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Los herederos legales de Colsada deberán indemnizar a Tania Doris

La Audiencia de Barcelona reconoce los derechos de la «vedette»

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Levante-EMV, Valencia

Tania Doris, una de las más populares vedette del género de la revista, ha conseguido después de años de litigios que la Audiencia Provincial de Barcelona reconozca sus derechos respecto a los negocios que compartía con el empresario Matías Yañez Jiménez -más conocido por Matías Colsada-, de quien fue pareja sentimental durante 40 años, así como su entrega personal al empresario, que falleció el 23 de marzo de 2000 en la casa que compartía con la popular artista. El pasado 6 de julio, la Audiencia Provincial estimaba que los herederos legales de Colsada deberán indemnizar económicamente a la artista, aunque no han trascendido cantidades.

Tania Doris, representada por la firma Pinto Ruiz&Del Valle y el abogado Luis Usón, reclamó una indemnización por sus años de dedicación exclusiva a Colsada, no sólo como artista sino también como pareja sentimental. Aunque era una relación conocida por todo el mundo -considerada por muchos su musa-, el juzgado de primera instancia desestimó la demanda que la artista interpuso a finales de 2001, año y medio después de su muerte. Ahora la Audiencia Provincial ha revocado esta sentencia obligando a los herederos legales a indemnizarla. Este diario trató ayer de recavar la opinión de Tani Doris pero fue imposible ya que se encuentra de vacaciones, según señalaron a este diario fuentes allegadas a ella, ni tampoco fue posible a través de sus abogados. Colsada, casado legalmente con Aureli Buj con quien apenas compartió casa durante cuatro años, murió sin dejar testamento en marzo de 2000. Sus herederos legales fueron su viuda y dos hijas nacidas de relaciones extramatrimoniales, una de ellas valenciana. Tras la muerte del empresario, las tres negociaron el reparto de la herencia valorada en más de 8.000 millones de pesetas, y en las que se incluían varias empresas, fincas y cuentas bancarias, además del Teatro Monumental de Madrid y el Teatro Apolo de Barcelona. Al parecer y después de algún litigio, la viuda se quedó con el 50 por ciento de los bienes y el resto se lo repartieron las hijas que aunque no fueron reconocidas por Coslada, éste nunca se desvinculó de su descendencia. En este acuerdo, quedó fuera Tania Doris a pesar de los años que compartió con el rey de la revista.

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