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La división del valencianismo

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J. MANUEL MIRALLES Hay momentos en los que por distintas circunstancias es difícil llegar con claridad, por lo complicado de los temas, al análisis más simplificado pero más comprensible y directo de los problemas. Y cuando uno trata de analizar y trasladar ese análisis, debe hacerlo con sinceridad desde su experiencia y sus conocimientos. Mi experiencia en este ca­so es la que comparto con los implicados directamente en el valencianismo político, y más concretamente desde que me inicié en la política activa con mi acta de concejal por Unió Valenciana en las elecciones de 2003.
Así pues, después de darle muchas vueltas, en las que vas dejan­do atrás los impulsos viscerales y la dinámica frenética que impulsa la vorágine mediática, llego a la conclusión de que es mi responsabilidad, frente a la sociedad valenciana, analizar las determinadas circunstancias que han motivado el último capítulo de la división del valencianismo político. Pe­ro de una manera simplificada, pues, sin duda, aquellos que por su implicación han vivido estos acontecimientos saben perfectamente que, de cada uno de los datos que aporto, se podrían escribir unos cuantos capítulos. Pero creo que para una mayor compren­sión del asunto que tratamos es mejor, en principio, un análisis simplificado que encuentre la com­prensión y despeje las dudas hábilmente sembradas para el beneficio de sus protagonistas.
En 2004 se produce una crisis en UV, de la que nacen tres partidos políticos: Unió de Progres, por José M. Chiquillo; Opció Nacionalista, por Carles Chovi, y Coalición Valenciana, por Juan García Sentandreu. Tanto Chovi como Chiquillo eran hasta esas fechas afiliados a UV, con el agravante de que el último ostentaba en ese momento un acta de senador y otras prebendas que se llevó consigo.
García Sentandreu inició un proceso judicial como abogado de un grupo de militantes de UV con­tra la Ejecutiva Nacional, que finalmente quedó desestimado. Ello dio la oportunidad a este hábil abogado de conocer la situación de fragilidad en la que se encontraba en esos momentos UV y junto a un grupo de militantes que había abandonado las filas de UV decidió poner en marcha un parti­do con la clara intención de ocupar su espacio y su estructura electoral.
Ninguno de los tres partidos políticos de nueva creación tenían, ni tuvieron nunca, ni la más mínima intención de coaligarse a Unió Valenciania, ni de la unidad del valencianismo, pues ellos mismos habían propiciado la situación de actual división. Su objetivo era la captación de sus represen­tantes y de su espacio político, ya que iniciaron una campaña de captación de concejales y represen­tantes históricos de UV que duró hasta bien entradas las elecciones de 2007.
No tenía para ninguno de ellos el menor sentido un pacto de unidad con UV, partido al que habían abandonado, y no de buenas ma­neras, sino a través de los juzgados y del sacar tajada ejerciendo el transfuguismo más genuino. Todos ellos habían creado unos partidos políticos y una estructura basada, en primer lugar, en el odio hacia su antiguas siglas y no iban a renunciar al reto de enfren­tarse a su odiado rival en sus primeras elecciones autonómicas y municipales. Ya habían lanzado un pulso directo a Unió Valenciana y, sin embar­go, continuaban lanzando hipócritas mensajes de unidad, incluso a sus propias bases.
Esta situación de división y enfrentamiento, junto al crecimiento del PP, ha llevado al valencianismo político de centro conservador a cosechar los peores resultados autonómicos y municipales de los últimos 25 años, haciendo inviable la obtención de unos resultados dignos en las elec­ciones generales y europeas.
Volver a dejar el valencianismo político en evidencia ante la socie­dad puede llevar a su desaparición total. Por ello, desde UV asumimos la responsabilidad de no consentir la desaparición del valencia­nismo político, frente a la financia­ción del pancatalanismo creciente en nuestra patria, y nos compro­metemos en ser, una vez más, la opción política, seria, serena y com­prometida fielmente con su identidad, que aglutine y represen­te a los valencianos y valencianas en las elecciones autonómicas y municipales de 2011.
*Presidente de Unió Valenciana.

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