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El miedo de vivir al otro lado de la N-332 en Xeraco: «Vi morir a mi padre atropellado, pero no veré una solución»

Vecinos de la travesía denuncian el peligro de cruzar una carretera por la que circulan miles de vehículos al día

Reclaman la ejecución del proyecto de humanización, que prevé dos rotondas y pasos peatonales

El miedo de vivir al otro lado de la N-332 en Xeraco: «Vi morir a mi padre atropellado, pero no veré una solución»

Saray Fajardo

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Saray Fajardo

Saray Fajardo

Xeraco

«Todavía estoy con el susto en el cuerpo tras el accidente». Han pasado varios días desde que los bomberos tuvieron que excarcelar al ocupante de un vehículo que quedó atrapado tras un accidente en la travesía de la N-332 en Xeraco, pero Pilar Martínez todavía recuerda con claridad lo ocurrido.

No es el primer siniestro que presencia en este tramo de cerca de 1,3 kilómetros. Y teme que tampoco sea el último si no se acomete el proyecto de «humanización» impulsado por el Ministerio de Transportes, que contempla la creación de dos rotondas, el estrechamiento de los carriles y nuevos pasos peatonales para transformar la actual travesía en un espacio más urbano y seguro. En lo que va de año se han contabilizado doce accidentes y solo durante este mes de agosto se han registrado cuatro. El último tuvo lugar el pasado 19 de agosto.

Pilar no solo teme los accidentes. También tiene miedo de convertirse algún día en víctima de un atropello. Es una de las pocas vecinas que todavía reside al otro lado de la N-332 y, por ello, cada vez que quiere acudir al pueblo para hacer la compra, tomar un café con sus amigas o acompañar a los pequeños al colegio debe cruzar una carretera por la que cada día circulan miles de coches, motos y camiones.

Un hombre cruza la N-332 en Xeraco.

Un hombre cruza la N-332 en Xeraco. / Saray Fajardo

Para llegar al otro lado, los vecinos tienen que mirar a ambos lados de la vía en varias ocasiones y esperar a que no se aproxime ningún vehículo antes de atravesarla lo más rápido posible. «Puedo pasar al menos diez veces al día y, en ocasiones, tardas hasta diez minutos porque los vehículos van a mucha velocidad y no paran», explica. La situación se complica todavía más durante el verano, cuando aumenta el tráfico en esta carretera, una de las principales vías de conexión con localidades como Gandia.

Aunque hay varios semáforos en ámbar instalados a lo largo de la travesía, son pocos los conductores que, según los vecinos, hacen caso de estas señales.

Muchos residentes han presenciado accidentes, algunos con consecuencias mortales. Es el caso de Carmen Camarena. Su padre falleció meses después de ser atropellado en 1992 debido a las heridas que sufrió. Ahora, décadas después, ella sigue teniendo presente aquella escena y se enfrenta al mismo temor. «Todavía se me eriza la piel al recordarlo. Me asomé a la ventana y vi a un hombre tendido en el suelo. Mi madre me dijo que era él y salí corriendo. Después atropellaron a la tía Vicentica, que venía de comprar del mercado», lamenta. Los vecinos de esta zona conocen a la mayoría de los fallecidos.

Solo hacen falta unos minutos en este punto para comprobar la cantidad de personas que cruzan continuamente de un lado a otro de la carretera. Algunos acuden al trabajo, otros se desplazan hasta sus campos y otros simplemente se dirigen a sus viviendas. Carmen recalca que el tránsito de peatones se intensifica todavía más durante las fiestas patronales. «Pasan muchos jóvenes por la noche y es un auténtico peligro», asegura.

A ello se suma el sonido constante de los cláxones y el temor de que el giro de un vehículo para acceder al pueblo pueda acabar en un accidente.

Uno de los accidentes registrados en la N-332.

Uno de los accidentes registrados en la N-332. / Levante-EMV

Movilizaciones

El atropello mortal de una vecina de 76 años, que murió tras ser arrollada por un camión en 2001, provocó una gran indignación entre los residentes, acostumbrados desde hace años a convivir con esta situación. Un grupo de personas que presenció el atropello llegó a cortar la N-332 durante unos minutos como muestra de protesta. Al día siguiente, el ayuntamiento, con Ferran Bofí al frente, convocó una concentración en el mismo punto, que reunió a cerca de 1.500 personas.

«He visto accidentes, muertes... pero me moriré sin ver una solución», lamenta José Luis Méndez, otro de los residentes de esta zona. Explica que incluso se han instalado guardarraíles para proteger las viviendas situadas junto a la carretera, pero considera que la situación apenas ha cambiado.

Lugar en el que se situarán las dos rotondas dentro del proyecto de humanización.

Lugar en el que se situarán las dos rotondas dentro del proyecto de humanización. / Levante-EMV

El proyecto de humanización de la N-332 en Xeraco comenzó a tramitarse en julio de 2021, cuando la Dirección General de Carreteras aprobó la Orden de Estudio para su redacción. A finales de ese mismo año, los trabajos ya se encontraban en fase de redacción.

Posteriormente, en mayo de 2024, el Ministerio de Transportes aprobó definitivamente el proyecto de trazado para humanizar 1,3 kilómetros de la N-332 a su paso por Xeraco. La actuación cuenta con un presupuesto de 977.531 euros, incluidos en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) financiado con fondos Next Generation. Sin embargo, los vecinos lamentan que, pese al tiempo transcurrido, la actuación todavía no se haya materializado.

Un hombre observa a ambos lados antes de cruzar la N-332.

Un hombre observa a ambos lados antes de cruzar la N-332. / Saray Fajardo

La inseguridad ha llevado incluso a algunos vecinos a abandonar sus viviendas situadas junto a la carretera y trasladarse al interior del municipio. «Decidí trasladarme al interior del pueblo tras un atropello. Mis padres vivieron aquí toda la vida, pero a mi abuelo lo atropellaron y falleció, por lo que la situación era insostenible», explica José Antonio Ferrer.

«Mis hijos eran pequeños y no quería que pasara nada, por lo que en 2005 me empeñé hasta las cejas para trasladarme dentro del pueblo porque es un peligro continuo», añade.

Y mientras los vecinos esperan la actuación prometida, la escena se repite a diario. Durante la conversación, una mujer que cruzaba la carretera fue sorprendida por un vehículo, aunque todo quedó finalmente en un susto. «Esto es así todos los días», concluye.

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