17 de noviembre de 2009
17.11.2009
La moda de los "Reborn"

¿Es un muñeco o un bebé?

17.11.2009 | 02:14
Mayte Sapena, con algunos de sus muñecos.

A menudo los confunden con bebés reales, pero son muñecos, trabajados con una técnica artesanal hiperrealista. Es un fenómeno relativamente reciente en España. En Valencia, Mayte Sapena, una profesora de estética, lleva tres años creando con mimo este tipo de muñecas. Cada una requiere de un mes de trabajo. No son juguetes, advierte, sino piezas únicas y delicadas. Como un recién nacido.

Hace algún tiempo, Mayte Sapena viajaba casi a diario a Vinarós. En una ocasión, de regreso, arrastraba con prisa una bolsa grande de tela de la que asomaba uno de sus muñecos. Cuando llegó a Castelló, le esperaba la policía nacional.Habían recibido una llamada alertando de la forma en que una mujer llevaba a su bebé. Así son los muñecos "reborn", buscan el máximo realismo. La moda ha llegado a España.
Nacieron en Alemania, durante la II Guerra Mundial. Las madres no podían permitirse juguetes nuevos y retocaban las muñecas antiguas. Después la idea fue retomada en Estados Unidos. Mayte Sapena es profesora de estética y muy hábil con las manualidades. Hace tres años encontró unos fascículos que hablaban de ellos pero no resultó lo que esperaba. Más adelante los reencontró en internet. ¿Cómo se hace un "reborn"? Se parte de un "kit" que incluye la cabeza, los brazos y las piernas en vinilo.
Luego pinta la cabeza. Con tres y hasta cuatro capas (cada una requiere su secado en horno) para lograr un tono real de la piel. Las técnicas 3D aportan los relieves. Luego dibuja los labios, las uñas, las venas, rojeces, las arrugas... las pestañas y el cabello (de mohair) se injertan pelo a pelo. Es la parte más laboriosa. Mayte se inspira en fotos o bebés que ve por la calle, a veces bebés famosos -ella también tiene su propia versión de las infantas Leonor y Sofía-. El cuerpo se rellena y se le colocan pesos y luego se viste al muñeco... con auténticos pañales, bodies, leotardos y ropa de bebé.
Este proceso puede durar un mes. El objetivo es que el muñeco sea lo más real, lo más natural posible. No son juguetes. Mayte se niega a venderlos para niños. La mayoría de sus clientes son personas mayores. "Hay quien los saca a pasear, les compra un carrito y una cuna", cuenta. Los expertos en geriatría consideran que tienen un valor terapéutico. Incluso con niños autistas. También son reclamados por las productoras de cine y televisión, en lugar de niños de verdad. "Yo hice uno para un programa de Canal 9, Socarrats. Y una compañera va a hacer otro para una película. Si no se les enfoca muy de cerca no se nota la diferencia", explica.
Son piezas únicas, no hay dos muñecos iguales. Requieren algunos cuidados. La moda se ha extendido por toda Europa. En Alemania se celebra un concurso internacional. Los muñecos de Mayte oscilan entre los 200 y los 600 euros. Se entregan con un certificado de calidad en el que consta su fecha "de nacimiento", su nombre -los bautiza a todos- y su peso. Para pesarlos, los lleva a la farmacia y, en la cola, siempre hay quien les hace carantoñas.

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