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Carta a mis tres Reyes Magos

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ROBERTO CANTOS Queridos Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar: Soy ya muy anciano... Cumpliré pronto 129 años. Nací un 2 de mayo de 1879 del espíritu de mi creador, Pablo Iglesias, al calor de la familia trabajadora, y desde entonces he tenido siempre el propósito de dedicar mi vida a luchar contra todo tipo de explotación humana y a dirigir mis esfuerzos en conseguir una sociedad en paz, libre, igualatoria y solidaria. Años después llegaron estas ilusiones mías a tierras valencianas.
El tiempo, sus Majestades lo saben bien, me ha otorgado la capacidad de asumir mis propios errores y es por lo que quiero empezar por solicitar vuestro perdón.
He comprendido bien el significado del carbón con el que me habéis castigado durante el año 2007. Me he portado mal. En ocasiones muy mal. No he sabido comunicarme con mis vecinos. No he expresado con claridad mis palabras y no han entendido como propio el mensaje que expresaba y justamente me disteis el peor carbón, el de la ignorancia.
Escogí como compañeros de viaje personas de traje gris y corbata plateada y me ofrecieron el carbón de la soledad y la desesperanza. Fui ingenuo y torpe y me castigasteis con el vacío y sin el bastón con el que me apoyaba.
Un buen amigo me dice que sólo quien se lo merece gana. No sé si tiene razón. Quizá no. Pero yo quisiera parabienes y regalos que necesito de vuestras Majestades y que solemnemente prometo merecer.
Rey Melchor: a Vos os pido que esta primavera comience el 9 de marzo, la primavera de Machado que «besa suavemente la arboleda y el nuevo verde brota como una verde humareda». La primavera como un nuevo ciclo de vida, de esperanza, de progreso, de futuro, donde la mirada positiva de los ciudadanos, desde la A a la Z, esboce la sonrisa de una sociedad más igualitaria, más libre y más solidaria.
Rey Gaspar: Dejadme el verano plácido donde mi familia socialista reunida congresualmente en este País Valenciano haya aprendido del pasado. Siempre hemos actualizado las ideas, hemos adoptado talantes y formas nuevas, hemos renovados las personas, hemos hecho nuevo cada día nuestro discurso, pero el carácter de nuestros objetivos, la prioridad de nuestras metas, el final de nuestro camino era claro y diáfano, como los valores históricos de la izquierda. Alejadme a los renovadores de la nada.
Rey Baltasar: En esta ciudad y cuando empiece el próximo otoño me reuniré en mi casa con los socialistas y os pido que sea esta estación del año una segunda primavera en la que queramos que esté el progreso al servicio de la ciudadanía abierto a la participación de hombres y mujeres que expresan sus ideas, sus preocupaciones y que buscan soluciones. Haced que mis compañeros piloten nuestros valores por el circuito de todos sus barrios luchando por una ciudad que progrese contando con todos, una ciudad para vivirla, no sólo para enseñarla, que crean y practiquen otra forma de hacer política: la que se entiende, la que es participativa, la que es próxima a los ciudadanos y las ciudadanas, sensible a sus problemas y deseos. Pablo Neruda dijo del otoño: «No puede ser sin que las hojas vuelen y vuelvan a la tierra».
Estimados y apreciados Reyes Magos: sed generosos y sed justos. Esta carta ha sido ambiciosa pero no defraudéis mis ilusiones, me portaré bien.

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