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Germán e Isabel, de veraneantes desde hace más de tres décadas a vecinos: "Estamos enamorados de Bellreguard y de su gente"

Es un lugar amable, con gente amable, confiesa este matrimonio originario de Albacete y Córdoba

Una de sus hijas vive en Gandia desde hace años y presumen de que su nieta es valenciana y habla la lengua

Isabel y Germán, en la terraza de su apartamento de la playa de Bellreguard

Isabel y Germán, en la terraza de su apartamento de la playa de Bellreguard / Salva Talens

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Salva Talens

Salva Talens

Gandia

Germán e Isabel llevan más de 30 años de veraneantes en Bellreguard y cuatro más ya de vecinos, es decir, empadronados. Son originarios de Albacete y Córdoba, han vivido en Barcelona y Mallorca, antes de aterrizar aquí "sin salir del mar", siempre en el Mediterráneo.

No han olvidado de dónde vienen, sobre todo de Albacete, porque allí tienen hijos y otros familiares. "Yo voy y vengo con frecuencia", dice Germán, mientras que Isabel comenta que "en Albacete tenemos familia, pero en Bellreguard no echo nada de menos".

Empezaron a buscar un lugar de veraneo por la costa de Almería (Garrucha-Carboneras), siguieron por la de Alicante (Torrevieja-Santa Pola), incluso llegaron a Murcia, siempre en busca del sitio ideal, pero, en sus palabras, "resulta que lo teníamos aquí, en la costa valenciana, la de la Safor, la de Bellreguard. De eso hace unos 35 años y lo tuvimos claro desde el principio. Era un sitio amable con gente amable. Fue una decisión meditada, sin indicaciones de nadie ni de nada, de ningún tipo".

Germán e Isabel añaden que "vimos este edificio, que entonces estaba sobre las dunas, y no pensamos si el mar, por el cambio climático, se iba a tragar algún día esta zona. Lo que vimos es donde estábamos y pensamos en lo privilegiados que somos con tanta gente que hay en el mundo y nosotros estamos aquí. No nos importó nada, solo el lugar".

Disfrutar

"Veníamos y hemos venido siempre en verano, pero también siempre que podíamos escaparnos. Nuestros hijos también cuando eran más pequeños y ahora viene la nieta. ¡Cómo hemos disfrutado y disfrutamos, de qué forma y de qué manera!", exclaman.

Añaden: "La cuestión es que estamos enamorados de Bellreguard, de Gandia y, en definitiva, de la Safor: Esta zona la hemos hecho nuestra". Además, una hija vive en Gandia desde hace varios años y "tenemos una nieta que es de aquí, gandiense y valenciana. Cuando viene a la playa de Bellreguard disfruta", manifiestan.

En invierno, subrayan, "somos unas 400-500 personas residentes aquí en la playa, pero cuando venimos apenas eran 5 o 10. Ahora en verano ya puede haber varios miles de personas y nosotros nos sentimos como los anfitriones por el tiempo que llevamos, somos los que abrimos la puerta".

El trato con vecinos y veraneantes es especial: "Siempre hemos querido ser vecinos de Bellreguard y desde hace algún tiempo ya lo somos porque estamos empadronados. El motivo fundamental es porque nos hemos jubilado, pero luego hay otras razones como la salud, la tranquilidad con la que se vive aquí... Hasta nuestra nieta es un motivo porque queremos que disfrute de las bondades de esta maravilla", indican ambos.

Bellreguard les gusta también porque tiene servicios básicos como el ayuntamiento o la atención sanitaria "con un centro de salud magnífico pero con poca dotación de personal sanitario". No obstante, añaden que "también hay problemas o cuestiones a mejorar, pero nada tienen que ver los del pueblo con los de la playa".

Déficit en transporte público

Isabel, sin embargo, apunta el déficit del transporte público: "Faltan autobuses, una conexión entre los municipios de la comarca y cada día se hacen más necesarios porque hay más gente jubilada que viene a quedarse, a vivir aquí".

Añaden: "Tampoco nos parece bien el impuesto del COR, que se añade al que pagamos de la tasa de basura. Eso sobra".

El tema de instalar las duchas públicas también sería otra reivindicación, necesarias para que se limpie o se saque la arena la gente que solo viene a pasar el día, o la mañana, ya no tanto, en sus palabras, "para los residentes que tienen su apartamento".

Además, insisten, que el servicio de lavapiés no funciona bien y "no entendemos por qué su mantenimiento o arreglo no depende directamente de los ayuntamientos".

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