La otra cara del verano en los pequeños pueblos costeros: Xeraco consume en un fin de semana el agua de tres y Miramar pasa de 3.100 a 15.000 habitantes
Los ayuntamientos reclaman más recursos para afrontar el aumento de residuos, consumo de agua, tráfico y seguridad
La principal preocupación es la falta de agentes policiales para cubrir las necesidades

Decenas de bañistas en la playa de Bellreguard, en una imagen de este verano. / Levante-EMV
Piles, Xeraco, Miramar, Daimús y Guardamar de la Safor cuentan con más viviendas que vecinos empadronados. Esta realidad refleja, como ya informó Levante-EMV, el creciente peso de las segundas residencias en los municipios costeros de la comarca, especialmente en aquellos con un fuerte atractivo turístico ligado al litoral.
La elevada presencia de viviendas de uso vacacional provoca que la población se dispare durante los meses de verano. El caso de Miramar es especialmente significativo, ya que el municipio pasa de contar con unos 3.100 vecinos empadronados a rozar los 15.000 habitantes durante julio y agosto, según las estimaciones municipales.
Este aumento estacional de población lleva aparejado también un incremento de las necesidades de los servicios públicos. Se multiplican los vehículos en las calles, aumenta la generación de residuos y se dispara el consumo de agua, al tiempo que los ayuntamientos deben reforzar servicios como la limpieza, la seguridad y el mantenimiento de los espacios públicos.
Ante esta llegada masiva de visitantes surge una cuestión: ¿disponen los ayuntamientos de recursos suficientes para atender las necesidades de una población que se multiplica en verano? La respuesta que comparten la mayoría de los consistorios consultados es clara: no.
Uno de los principales problemas señalados por los alcaldes es la falta de capacidad para reforzar las plantillas de la Policía Local durante los meses de mayor afluencia. La alcaldesa de Miramar, Pilar Peiró, denuncia «la imposibilidad de reforzar la presencia de agentes con la misma flexibilidad con que podemos fortalecer otros servicios municipales».
La primera edil recuerda que la multiplicación de la población va acompañada de un incremento de los desplazamientos, el tráfico, los acontecimientos y la actividad, por lo que «también suben inevitablemente las incidencias y las necesidades de atención policial».
Por ello, los alcaldes plantean como una de las posibles soluciones la incorporación de agentes interinos durante los meses de máxima afluencia. «No necesitamos una plantilla policial dimensionada todo el año para la población que tenemos en agosto, lo que necesitamos son mecanismos legales que nos permitan reforzarla temporalmente cuando la población se multiplica», señala.
En esta misma línea se pronuncia la alcaldesa de Piles, Cristina Fornet, quien explica que se reunió con la Delegación del Gobierno para «intentar contratar más agentes, pero no nos dieron solución». La alcaldesa plantea incluso aprovechar los recursos disponibles en otros municipios: «Una de nuestras propuestas fue trasladar agentes de la Policía Local de los pueblos del interior cuyos habitantes se vienen a las localidades que tenemos costa».
Brigadas municipales
El incremento de población también se deja notar en la generación de residuos. Para hacer frente a esta situación, los ayuntamientos se ven obligados a reforzar las brigadas municipales y los servicios de limpieza durante los meses de verano.
Bellreguard es un ejemplo de ello. Durante el resto del año, el municipio recoge la basura dos o tres días por semana, mientras que en verano el servicio debe realizarse diariamente. «Se necesita más personal. Ese coste de recogida ya está previsto en el pliego de condiciones de la licitación del servicio, pero la empresa debe contratar a más gente. Por ejemplo, si se contrata a 20 y parte de estos se destinan a cubrir al personal que está de vacaciones, deberían contratar a 40», afirma el alcalde, Àlex Ruiz.
A este problema se suma, según el alcalde, el incremento de los vertidos incontrolados. «Hay trastos viejos, mobiliario de casa... Esto supone un coste económico importante para el ayuntamiento porque son objetos que se deben retirar y reciclar», señala.
Piles también refuerza durante el verano la contratación de personal para atender estas necesidades a través de un plan de empleo municipal de carácter social que, según explican desde el consistorio, «favorece a las personas que más lo necesitan».
El municipio cuenta con un dispositivo específico para hacer frente al incremento de residuos durante los meses de mayor afluencia. Piles pasa de los 3.200 vecinos empadronados durante el año a una población estival que ronda las 12.000 personas.

Una de las actividades realizadas en Piles este verano. / Levante-EMV
Miramar, por su parte, incrementa durante el verano los servicios municipales dentro de sus competencias. Este año ha incorporado con fondos propios alrededor de 20 personas para reforzar las tareas de mantenimiento y el servicio de la piscina municipal.
A este personal se suman cuatro operarios contratados gracias a una subvención de la Generalitat Valenciana para realizar trabajos de limpieza de barrancos y otras tres personas incorporadas a través de los programas EMPUJU y EMDONA.
El dispositivo se completa con los estudiantes del programa Miramar te Beca, que refuerzan diferentes servicios municipales, como la Oficina de Turismo.
Mayor consumo de agua
El incremento de población también tiene un impacto directo sobre el consumo de agua. Xeraco, por ejemplo, triplica su población durante los meses de verano. Si durante el año cuenta con 6.134 vecinos empadronados, en la época estival llega a alcanzar las 20.000 personas.
Así se recoge en un estudio municipal, que estima que durante la última quincena de julio y la primera de agosto se alcanzan picos de hasta 20.000 personas en la zona de la playa. Este incremento de población tiene un reflejo directo en el consumo de agua: durante un solo fin de semana de verano se puede llegar a consumir el equivalente al agua utilizada en tres fines de semana del resto del año.
«Durante el resto del verano podemos ser unas 15.000 personas, por lo que, cuando pasa Semana Santa, ya empezamos a planificar y a tener una previsión para evitar que haya problemas y que la gente que venga disfrute», señala el alcalde, Avelino Mascarell.
El agua no es, sin embargo, el único servicio que debe adaptarse a esta población flotante. El aumento de habitantes también implica una mayor presión sobre la limpieza viaria, la recogida de residuos, la seguridad, el mantenimiento de calles y espacios públicos y, en general, sobre todos aquellos servicios municipales que deben responder a una demanda muy superior a la que reflejan los padrones.
Ante esta situación, los ayuntamientos reclaman un mayor apoyo de las administraciones superiores. «Los municipios turísticos deberíamos tener más apoyo, no solo en forma de subvención económica sino también en otras materias», señala la alcaldesa de Piles.
Miramar reivindica que «el turismo es una oportunidad y una parte fundamental de nuestra realidad, pero para que podamos ofrecer servicios de calidad necesitamos recursos e instrumentos». Por ello, consideran que, si durante el verano la población puede multiplicarse hasta por cinco, «los servicios públicos tienen que tener también capacidad para adaptarse a esa realidad».
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