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Lluís Miquel Campos: «La izquierda debe revisar su ideología»

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MARÍA JOSÉ Muñoz-Peirats

No sólo de la cançó vive Lluís Miquel, su inquietud por los audiovisuales le llevó a crear un estudio de grabaciones y producción discográfica: Tabalet; Adi, una productora dedicada especialmente a espectáculos teatrales, programas de televisión y, en estos momentos, la película sobre Martín i Soler le tiene atrapado, no obstante, se arrodilla ante la ciudad y ¡confiesa!

-¿De qué sirve la confesión

-La confesión sirve muchísimo. Hemos perdido el hábito de confesarnos y no me refiero a la confesión religiosa. Hace unos años nos confesábamos mucho más con los amigos, con la gente que conocíamosÉ Es un hábito más que se va perdiendo y desde luego a mí me sirve muchísimo y a veces tengo, incluso, la necesidad, y a lo mejor no tengo con quién confesarme, porque también el confesor es importante.

-¿Se va a confesar

-Eso me gustaría; a veces por razones de intereses no nos confesamos todo lo que deberíamos, pero me gustaría confesarme. (Se ríe);

-El Sifoner ha vuelto a los escenarios. ¿Vuelve la «cançó»

-Lo leí. No estoy seguro de que la cançó se haya ido nunca. Lo que pasa es que ha tenido diferentes etapas. La vuelta del Sifoner me alegra, porque creo que es un hombre que tenía un sitio muy definido dentro de la cançó, muy bien cubierto y hacia un tipo de cançó que a mí me parece muy chula y muy alegre. La Cançó ha tenido sus crisis y precisamente ahora estamos en un punto bastante bueno en cuanto a la creatividad. Han salido grupos que cantan en valenciano que también podemos considerar cançó de rock, de folk, de cantautor y me alegra mucho.

-¿Usted fue uno de los pioneros

-He vivido la cançó desde el nacimiento, desde el año 62. Salió Raimon e inmediatamente Els Quatre Z. Tengo la satisfacción de haber conocido todas las etapas de la cançó. La cançó es un camino muy difícil porque debería venderse como se suele vender la coca cola: si no hay promoción, ni dónde exponerla, si no hay dónde cantar, y los medios de comunicación no están por la labor, la cançó no se vende.

-¿Existe hoy mucha protesta para cantar

-La protesta política visceral de aquellos tiempos en los que pensábamos cambiar el mundo, todavía se puede seguir haciendo con una visión un poco más globalizadora. El punto determinante es la injusticia. Y de eso, no sólo nos tenemos que concienciar nosotros, sino que nuestros hijos, nuestros nietos, tienen que saber que en este mundo hay mucha injusticia y que hay que luchar para erradicarla o al menos, aliviarla.

-¿Qué le asusta

-Con las elecciones estoy alucinado, porque ya no se trata de ser de derechas o de izquierdas, de votar a unas tendencias o a otras, se trata de votar a personas que están bajo sospecha, aunque solamente estén bajo sospecha. Primero, que se aclaren cuál es la verdad y después que se presenten y se vote. Pero me quedo alucinado ¿Es que la gente ha dejado de pensar O ¿es que la gente pasa y no vota Lo de Francia es muy significativo también, porque a Francia siempre la hemos tenido como un país avanzado cultural y políticamente y sin embargo ha votado derechas y gracias que no han votado a Le PenÉ

-Dice Moustaki: «ÉEl estado de mediocridad permanente. No existe moralidad que defender ni gesta que cantarÉ Sólo queda una verdad posible, la de un país que domina el mundo, prodiga la pena de muerte y reparte pistolas a los niñosÉ» ¿Exagera Moustaki

-Moustaki exagera. Es una visión muy, muy pesimista, pero tiene razón. Hay algo que nos invade y que cada uno desde su plataforma debe luchar para que no sea así. Creo que la libertad es la que hace grandes a los hombres y a las mujeres. Moustaki, de todas maneras, tiene una visión un poco pesimista, porque no sólo es esto, aunque es muy fuerte: un país dominante o una civilización dominante, no puede arrasar con todo, ni puede tenernos subyugados. Hay muchas formas de ser dictadores y yo creo que para eso estamos, para que cada uno, como hormiguita, vaya luchandoÉ

-Sus trabajos son todos creativos. Hablemos de ellos: TabaletÉ

-Tabalet es el primer estudio de grabación y productora discográfica que se montó en la Comunitat Valenciana, ya lleva treinta años; lo hicimos con mucha ilusión y mucho miedo, pero lo hemos sacado a flote, y hemos dado oportunidades para grabar a todo el mundo. Estoy muy contento por la trayectoria de Tabalet. En un momento dado fue un punto de partida de muchos temas culturales que se estaban perdiendo y, sin un estudio como el nuestro, se hubieran perdido definitivamente y de eso estoy bastante orgulloso.

-¿Adi

-Es una productora que creé para poder hacer espectáculos teatrales y de televisión. Me gusta mucho montar componentes de lírica y sobre todo he intentado siempre, que la cançó y los espectáculos que he producido tuvieran otro sentido menos de aplec y más de espectáculo. También he comunicado, a mis otros compañeros de cançó que deberíamos cambiar el mensaje y la estética. Creé Adi precisamente para esto: cambiar las estéticas líricas por las que lucho. He sido educado en la cultura de la zarzuela, creo que es un género que tiene sus valores, y hay que quitarle ese polvo de viejo. Soy hijo de la zarzuela, de la copla y muchas veces echo en falta, la gente cantando por los deslunados de Valencia y sabías que la señora del tercero cantaba muy bien a Conchita Piquer y por las mañanas cantaba Tatuaje y a veces, incluso, la aplaudíamos.

