Dolor musculoesquelético, fatiga, problemas de sueño, memoria y estado de ánimo. Son algunos de los síntomas de la fibromialgia, una enfermedad reumatológica que afecta a más del 2% de personas en el mundo.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), 276.000 españoles sufren esta dolencia, aunque los especialistas advierten que en la realidad podría superar el millón de personas.

Se trata de una enfermedad con un tiempo medio de diagnóstico que supera los seis años, por eso, advierte el doctor Antonio Collado, especialista en Reumatología:

  • "Ante un dolor recurrente, aunque sea intermitente, aun cuando pueda atribuirse a cargas laborales, se debe acudir al médico para confirmar si se trata de fibromialgia u otra dolencia".

Pero no son los únicos síntomas que caracterizan a esta enfermedad. Además de dolor musculoesquelético, suele ir acompañada de:

  • Cefalea
  • Sintomatología gastrointestinal como diarrea
  • Hinchazón o estreñimiento
  • Espasmos musculares o entumecimiento.

Y todo ello la convierte en una dolencia bastante incapacitante.

"De las pacientes atendidas en Atención Primaria, el 23% tiene algún reconocimiento de invalidez, ya sea por vía administrativa o judicial. Esto es la mitad de las personas con limitaciones importantes", explica el presidente de la Sociedad Española de Fibromialgia y Síndrome de la Fatiga Crónica (SEFIFAC). 

Fibromialgia, una enfermedad crónica femenina

Los datos son claros: el 90% de las personas que padecen fibromialgia son mujeres. Nada menos que siete veces más mujeres que a hombres.

Pero la comunidad científica aún no ha encontrado el porqué, si bien sabemos que el dolor crónico es más frecuente en ellas que en ellos.

De cien personas con dolor crónico, setenta son mujeres.

Algunos estudios apuntan que la razón de que sea más frecuente en mujeres podría ser por la serotonina en el cerebro, que es siete veces menor que en hombres.

Los cambios hormonales o la menopausia también podrían ser los desencadenantes de la enfermedad, o la acumulación de contaminantes ambientales.

Pero pese a que se ha tratado de averiguar por qué son ellas quienes más padecen esta enfermedad, aún no hay una explicación.

Los factores de riesgo son:

  • Ser mujer.
  • Antecedentes familiares.
  • Dolor crónico en una zona concreta.
  • Infecciones víricas o bacterianas.

Como cuenta a este portal el especialista:

"Sí sabemos que las mujeres tienen un sistema nociceptivo (que elabora dolor a nuestro cuerpo) más discriminativo, diferencial, con mayor capacidad de sensibilidad… Hechos que, desde el punto de vista fisiológico, nos llevan a pensar que ahí radica la fragilidad del sexo femenino".

Fibromialgia y depresión, ¿están conectadas?

Según los expertos, puede haber una cierta predisposición de fibromialgia en personas que tengan depresión o antecedentes familiares.

“La depresión viene después, primero en forma de trastorno adaptativo tras la incertidumbre de la propia enfermedad, y por el impacto que tiene desde el punto de vista funcional”. 

El 20% de los pacientes con fibromialgia tiene depresión severa Freepik

El 20% de los pacientes con fibromialgia tiene depresión severa. No obstante, tal y como recogen los cuestionarios de medición psicométrica, el 70% tiene alguna alteración del estado de ánimo, ya sea en forma de depresión o ansiedad. 

El paciente no es capaz de asumir y plantarle cara a la enfermedad, aumentando su intensidad y creando un círculo vicioso en el que los síntomas de fibromialgia incrementan la sensación de desesperación

E. Revuelta Evrarda, E. Segura Escobarb y J. Paulino Tevarc - Médicos del Hospital General de Ciudad Real

El estudio ‘Depresión, ansiedad y fibromialgia’, publicado en la Revista de la Sociedad Española del Dolor, señala que "está estrechamente relacionada con trastornos psicológicos y psiquiátricos, siendo los más frecuentes la ansiedad y la depresión". 

Los autores, del Servicio de Reumatología y Psiquiatría del Hospital de Ciudad Real, subrayan que “dicha asociación puede ser casual, comorbilidad (dos o más enfermedades al mismo tiempo) o secundaria”.

“Estas alteraciones psicopsiquiátricas provocan un estado de desánimo en el que el paciente no es capaz de asumir y plantarle cara a la enfermedad, aumentando su intensidad y creando un círculo vicioso en el que los síntomas de fibromialgia incrementan la sensación de desesperación. Y eso deriva en un empeoramiento de las alteraciones psicopatológicas, e impide solucionar y sobrellevar la fibromialgia”.

Y entre las razones de la aparición de la clínica depresiva:

  • Tiempo  entre la aparición de los síntomas y el diagnóstico por parte del médico.
  • Las dificultades que provoca la enfermedad en la vida cotidiana.

¿Cómo se trata la fibromialgia?

No hay un tratamiento estándar para los pacientes de fibromialgia, ya que dependerá de la sintomatología de cada persona y sus características. El objetivo es tratar de controlar los síntomas propios de esta enfermedad crónica, aunque intentando evitar los efectos secundarios.

El tratamiento de la fibromialgia es personalizado Freepik

El primer pilar para tratar esta dolencia son los fármacos, que sirven para paliar los mecanismos de transmisión del dolor.

No son analgésicos, "y están indicados para el dolor neuropático (un trastorno neurológico debido a la existencia de un nervio dañado) y para el dolor crónico (que es aquel que persiste en un periodo superior a tres meses)".

No obstante, no es eficaz en todos los pacientes. "Aproximadamente la mitad de las personas notan alguna mejoría de los síntomas, parcial o mayor, y en un 40% de los casos de fibromialgia apenas funciona este tratamiento”, indica el doctor Collado.

La actividad física es esencial para tratar la fibromialgia, siempre bajo supervisión médica

En esos casos, se pueden utilizar opioides y/o mórficos, aunque su uso en el tiempo “puede producir un aumento del dolor”. 

El segundo pilar es la terapia cognitivo conductual, para modificar los factores que sean contraproducentes para la enfermedad, como los patrones de persistencia de la actividad o irritación. “Si además ha producido depresión, también hay que tratarla con farmacología indicada para este trastorno de la salud mental”.

La Sociedad Española de Reumatología (SER) establece unas pautas alimenticias para los pacientes con fibromialgia:

  • Seguir una dieta variada, preferiblemente mediterránea, “que consista en comer de todo en cantidades moderadas”.
  • Optar por los pescados sobre la carne, “aunque es importante comer ambas”.
  • Utilizar en las comidas el aceite de oliva, aunque con moderación por su aporte calórico.
  • Consumo de leche y derivados.
  • Evitar el consumo de bebidas alcohólicas.


Y el tercer y último pilar para mitigar las consecuencias de esta enfermedad reumatológica es el ejercicio físico.

“Es básico. Produce cambios neuroplásticos y neurológicos que son muy importantes para ayudar en el control del dolor y en la mejora de la condición física”, hace hincapié.

Esta rutina debe ser personalizada, supervisada por un especialista y, a poder ser, en grupo. 

La fibromialgia, por tanto, no tiene cura, pero existen medicamentos que pueden ayudar a controlar todos los síntomas que la producen.