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El programa Radars de Gandia contra la soledad no deseada de los mayores se consolida con 189 usuarios

El ayuntamiento prevé ampliar en septiembre las actividades a centros sociales de otros barrios empezando por el Grau y prepara una campaña para divulgar la iniciativa y captar a más voluntariado

Visita del alcalde Prieto y las concejalas Codina y Gil a una de las actividades de Radars.

Visita del alcalde Prieto y las concejalas Codina y Gil a una de las actividades de Radars. / Àlex Oltra

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Josep Camacho

Josep Camacho

Gandia

El programa Radars, que impulsa el Ayuntamiento de Gandia contra la soledad no deseada de los mayores de 65 años, se consolida después de su primer año funcionamiento, y ya cuenta con 189 usuarios y 54 voluntarios, además de una red comunitaria formada por entidades, comercios, farmacias y centros de salud. La concejala de Sanidad y Políticas Saludables, Liduvina Gil, hizo balance este viernes en rueda de prensa.

Gil explicó en primer lugar que el éxito de Radars «no es del Ayuntamiento de Gandia, sino de toda la comunidad que participa en este programa ya que "la mejor respuesta ante la soledad no deseada es una comunidad que cuida".

Además, como novedad, anunció que a partir de septiembre Radars extenderá su actividad a otros barrios de la ciudad. Después de su implantación en dos centros sociales, los de Joan Climent y Roís de Corella, el consistorio trabaja para acercar las actividades y servicios al Grau de Gandia, con el fin de evitar desplazamientos de los mayores, y, progresivamente, a Corea y al Raval-Benipeixcar.

Además, el gobierno local prepara una campaña en medios de comunicación para divulgar el programa y captar a más voluntarios, con el objetivo de ampliar la red de apoyo. Para participar como voluntario únicamente se requiere una disponibilidad mínima de dos horas semanales.

Liduvina Gil explicó que Radars nació hace poco más de un año con el objetivo de visibilizar una realidad que afecta a muchas personas mayores y que, en numerosas ocasiones, permanece oculta. «Sabíamos que muchas personas viven situaciones de soledad que afectan su bienestar emocional y personal, y entendimos que teníamos que actuar», asegura, y matiza que "detrás de las cifras hay historias humanas".

La regidora también puso en valor el papel de los profesionales sanitarios, trabajadores sociales, farmacéuticos y comercios de proximidad, que colaboran detectando posibles situaciones de vulnerabilidad y derivando nuevos casos al programa, así como la Asociación de Jubilados y Pensionistas de la Safor, que aportan muchos voluntarios. «Hemos comprobado que la mejor respuesta no es únicamente la administración pública, sino toda una comunidad implicada en el cuidado de las personas», afirmó.

Más allá del acompañamiento, Radars ofrece actividades grupales, talleres, encuentros y espacios de convivencia que favorecen la socialización y la creación de nuevas relaciones personales. Entre las propuestas desarrolladas se incluyen actividades físicas, talleres creativos como mandala o papiroflexia, formación digital, juegos de mesa o encuentros para conversar. Una de las actividades es el "cumpleaños mensual", donde se celebra el aniversario de los usuarios y que cumplen años durante el mes anterior.

Gil precisó que Radars «no es un programa asistencial, sino un programa de derechos», puesto que permite que las personas mayores puedan continuar viviendo a sus hogares con autonomía, manteniendo su participación en la vida social y cultural de la ciudad durante el mayor tiempo posible.

Mujeres

La inmensa mayoría de las usuarias son mujeres, cosa que podría explicarse por su mayor longevidad, aunque en la próxima campaña también se animará a los hombres a apuntarse. El programa trabaja en función de diferentes niveles de soledad. Si la persona no puede salir de casa por problemas de salud, se le hace un acompañamiento y seguimiento telefónico. Si puede, entonces acude a las actividades de los centros sociales, u otras que se programen.

Finalmente, si recuperan su autonomía relacional, abandonan el programa porque ya no necesitan este acompañamiento, de ahí que las cifras de usuarios vayan fluctuando. La evolución de algunos participantes demuestra la efectividad del proyecto. Muchas personas se incorporaron en situaciones de aislamiento y han conseguido reconstruir una red social propia.

Gil agradeció la implicación de todas las personas, entidades y colectivos que colaboran en la iniciativa y subrayó que «una ciudad que cuida de sus personas mayores es una ciudad que avanza por el buen camino». Además el programa, añadió la concejala, es un referente para otros municipios, que se han interesado por conocer su funcionamiento y estudiar su posible implantación.

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