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DÍA MUNDIAL DEL DOLOR

Visibilizar el dolor para poder curarlo

Este 2024 el Día Mundial del Dolor está dedicado a los sesgos de sexo y género en el dolor y cómo superar los desafíos que representan

El dolor crónico reduce la calidad de vida de las personas que lo sufren.

El dolor crónico reduce la calidad de vida de las personas que lo sufren. / L-EMV

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Sara Cañada

Sara Cañada

València

Hoy, 17 de octubre, es el Día Mundial del Dolor, una fecha que este año está dedicada a los sesgos de sexo y género en el dolor, por lo que invita a reflexionar sobre los desafíos en la forma en que entendemos y tratamos el dolor, así como los enfoques que debemos adoptar para superarlos.

Cómo se produce el dolor, qué lo desencadena y qué causas hay detrás (biológicas, psicológicas, etc) son algunas de las cuestiones a abordar para conocer un poco más acerca de este mal invisible y cómo afecta a las personas que lo sufren a diario y les aboca a una peor calidad de vida.

Según datos publicados por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) los sesgos de género se clasifican en explícitos o implícitos. Por ejemplo, los profesionales sanitarios o los investigadores pueden estar explícitamente comprometidos con valores igualitarios, pero implícitamente mantienen creencias estereotipadas de género que moldean sus juicios clínicos o sus enfoques conceptuales o metodológicos. En el ámbito de la salud hay dos tipos de sesgos de género: Ignorar las diferencias reales o potencialmente relevantes de sexo o género y asumir diferencias entre ambos cuando se deberían reconocer las similitudes.

Aunque estudios recientes muestran una proporción más equilibrada por sexos, todavía existen diferencias como que las mujeres son más proclives a pedir ayuda y acudir a clínicas del dolor y tienen una sobrerrepresentación en estudios clínicos. Por otra parte, los estudios experimentales cuentan con más participantes masculinos puesto que los individuos que se identifican como masculinos son más propensos a ofrecerse como voluntarios.

Dolor crónico

En relación al dolor crónico, una revisión de estudios publicados entre los años 2000 y 2015 sobre el sesgo de género en la atención del dolor mostró que, en comparación con los hombres, las mujeres deben luchar con mayor frecuencia para que su dolor sea visto como legítimo, ya que es más psicologizado, desconfiado y juzgado. También reciben más derivaciones a tratamientos psicológicos, alivio del dolor menos efectivo, menos analgésicos opioides y más antidepresivos.

Desde la IASP recomiendan a los investigadores familiarizarse con las pautas y recomendaciones para integrar el sexo y el género en la investigación de la salud y del dolor. La universalización del acceso a unidades del dolor y la formación específica de los profesionales sanitarios son clave para dar un paso más hacia la visibilización y tratamiento de esta enfermedad invalidante. 

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