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Creciendo Juntos CV 2026

José Ignacio Carrasco: «Un corazón sano es fundamental para el aprendizaje de los niños»

El doctor del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre destaca la importancia de aplicar buenos hábitos en la vida de los niños y las niñas para fortalecer su salud cardiovascular

El doctor José Ignacio Carrasco, responsable de la Unidad de Cardiología Pediátrica y Ecocardiografía Fetal del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre.

El doctor José Ignacio Carrasco, responsable de la Unidad de Cardiología Pediátrica y Ecocardiografía Fetal del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre. / ED

Jaume Vidagañ

Jaume Vidagañ

València
Cintillo Creciendo Juntos 2026

Cintillo Creciendo Juntos 2026 / ED

En el marco del foro Creciendo juntos, ¿qué papel juega la salud cardiovascular infantil en el desarrollo educativo y social de los niños?

La salud cardiovascular infantil es mucho más que la ausencia de enfermedad: es la base del desarrollo físico, cognitivo y social de los niños. Un corazón sano asegura una correcta oxigenación del cerebro, fundamental para la concentración, la memoria y el aprendizaje. La prevención empieza en casa y en la escuela. Alimentación equilibrada, ejercicio regular, sueño reparador y menos tiempo frente a pantallas son prácticas simples con efectos duraderos. Estas rutinas fortalecen el sistema cardiovascular, disminuyen el estrés y favorecen la autoestima y las relaciones sociales.

Las cardiopatías congénitas afectan aproximadamente a uno de cada cien recién nacidos. ¿Cuál es hoy el principal reto en su detección precoz y cómo ha cambiado el diagnóstico prenatal en los últimos años?

Hoy, el principal reto en la detección precoz de las cardiopatías congénitas no es tanto que existan pruebas diagnósticas, sino que algunas malformaciones todavía pueden pasar desapercibidas antes o justo después del nacimiento. Hemos avanzado mucho, pero seguimos necesitando afinar la detección para no perdernos los casos menos evidentes.

Usted insiste en que «el niño no es un adulto en pequeño». ¿Cómo influye esta idea en el abordaje clínico y en el acompañamiento de las familias?

Esta idea cambia por completo la forma de mirar, diagnosticar y acompañar en cardiología pediátrica: obliga a adaptar la evaluación al crecimiento, a las enfermedades propias de la infancia y a la realidad emocional y social de la familia. En la práctica, eso significa que no basta con trasladar protocolos de adultos; hay que pensar en un organismo en desarrollo, con signos, causas, pruebas y tratamientos distintos. El diagnóstico de problemas cardiológicos en niños exige técnicas y umbrales adaptados a su edad. Además, la evidencia sobre cardiopatías congénitas y consejo familiar muestra que el acompañamiento debe ser continuo, claro y empático. En cardiología infantil, tratar bien no es solo curar el corazón, sino cuidar al niño en su contexto y acompañar a su familia en todo el proceso.

Equipo de la Unidad de Cardiología Pediátrica y Ecocardiografía Fetal del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre.

Equipo de la Unidad de Cardiología Pediátrica y Ecocardiografía Fetal del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre. / Nacho Martin

La evolución de técnicas como el cateterismo ha reducido la necesidad de cirugía en muchos casos. ¿Qué impacto tiene esto en la calidad de vida de los pacientes pediátricos?

La evolución de las técnicas de cateterismo intervencionista ha transformado el tratamiento de las cardiopatías congénitas, ofreciendo un impacto profundamente positivo en la calidad de vida de los pacientes pediátricos al presentarse como una alternativa menos invasiva que la cirugía tradicional. Además, la estancia hospitalaria es corta y la recuperación posterior mucho más rápida. En resumen, el cateterismo reduce la necesidad de intervenciones quirúrgicas mayores, condiciona una experiencia menos traumática para el niño, una menor separación de su familia y una reincorporación más rápida a su vida normal.

Más del 90 % de los niños con cardiopatías congénitas alcanza hoy la edad adulta. ¿Cómo ha cambiado esto la percepción social —y también familiar— de estas patologías?

Esta evolución ha desplazado el foco desde la mera supervivencia infantil hacia la calidad de vida a largo plazo y la cronicidad en la etapa adulta. Hoy, en los países desarrollados, ya hay más adultos que niños conviviendo con una cardiopatía congénita. Sin embargo, persiste la idea errónea de que son defectos que se pueden «curar» con actuaciones, cuando en realidad se trata muchas veces de una patología crónica que requiere seguimiento especializado de por vida. El reto actual para las familias es recuperar una dinámica normalizada lo antes posible tras las intervenciones para que el niño no se sienta «diferente» y que la educación sea la misma que la de un niño sano, permitiéndole disfrutar de una vida plena.

El doctor Carrasco, durante una intervención.

El doctor Carrasco, durante una intervención. / Nacho Martin

Existe aún cierto miedo a que los niños con problemas de corazón practiquen deporte. ¿Qué mensaje trasladaría a familias y centros educativos sobre la actividad física en estos casos?

Es comprensible que exista temor ante la actividad física en niños con cardiopatías congénitas (CC), pero la evidencia científica actual y las guías médicas más recientes proponen un cambio radical: el ejercicio no solo es seguro en la gran mayoría de los casos, sino que es una necesidad vital para el desarrollo saludable del niño. El ejercicio es una necesidad biológica, no un riesgo o algo prohibido. Restringir la actividad física por «sobreprotección» puede ser contraproducente, ya que genera una espiral descendente de inactividad que conlleva efectos de desacondicionamiento, obesidad, hipertensión y una menor autoestima. Con una evaluación adecuada y una comunicación fluida entre médicos, padres y maestros, la mayoría de los niños con problemas de corazón pueden y deben disfrutar de una vida activa y plena.

Mirando al futuro, habla de una medicina cada vez más personalizada, incluso con modelos cardíacos en 3D. ¿Cómo cree que estas innovaciones transformarán la cardiología pediátrica en los próximos años?

La cardiología pediátrica está experimentando una transformación hacia una medicina de precisión totalmente personalizada, donde las innovaciones tecnológicas permiten adaptar cada tratamiento a la anatomía única de cada cardiopatía y al crecimiento de cada niño. Las áreas clave que marcarán el futuro serán los biomodelos en 3D, con réplicas físicas exactas que permiten a los cirujanos ensayar intervenciones complejas; realidad mixta y hologramas, con el uso de tecnologías para facilitar el acceso a zonas críticas y minimizar el trauma quirúrgico; la creación de «gemelos digitales» para integrar la anatomía y hemodinámica del paciente con modelos computacionales; o bioimpresión y medicina regenerativa para crear implantes biológicamente compatibles que crezcan junto con el niño.

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