Parece que el verano y las vacaciones han dejado atrás la pandemia de coronavirus... pero nada más lejos de la realidad. El virus de la covid sigue circulando y está muy presente y activo, tal como demuestran los datos de contagios y el hecho de que sigan habilitándose unidades de vacunación para administrar las dosis de refuerzo de las vacunas contra el coronavirus.

La vacuna contra la covid es un éxito y su administración a la población también. Sin embargo, la llegada de nuevas variantes del coronavirus, como Ómicron y sus subvariantes (como la BA.5), están demostrando tener cierta capacidad para escapar a la protección que brindan la dos dosis de la vacuna y requiere la puesta de una nueva de apoyo.

Las vacunas han demostrado ser una gran herramienta contra el virus y, especialmente, contra sus complicaciones médicas. La cobertura vacunal entre la población española, en general, y valenciana en particular, con más de 90% de la población con las dos dosis de la vacuna administradas, ha reducido la mortalidad del virus de las últimas horas respecto a las anteriores.

Sin embargo, la vacuna del coronavirus, al igual que el resto de sueros similares, no está exenta de efectos secundarios. Con la administración de las primeras vacunas comenzaron a detectarse los primeros síntomas, en la mayoría de los casos leves y sin importancia, como fiebre, sudoración, angustia, mareos, dolor muscular y articular e inflamación en la zona del pinchazo.

Con la administración de las dosis de refuerzo, comenzaron a detectarse también algunas reacciones más severas. Los episodios de fiebre y malestar general podían durar algún día más y los expertos, pese a que seguían siendo efectos leves, explicaron que se debía al efecto acumulativo de las vacunas y a la sobreestimulación del sistema inmune. Cada vacuna ha ido desencadenando síntomas diferentes.

Entre los más comunes a todas las vacunas, están la fiebre y el dolor en la zona donde se ha recibido el pinchazo, así como malestar, mareos, mialgia y artralgia. Hay otros que han afectado más a quienes se han vacunado con Moderna, como la inflamación extrema del brazo del pinchazo.

También se han dado casos de tinnitus o alteraciones en el oído, parestesia e hipoestesia, entre los vacunaos por AstreZeneca.

El sistema inmune reacciona violentamente apenas unos minutos después de la vacuna

Qué es la anafilaxis

Ahora, con la administración de las terceras dosis se ha dado a conocer otro síntoma, desconocido hasta ahora. La anafilaxis.

No es un efecto secundario habitual. De hecho se ha detectado en muy pocos casos, por lo que podría ser calificado como de muy raro. La anafilaxis es una reacción extrema y muy violenta del sistema inmune contra un agente externo, en este caso la vacuna.

Los sanitarios califican la anfilaxis como una reacción alérgica extremadamente grave que afecta a todo el organismo y se produce casi instantáneamente a los pocos minutos de haber estado expuesto al alérgeno.

Los sanitarios califican la anfilaxis como una reacción alérgica extremadamente grave que afecta a todo el organismo y se produce casi instantáneamente a los pocos minutos de haber estado expuesto al alérgeno

En el caso de la vacuna contra el coronavirus, los escasos casos detectados han comenzado con un con intenso picor que puede originarse en la zona del pinchado y extenderse hacia las palmas de las manos y plantas de los pies, el cuero cabelludo y hasta incluso el área genital. Suele continuar con  taquicardia y enrojecimiento generalizado, dificultad respiratoria, diarreamareo y pérdida de conciencia.

La posibilidad de que se produzcan estas reacciones explosivas tan inmediatas es la causa de que los sanitarios recomienden esperar en el centro sanitario unos minutos tras la administración de la vacuna. De esa manera, pueden detectar reacciones alérgicas al suero y tratarlas.

En caso de producirse, el tratamiento más eficaz para cortar la anafilaxis es la administración de antihistamínicos y corticoides.