¿Cuándo es necesario un estoma en el cáncer colorrectal y cuándo puede evitarse?
La experiencia quirúrgica y la planificación especializada marcan la diferencia para evitar un estoma definitivo

El doctor Blas Flor y su equipo en una cirugía laparoscópica de cáncer colorrectal. / Quirónsalud
Sara Rodriguez Val
El doctor Blas Flor, jefe del servicio de Cirugía General y especialista en oncología quirúrgica del Hospital Quirónsalud Valencia, lo resume con claridad: «Es un miedo absolutamente comprensible. Cuando una persona escucha ‘cáncer de recto’, muchas veces lo primero que le viene a la cabeza no es la cirugía del cáncer en sí, sino la imagen de una bolsa permanente». Sin embargo, la realidad clínica actual es distinta a esa percepción inicial. «En la mayoría de los cánceres colorrectales, especialmente cuando no afectan al recto más bajo, no es necesario un estoma definitivo», continúa. Fruto, todo ello, de la especialización y entrenamiento de los cirujanos colorrectales y a los avances tecnológicos como la laparoscopia o la robótica.
En qué casos el cáncer colorrectal requiere un estoma
En términos generales, los estomas permanentes en cáncer de colon son una minoría. En el cáncer de recto su frecuencia es mayor (entre un 20 % y un 50 % y, en manos expertas de coloproctólogos, esas cifran bajan por debajo del 10%), aunque depende de múltiples factores como la localización del tumor, el estado del paciente, si la cirugía es urgente o programada e incluso la formación, entrenamiento y experiencia del cirujano.
En muchos casos, cuando se indica una ostomía, esta es temporal y forma parte de una estrategia de protección. El doctor Flor indica que «colocamos una ostomía para proteger una unión intestinal, sobre todo cuando esa unión está muy baja o existen factores de riesgo. Después, la mayoría de los pacientes recuperan el tránsito intestinal normal».
Qué es un estoma en el cáncer de colon y cuándo es imprescindible
Desde el punto de vista técnico, un estoma es una apertura quirúrgica que conecta el intestino con la piel del abdomen para desviar las heces hacia una bolsa externa. «Es un procedimiento controlado y seguro cuando se realiza en un contexto planificado», señala el cirujano.
Hay situaciones en las que el estoma no es una opción, sino la alternativa más prudente: obstrucciones intestinales graves, perforaciones con infección abdominal o tejidos que no permiten una reconexión segura en ese momento. También cuando el riesgo de que falle la sutura intestinal -la anastomosis- es elevado.
En otras ocasiones, su función es claramente protectora. Actúa como «un mecanismo de seguridad que disminuye la gravedad de una posible complicación». Es decir, no siempre responde a la ausencia de alternativas, sino a una decisión preventiva.
Cómo influye la experiencia del cirujano en evitar un estoma
Uno de los elementos que más influye en la necesidad -o no- de un estoma definitivo es la experiencia del cirujano. Pero no en el sentido simplista de «poner menos bolsas», advierte el doctor Flor. Y continúa: «La experiencia no consiste en evitar estomas a toda costa, sino en saber con precisión cuándo es seguro prescindir de ellos y cuándo son imprescindibles». Es decir, no se trata de reducir cifras sin criterio, sino de tomar decisiones ajustadas a cada caso.
La formación específica y el alto volumen de cirugía colorrectal aportan un valor difícil de medir desde fuera: el criterio clínico. Un cirujano con amplia trayectoria ha afrontado múltiples escenarios, ha manejado complicaciones y sabe identificar qué anastomosis tiene garantías reales de cicatrizar bien. Este es, además, el único factor modificable: la localización tumoral o el estado basal del paciente no pueden cambiarse, pero la especialización sí. Este criterio clínico del especialista en coloproctología, junto a una especialización técnica y a un manejo multidisciplinar pre, intra y postoperatorio hacen que muy pocos pacientes tengan una incontinencia importante y quieran volver a un estoma definitivo. Es decir, la calidad de vida de estos pacientes con anastomosis muy bajas es buena/muy buena en torno al 95%.
La pericia técnica permite optimizar aspectos decisivos como el respeto del riego sanguíneo del intestino, evitar tensión en la unión, seleccionar el punto exacto de sección o reconocer tejidos que no están en condiciones ideales. También influye la capacidad de tomar decisiones en tiempo real durante la intervención. A veces, la indicación de un estoma se define en quirófano, tras valorar directamente la calidad de los tejidos. «En ese momento, el juicio clínico basado en años de práctica marca la diferencia entre una decisión prudente y una arriesgada», subraya.

