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Una comunidad de vecinos de Tavernes de la Valldigna denuncia malos olores, ruidos y problemas de seguridad en un bajo comercial donde viven hasta cinco personas

Los vecinos aseguran que la situación se prolonga desde hace dos años y reclaman al propietario que regularice el inmueble y adopte medidas ante las molestias que genera su uso como vivienda, mientras que el titular del inmueble tramita su regularización

Viviendas situadas en la Plaça l'Esglèsia, en una imagen reciente.

Viviendas situadas en la Plaça l'Esglèsia, en una imagen reciente. / Levante-EMV

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Saray Fajardo

Saray Fajardo

Tavernes de la Valldigna

La comunidad de propietarios del inmueble situado en Plaça l'Esglèsia, número 20, de Tavernes de la Valldigna denuncia los malos olores, los ruidos y los problemas de seguridad que, según aseguran, generan los inquilinos que residen en el bajo situado justo al lado del edificio y que figura catalogado como inmueble de uso comercial.

Los residentes conviven con esta situación desde hace dos años, cuando el inmueble fue alquilado a esta pareja por su propietario, que, a su vez, es concejal del Partido Popular en la localidad. Los afectados lamentan que los olores procedentes del bajo, utilizado anteriormente como almacén, "no son normales". Según explican, estos proceden del propio inmueble, que, a su juicio, no reúne las condiciones de habitabilidad necesarias. "Hemos revisado el alcantarillado del edificio y no existe ningún problema que pueda justificar esta situación", señalan.

Los vecinos aseguran que el problema afecta "directamente a la salud y a la vida" de quienes residen en el edificio. "No podemos comer en el salón ni mantener las ventanas abiertas por el olor constante. Además, el aire acondicionado emite ruidos muy elevados", recalcan algunos de los afectados, que se han reunido con Levante-EMV.

A estas molestias se suma, según relatan, la preocupación por la seguridad. "Cocinan con gas y no existe ningún tipo de ventilación ni disponen de extracción de humos", explican. "Llevamos toda la vida viviendo con total tranquilidad y estos dos años han sido una pesadilla", insisten.

Adoptar medidas necesarias

La comunidad de propietarios ha requerido al dueño del bajo que adopte las medidas necesarias para revertir la situación. Asimismo, ha trasladado el caso al ayuntamiento, que trabaja en el expediente, y a la Policía Local, cuyos agentes se han personado en el lugar en varias ocasiones para realizar una inspección y elaborar los informes correspondientes.

En esta documentación se recoge que el inmueble figura en el Catastro como de uso comercial y, por tanto, no reúne las condiciones mínimas de habitabilidad exigibles para un uso residencial. Fuentes municipales reconocen que ya han notificado al propietario y a los inquilinos que deben regularizar la situación y tramitar el cambio de uso del inmueble de comercial a residencial.

Los vecinos también han elevado su queja al Síndic de Greuges. Lamentan que, un año después de presentar la primera denuncia, todavía no se haya adoptado una solución definitiva. En concreto, los residentes comunicaron por primera vez el caso el 19 de mayo de 2025, después de intentar, según explican, "solucionarlo de la mejor manera posible".

Ante la falta de una solución, los afectados acudieron posteriormente al consistorio y a la Policía Local, que llevaron a cabo diversas actuaciones e inspecciones.

Este diario se ha puesto en contacto con el propietario, quien ha declinado realizar declaraciones, aunque sí ha explicado la situación en la que se encuentra el inmueble. El local fue alquilado hace aproximadamente dos años a una pareja de jubilados que se había quedado sin vivienda de alquiler. Aseguran que actualmente se encuentran en trámites para regularizar el cambio de uso del inmueble y que los inquilinos no estarían abonando renta alguna.

Los vecinos, por su parte, aseguran comprender la voluntad de ayudar a terceras personas, pero insisten en que esa ayuda no puede realizarse a costa del bienestar, la salud y los derechos básicos del resto de residentes. Además, lamentan que en ese pequeño espacio han llegado a convivir cinco personas.

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