R. Flores, Valencia

«Lo importante es demostrar que con las bandas de música se puede hacer vanguardia. Creo que el Palau de les Arts debería tener en cuenta este aspecto. Es necesario que Valencia cuente con un instituto dedicado a las bandas de música porque hasta ahora se les ha relegado a ser una visión folclórica o festiva de la música, pero las bandas pueden ser motivo de experimentación. Mi espectáculo lo demuestra», asegura el compositor valenciano Llorenç Barber quien completará los actos inaugurales del nuevo coliseo junto a la Federación de Sociedades Musicales o la compañía Teatre de l$27Ull.

Pero su espectáculo no se realizará dentro del edificio, aunque en su propuesta inicial figuraba que algunas de las 28 bandas con las que trabajará estuviera situada en los balcones del nuevo Palau. Según el músico valenciano, la seguridad y el proceso de obras en que se encuentran todavía algunas área del complejo cultural han obligado a que su propuesta, titulada El Jove jardí de Joanot, en homenaje al autor del Tirant, se ofrezca el domingo por la tarde en una versión «mutilada».

Además de las 28 bandas, Barber, conocido también por sus conciertos de campanas, contará con la participación de 15 grupos de dolçainers y 8 de percusionistas. Los cerca de 1.500 músicos estarán repartidos en diferentes puntos alrededor del edificio de Calatrava. Todos interpretarán una misma partitura creada por el músico de Aielo de Malferit y cuya duración está en torno a los cuarenta minutos. Pero por tiempos. En momentos cronometrados. Barber ha elegido al azar ocho bandas de cada una de las provincias valencianas. Hay de todo, formaciones grandes y pequeñas. Ha trabajado con ellas individualmente porque el presupuesto en su caso no ha llegado para ensayos generales. «He dejado que cada banda mantenga su personalidad y singularidad y no la del autor. Que cuente con su propio director. He querido que sea una suma de singularidades y que todo ellas acaben encontrándose», dice.

La partitura incluye una pieza que actúa como hilo argumental que todas las bandas interpretan y se completa con pequeños nocturnos y duetos compuestos también por Barber. Hay también una batalla sonora entre agrupaciones . Las bandas no actuarán estáticas sino en movimiento, repartiendo el sonido por todo el entorno y permitiendo que los espectadores discurran entre ellas. Estarán situadas entre los dos puentes que acotan al Palau de les Arts. En total existirán cincuenta puntos sonoros.

Barber, quien la próxima temporada inaugurará el festival de Salzburgo, afirma que su música actúa como «elemento de suicidio» ya que está pensada para que envuelva al auditorio. Prefiere evitar hablar de los problemas que estuvieron a punto de truncar su iniciativa por los intentos de manipular su obra y convertirla en banda sonora de un espectáculo de pirotécnia.

Y sobre el futuro del Palau se muestra con espíritu de buena voluntad aunque «habrá que estar vigilante. Esta bien que se ocupe de la ópera o de los nuevos cantantes pero no puede olvidar al mundo de las bandas y yo veo allí un centro de experimentación musical», concluye.