-Ahora está produciendo una película sobre Martin i Soler...

-Va a empezar a rodarse a principio de julio. Hemos fusionado temporalmente las empresas Indigo Media, Estudios Andro y Tabalet para hacer una película sobre el músico Martín i Soler, un músico valenciano, contemporáneo de Mozart que llegó a ser famosísimo y tiene una vida superinteresante.

-¿La ley de cine es proteccionista

-Es algo proteccionista quizás, pero ¿no hace falta que lo sea Porque si no pasará como con todo: grandes multinacionales de la producción se apoderarán del mercado, y al final seremos una reserva india que hace sus peliculitas y sus cosas para los mismos indios y esto no debería ser así. Creo que en este caso sí que hay que apoyar.

-¿Qué película le gustaría producir

-(Ríe) Bueno, no sé por qué Woody Allen se ha olvidado de mí. Me gustaría mucho producir una película de Woody Allen porque creo que es un cine con el que me siento muy identificado, además es muy divertido y muy «sesudo». Haría una película con Juli MiraÉ

-¿Le hubiera gustado ser Julio Iglesias

-Creo que noÉ (Piensa). No, definitivamente, no. Ni por dinero, ni por ese mundo que rodea a estas grandes figuras del que estoy muy alejado, pero no porque no haya llegado a ser o a escalar hasta allí, sino porque realmente no lo hubiera consentido, ni por mi forma de ser, ni de pensar.

-Confiese: ¿acude a Dios cuando se agobia

-Aunque sea muy agnóstico acudo a Dios, sí. He tenido una formación religiosa en los maristas y salí a los dieciséis años un poco agnóstico, pero de vez en cuando, no sé si es a Dios, pero sí pido a veces cosas, no sé a quiénÉ

-¿Qué cuento le va a contar a su nieto

-Intentaré no contar «batallitas» porque a veces, lo he intentado con mis hijas y me han mirado con cara asombrada porque les he contado cosas que pasé en mi juventud y me miraban como si hubiera vivido en otro país. Hemos de tener en cuenta que ni han conocido a Franco, ni lo que era la dictadura, ni nuestra forma de pensar y de lucharÉ Intentaré contarle que en el mundo no existe sólo lo que vivimos cada día, sino que existen otros mundos que hay que buscar, que hay que ayudar a la gente; esto es lo que más me gustaría. Con mis hijas lo he intentado y lo he conseguido, y con mi nieto lo pienso hacer.

-¿La cultura debe confesarse

-La cultura no sólo debe confesarse, sino debe hacer también reflexiones profundas, intensas y periódicas, porque al final la cultura es lo que queda. La gente evoluciona y la cultura debe ir por delante para ir dejando el camino.

-¿La izquierda está fallando

-Mucho. Por supuesto yo me confieso hombre de izquierdas, pero creo que la izquierda tiene que reflexionar profundamente. Está fallando desde el momento que pasa lo que está pasandoÉ La izquierda tiene que revisar sus ideologías, y, sobre todo, transmitirlas. Soy demócrata, tengo amigos en todos los bandos, en la izquierda y en la derecha, quiero a todos los que son demócratas y son consecuentes. La izquierda tiene que impulsar esa ansia de poder conseguir objetivos culturales, la justicia y la pazÉ

-¿La Iglesia opina demasiado

-Por supuesto. La Iglesia está acostumbrada a ser una fuerza dominante. Creo que debe dejar de opinar tanto y ser más justa también, porque además es su oficio; si ha de haber personas justas o una institución justa, es la Iglesia, y debe serlo en todo: en analizar y opinar cuando deba y nunca en detrimento de nadie. Debe manifestarse, por supuesto, pero después de hacer un análisis profundo...

-El Parlamento Europeo condena el urbanismo valenciano por segunda vez, ¿nos tienen manía

-No lo séÉ Creo que no, ¡vamos! No nos deben tener manía, precisamente, a los valencianos. Cuando el Parlamento opina así, seguramente, será justo.

-¿Es una ciudad improvisadora donde los grandes proyectos parecen surgir por doquier

-De repente cojo un día un periódico y digo «¡ostras, que van a hacer un circuito aquí al lado de mi casa!» (Vuelve a reír) y me quedo un poco sorprendido y pienso: «Será después de unos sesudos análisis que ha hecho una serie de gente y ha dicho: Esto nos beneficiaÉ» Tampoco me parece mal que hayan eventos, estoy encantado, pero siempre que no tengamos que pagar un precio caro por ellos. Paso por el puerto y me encanta ver lo de la Copa del América y ver que está muy animado.

-¿Cuando se ama a una ciudad se es crítico

-Se debe ser crítico. Yo adoro Valencia. A lo largo de mi carrera he tenido ocasiones de irme fuera a vivir y siempre me ha dado mucha pereza, incluso en la época que estábamos casi todas las semanas en Madrid y durante años en Televisión EspañolaÉ Todos me decían «Quédate, que desde MadridÉ» Yo en cuanto podía me volvía. Adoro Valencia, pero creo que soy de los cantantes que han hecho canciones urbanas más críticas sobre Valencia, no por nada, sino por mejorarla. Y la adoro, creo que es una ciudad magnífica, comodísima, en la que aún se puede vivir una cierta vida de barrio, que me encanta. Es una ciudad fantástica, incluso gente que viene de fuera se queda apabullada de lo bonita y de lo bien y de lo divertida que es, pero ¡claro que se la debe criticar!

-¿De qué pecado le sugeriría a Valencia que se confesara

-Creo que ha cambiado el pecado. Era una ciudad excesivamente humilde, y ahora es una ciudad excesivamente vanidosa. Tendría que lograr el término medio.

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