre aprenden de ellos algo nuevo. “Aunque las funciones de ambos cuerpos son similares hay protocolos de actuación que son distintos, por ejemplo en los controles, cuánto duran o cómo se ubican ellos”, señala Rosa María.

Operación contra el vandalismo a mediados de julio.

Operación contra el vandalismo a mediados de julio. / Guardia Civil

Una de las ayudas que más ha prestado Sebastián es la traducción, que se agradece sobre todo en una situación de emergencia o a la hora de poner una denuncia.

Además, colaboró en los controles para evitar el vandalismo en el sector de Terranova-Burguera, unos comportamientos incívicos que traen de cabeza a los vecinos cada verano, y que acabó con el arresto de tres hombres. Pero cabe matizar que él, como agente extranjero, no puede practicar una detención en España, más allá de lo que podría hacer cualquier ciudadano al respecto. Por otra parte, ha estado alojado en la casa-cuartel de Gandia, por lo que en sus ratos libres él también ha podido hacer algo de turismo y conocer la capital de la Safor.

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