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Opinión

La playa se vende sola… pero también hay que limpiarla

" Un gobierno responsable debe anticiparse y reforzar la limpieza, el mantenimiento y la recogida de residuos antes de que aparezcan los problemas"

Cristina Moreno

Cristina Moreno / Levante-EMV

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Cristina Moreno

Concejala del PP de Gandia y diputada nacional

Cuando hablamos de la joya de la corona de Gandia, todos pensamos en nuestra playa. No es una frase hecha. Es nuestro principal atractivo, uno de los motores económicos de la ciudad y el escaparate con el que miles de personas conocen Gandia cada verano. Precisamente por eso, debería ser el espacio mejor cuidado de toda la ciudad.

Sin embargo, la realidad dista mucho de esa imagen. Basta con pasear por muchas calles de la playa para encontrar suciedad acumulada, enseres abandonados, jardines sin mantener, hierbas sin desbrozar, alcorques descuidados o excrementos de animales. Una imagen impropia de uno de los destinos turísticos más importantes de la Comunitat Valenciana.

Y no se trata de una crítica del Partido Popular. Es una queja que escuchamos todos los días de vecinos, comerciantes, residentes y visitantes. Las redes sociales están llenas de fotografías y mensajes denunciando el mismo problema: una playa que da la sensación de estar cada vez más abandonada.

Pero si hay algo que realmente duele es escuchar a familias que llevan veinte años viniendo a Gandia decirnos que están dejando de escoger nuestra ciudad como destino turístico porque la encuentran más sucia y peor cuidada que nunca. Esa es la peor noticia que puede recibir una ciudad que vive, en buena parte, del turismo. Y, para quienes queremos Gandia por encima de cualquier interés político, también es la mayor vergüenza. No podemos permitir que personas que durante décadas han elegido nuestra playa hoy se marchen decepcionadas por una falta de gestión.

Cada verano Gandia multiplica su población. Eso significa más actividad, más residuos y una mayor exigencia para los servicios públicos. No es algo inesperado: ocurre todos los años. Precisamente por eso, un gobierno responsable debe anticiparse y reforzar la limpieza, el mantenimiento y la recogida de residuos antes de que aparezcan los problemas, no cuando las quejas ya son generalizadas.

Impuestos

Porque gobernar es prever. Los ciudadanos pagan impuestos para tener una ciudad limpia y cuidada. La playa no puede gestionarse en agosto como si tuviera la población de un mes de invierno. Si las necesidades aumentan, también deben hacerlo los medios destinados a cubrirlas.

El problema, además, no es solo de limpieza; es de prioridades. Mientras los vecinos reclaman soluciones, el Gobierno socialista parece mucho más preocupado por la propaganda, las fotografías y el relato que por resolver los problemas del día a día.

Pero una ciudad no se gobierna desde un cartel. Se gobierna planificando, controlando las contratas, exigiendo que los servicios se presten correctamente y estando presente en la calle.

Desde el Partido Popular no pedimos nada extraordinario. Pedimos más limpieza durante los meses de mayor afluencia, mayor frecuencia en la recogida de residuos y enseres, un mantenimiento digno de jardines y zonas verdes y un control efectivo para que los servicios contratados se cumplan. En definitiva, pedimos sentido común.

Porque invertir en limpieza no da tantos titulares como inaugurar una obra, pero mejora la vida de los vecinos, protege al comercio, fortalece nuestra imagen turística y demuestra respeto por quienes viven aquí y por quienes nos visitan.

Gandia tiene una playa extraordinaria. Lo que necesita es un gobierno que la cuide con la misma intensidad con la que presume de ella. Porque la limpieza no es una cuestión estética ni partidista. Es calidad de vida, buena gestión y respeto por una ciudad que merece mucho más.

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