La ostomía también puede ser una decisión preventiva. / Quirónsalud
Una técnica depurada puede reducir el riesgo de fuga y, con ello, la necesidad de ostomías temporales o definitivas. Saber movilizar adecuadamente el colon para evitar tensión, elegir el tipo de sutura o grapado más adecuado o comprobar la estanqueidad intraoperatoria son detalles que impactan directamente en el resultado. Sin embargo, el propio especialista insiste en que «la pericia técnica no elimina el riesgo al cien por cien». Factores como enfermedades asociadas, estado general del paciente o urgencia del procedimiento también influyen. Por eso, incluso con una técnica excelente, puede ser prudente realizar un estoma si el contexto lo aconseja.
Por qué operarse en un centro especializado puede reducir los estomas definitivos
La planificación en centros especializados como el Hospital Quirónsalud Valencia, no solo puede reducir el número de estomas definitivos, sino mejorar globalmente los resultados quirúrgicos.
En estos entornos, el abordaje es multidisciplinar: el caso se estudia en comité de tumores, se valora tratamiento previo con quimioterapia o radioterapia, se optimiza el estado nutricional y se planifica la intervención con detalle.Esa preparación disminuye cirugías urgentes y situaciones límite en las que el estoma se vuelve inevitable.
Además, los hospitales con alto volumen de cirugía colorrectal cuentan con equipos entrenados en este tipo de patología, protocolos de recuperación avanzada y enfermería especializada en ostomías y manejo intestinal. Disponer de todo ello es vital y contribuye a tomar decisiones más ajustadas y a una mejor selección de los casos en los que realmente es necesario un estoma.
En el seno de estos equipos se han desarrollado incluso técnicas más avanzadas para evitar el estoma temporal, como el denominado «estoma virtual» o «fantasma», que permite mantener una estrategia de seguridad sin exteriorizar de entrada el intestino, reservándolo solo para los casos estrictamente necesarios.
La clave, por tanto, no es que en los centros especializados no se realicen estomas, sino que se indiquen cuando están verdaderamente justificados .
Más allá del cáncer: cuándo puede ser necesario un estoma en enfermedades benignas
La necesidad de un estoma no se limita al ámbito oncológico. En enfermedades benignas como diverticulitis complicada o enfermedad inflamatoria intestinal, también puede ser imprescindible en casos de inflamación grave, perforación o infección abdominal importante.
En estos escenarios, el objetivo es controlar la situación, reducir la contaminación y permitir que el intestino se recupere. Con frecuencia, se plantea como una medida temporal hasta poder reconstruir el tránsito en mejores condiciones.
También aquí la experiencia quirúrgica resulta determinante. Elegir el momento óptimo para intervenir, estabilizar previamente al paciente y seleccionar la técnica adecuada aumenta las posibilidades de preservar el tránsito intestinal. «Un equipo con experiencia en cirugía colorrectal compleja tiene mayor capacidad para valorar el estado real de los tejidos y decidir con criterio cuándo es seguro evitar un estoma y cuándo no lo es», afirma.
Una cirugía más conservadora y centrada en la calidad de vida
La tendencia actual en cirugía colorrectal es clara: preservar al máximo la función intestinal sin comprometer la seguridad ni el control de la enfermedad. Hoy la cirugía no se limita a extirpar el tumor, sino que busca hacerlo garantizando la mejor calidad de vida posible. Y, esto conlleva evitar los estomas a toda costa, siempre y cuando se cumplan criterios estrictos tanto oncológicos como anatómicos y funcionales.
La planificación individualizada, la evaluación minuciosa de riesgos y la toma de decisiones compartida con el paciente forman parte de este enfoque. El objetivo es curar o controlar la enfermedad, pero también permitir que la persona retome su vida con la mayor normalidad posible. La centralización y especialización en coloproctología, así como el manejo funcional multidisciplinar ha permitido un control muy bueno de la enfermedad y mantener una excelente calidad de vida de nuestros pacientes, la mayoría de ellos, sin estoma.
Frente al miedo inicial, el mensaje del doctor Blas Flor, jefe del servicio de Cirugía General y especialista en oncología quirúrgica del Hospital Quirónsalud Valencia es sereno y fundamentado en la experiencia: la bolsa no es el destino inevitable del cáncer colorrectal. Es una herramienta terapéutica que, en muchos casos, es temporal y, en otros, imprescindible para garantizar la seguridad. La diferencia está en el criterio, la técnica y el entorno en el que se realiza la cirugía.
Para más detalles, accede a la web del Hospital Quirónsalud Valencia, en la que tienen un apartado sobre cáncer de colon y recto y puedes solicitar más información.
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