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Entrevista | Dr. Andrés Lozano Director del Área de Neurociencias de Ascires

Andrés Lozano (Ascires): "Tratamos el TOC actuando sobre los circuitos neuronales; el siguiente reto serán las adicciones"

El doctor Andrés Lozano, director del Área de Neurociencias de Ascires.

El doctor Andrés Lozano, director del Área de Neurociencias de Ascires. / ED

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Sara Rodríguez

València
Cintillo Foro Salud 2026.

Cintillo Foro Salud 2026. / ED

Fallos en determinados circuitos neuronales son el origen de diferentes enfermedades neurológicas -como el párkinson, la epilepsia o el alzhéimer- y también de trastornos psiquiátricos -como la depresión o el trastorno obsesivo compulsivo (TOC)-. El objetivo de la neurocirugía funcional es acceder a los circuitos que fallan y repararlos.

Se ha conseguido con el temblor esencial y otros trastornos del movimiento, pero el Dr. Andrés Lozano y el equipo de Neurociencias de Ascires quieren llegar más allá. Las enfermedades mentales son la próxima frontera y el primer ensayo clínico con pacientes a nivel europeo, desarrollado por Ascires, ya está dando resultados.

Para poner en contexto a nuestros lectores. ¿En qué cosiste la neurocirugía funcional?

En ocasiones, los neurocirujanos tenemos que ‘quitar’ algo del cerebro, como un tumor. Sin embargo, cuando hablamos de neurocirugía funcional lo que hacemos es mejorar el funcionamiento del cerebro. Este órgano es como una red eléctrica muy compleja. Cuando las neuronas fallan, tratamos de modificar su forma de actuar para mejorar los síntomas que provocan en el paciente. Hay regiones que van demasiado rápido o actúan de forma desordenada (como en el temblor o la epilepsia) y tenemos que disminuir su intensidad. Hay otras que van muy lentas o funcionan de forma insuficiente y debemos estimularlas.

¿En qué casos se están aplicando las técnicas de neurocirugía funcional con mejores resultados?

En el tratamiento del temblor esencial y de los síntomas motores del párkinson estamos empleando los ultrasonidos focales de alta intensidad con excelentes resultados. Concentramos más de mil fuentes de ultrasonidos en una ‘diana’ del cerebro con la máxima precisión: no nos podemos desviar ni un milímetro. Tenemos que actuar en el lugar exacto, en el que enfocamos toda la energía para ‘apagar’ las neuronas que no están funcionando correctamente.

Es un tratamiento mínimamente invasivo, no realizamos ninguna incisión o corte y, en un par de horas, el paciente puede volver a casa ya sin síntomas. Los resultados son inmediatos y permanentes. En Ascires ya hemos tratado con esta técnica a cerca de 500 pacientes con temblor esencial y párkinson. En este último caso, no detenemos el avance de la enfermedad, pero tratamos los síntomas motores como el temblor o la rigidez. Con ello, la calidad de vida del paciente mejora de forma muy significativa.

Tras consolidar la técnica con los trastornos del movimiento, ¿qué nuevas vías se abren ahora con los ultrasonidos focales?

Igual que sucede con las enfermedades neurológicas que he mencionado anteriormente, también hemos logrado identificar circuitos cerebrales que son responsables de ciertas patologías mentales, como el trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Es una enfermedad que tiene dos componentes: por un lado, la obsesión y, por otro, la ansiedad con la que el paciente responde a esa obsesión, lo que le lleva a repetir una serie de compulsiones. En los casos más graves, el paciente ve totalmente limitada su vida por estas repeticiones compulsivas, que no puede evitar a pesar de llevar años siendo tratados con fármacos o con psicoterapia.

¿Cómo puede ayudar la neurocirugía a estos pacientes?

En Ascires hemos llevado a cabo el primer ensayo europeo para aplicar los ultrasonidos focales en tres pacientes con TOC refractario, es decir, que no respondía a ningún tratamiento. Los resultados han sido muy positivos. Con esta técnica, no eliminamos por completo el estímulo obsesivo, pero sí que actuamos sobre el circuito de la ansiedad y la rebajamos, por lo que el paciente no siente esa necesidad imperiosa de repetir las compulsiones de manera incesante.

¿Hasta qué punto romper el circuito de la ansiedad puede cambiar la vida de estas personas?

El cambio es fundamental. Hay pacientes que eran incapaces de salir de casa debido a la gravedad de su TOC y, después de recibir este tratamiento, han vuelto a trabajar, han retomado sus aficiones y son capaces de socializar y relacionarse de nuevo con su entorno. La obsesión no desaparece por completo, pero son capaces de manejarla porque la ansiedad que les genera ese estímulo obsesivo ha disminuido mucho.

¿Se plantean abordar otras enfermedades con la misma técnica?

Hemos explorado el uso de los ultrasonidos en el tratamiento del dolor neuropático. Es el que se da porque falla el circuito de transmisión del dolor, no por un golpe o lesión que afecta directamente al tejido. También es un ámbito en el que se han logrado resultados esperanzadores y en el que seguiremos investigando. Asimismo, tenemos previsto otro ensayo clínico para aplicar esta técnica de neurocirugía funcional en casos de trastornos adictivos, como el abuso de tóxicos, para ayudar a pacientes que no mejoran con fármacos o tratamiento psicológico. En estos casos, es el circuito de la recompensa el que se ve alterado. Esa es nuestra diana.

En el Hospital Ascires también disponen de un quirófano híbrido único en Europa. ¿Qué ventajas representa en una especialidad como la suya?

El hecho de contar con toda la alta tecnología de imagen dentro del quirófano (resonancia magnética, tomografía computarizada -TC-, sistema robotizado de imagen y equipos de Medicina Nuclear) nos aporta un nivel de precisión totalmente nuevo en intervenciones complejas, como las que llevamos a cabo para abordar tumores cerebrales, epilepsias refractarias o patologías de columna, por poner solo tres ejemplos. También es importante destacar que aumenta la seguridad para el paciente, ya que se evitan desplazamientos - para realizar pruebas de imagen fuera del quirófano, por ejemplo- y se reduce el riesgo de infecciones.

Además de la tecnología, ¿qué otros aspectos considera que son clave para diagnosticar y tratar enfermedades tan complejas como las que se originan en el cerebro y en la mente?

Se necesita un equipo humano de primer nivel. Me refiero a especialistas -neurólogos, neurocirujanos, neurorradiólogos, psiquiatras- con conocimiento profundo, experiencia y actualización constante en cada una de las enfermedades neurológicas o mentales más prevalentes. Por esta razón, en Ascires contamos con unidades específicas para párkinson y trastornos del movimiento; deterioro cognitivo y demencias; epilepsia; cefaleas y migrañas; salud mental o TOC, entre otras, con especialistas con la máxima expertise en cada una de estas patologías. Solo ellos pueden ofrecer los últimos avances y las mejores opciones de tratamiento a los pacientes que las sufren.

Mapa de Ascires en Valencia.
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