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La detección precoz y la medicina de precisión abren una nueva etapa frente a las demencias

Especialistas de IMED destacan el valor del diagnóstico precoz, las nuevas técnicas de imagen y los tratamientos innovadores para frenar la progresión de las demencias

La doctora Laura Pérez-Romero Martínez, el doctor Fernando Aparici Robles y la doctora Carolina Castillo Arias.

La doctora Laura Pérez-Romero Martínez, el doctor Fernando Aparici Robles y la doctora Carolina Castillo Arias. / Francisco Calabuig

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Jaume Vidagañ

Jaume Vidagañ

València
Cintillo III Foro Levante Salud.

Cintillo III Foro Levante Salud. / ED

La detección temprana, el abordaje multidisciplinar y la llegada de nuevas terapias capaces de modificar el curso de la enfermedad marcaron el debate organizado por IMED dentro de la tercera edición del Foro Levante Salud de Levante-EMV. Bajo el título «Demencias y deterioro cognitivo: diagnóstico, acompañamiento y nuevas opciones terapéuticas», especialistas de neurología, radiodiagnóstico y medicina nuclear analizaron los avances que están transformando el manejo de unas patologías con una enorme repercusión sanitaria, social y familiar.

La doctora Laura Pérez-Romero Martínez, jefa del Servicio de Neurología de IMED, explicó que la demencia es un proceso clínico caracterizado por el deterioro progresivo de funciones cognitivas como la memoria, el lenguaje o la orientación, que acaba condicionando la autonomía del paciente. «La persistencia de los síntomas es la principal señal de alerta», señaló. Entre las manifestaciones más frecuentes destacó los olvidos recurrentes, las dificultades para encontrar palabras y los cambios progresivos en la capacidad funcional.

La especialista insistió en la importancia de identificar la enfermedad en sus fases iniciales. «La detección precoz nos permite iniciar antes las terapias disponibles, planificar el futuro del paciente y ganar tiempo para adelantarnos a la evolución de la enfermedad», afirmó. Un objetivo que cobra aún más relevancia ante la llegada de nuevos tratamientos biológicos dirigidos específicamente contra los mecanismos que originan el alzhéimer.

En este contexto, la doctora Carolina Castillo Arias, adjunta del Servicio de Medicina Nuclear, destacó el papel de la PET amiloide, una técnica de imagen molecular avanzada que permite visualizar y cuantificar los depósitos de proteína amiloide en el cerebro. Según explicó, esta herramienta ha supuesto un cambio de paradigma porque posibilita detectar alteraciones incluso antes de que aparezcan los primeros síntomas clínicos.

«Podemos llegar a una fase preclínica en pacientes con factores de riesgo o antecedentes familiares importantes», señaló. Además, la especialista destacó que estas pruebas permiten identificar qué pacientes pueden beneficiarse de los nuevos tratamientos modificadores de la enfermedad y realizar un seguimiento preciso de su eficacia mediante biomarcadores dinámicos.

Uno de esos avances terapéuticos es el donanemab, un fármaco antiamiloide dirigido a pacientes con deterioro cognitivo leve o en fases iniciales de la enfermedad. Laura Pérez explicó que su administración requiere una selección rigurosa de candidatos y un control estrecho para minimizar posibles efectos adversos, pero supone una nueva esperanza para ralentizar la progresión del alzhéimer.

Por su parte, el doctor Fernando Aparici Robles, jefe del Servicio de Radiodiagnóstico, subrayó la importancia de la resonancia magnética en la identificación temprana de alteraciones cerebrales y en la exclusión de otras causas de demencia. «La imagen es clave para detectar la enfermedad en fases iniciales y ofrecer el tratamiento adecuado», afirmó.

Los tres especialistas coincidieron en que el futuro pasa por una medicina de precisión sustentada en equipos altamente especializados. Más allá del diagnóstico y el tratamiento, remarcaron la necesidad de acompañar a pacientes y familias durante todo el proceso, abordando también el impacto psicológico y social que generan estas enfermedades.

El mensaje final fue claro: hoy existen herramientas diagnósticas y terapéuticas que permiten actuar antes que nunca. Detectar precozmente el deterioro cognitivo no solo abre la puerta a tratamientos más eficaces, sino que ofrece a pacientes y familiares más tiempo para afrontar la enfermedad con planificación, apoyo y calidad de vida.

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