06 de junio de 2010
06.06.2010
Iñaki Piñuel

«No hay violencia de género, hay violencia»

Piñuel (Madrid, 1965) es autor de libros como «Mi jefe es un psicópata» y se ha especializado en el acoso en los ámbitos laboral y escolar.

06.06.2010 | 07:30
«No hay violencia de género, hay violencia»

Para que se haga cargo del tipo de entrevista: «¿ "Coaching" es lo que hace Mourinho?»
¿Quién es Mourinho? No sigo el fútbol. «Coaching» es el entrenamiento aplicado al mundo empresarial, porque los directivos no nacen con el arte de dirigir personas, aunque ellos crean que es un rasgo de su personalidad como el tronío de las folklóricas.
¿Todos los líderes son mandones?
El liderazgo dimisionario es peor que el autoritario. Hoy se promociona al que menos problemas filtra hacia arriba, a quien deja que las cosas se pudran.
¿Qué diferencia hay entre motivación y «mobbing»?
Son los dos extremos, porque nadie ilusiona a otros pegándoles con un látigo. El miedo no es una motivación, porque el trabajador asustado funciona al quince por ciento de su potencial.
En este mundo no caben más víctimas.
En este mundo por fin hemos puesto nombre a las víctimas, lo cual es revolucionario porque algunas se sienten culpables del mal que sufren, y que antes se despachaba con un «son cosas que pasan», «hay que aguantar» o «esto te curte».
O sea que el niño que me llamó cabezón, me marcó para siempre.
Lo hizo, porque nadie contuvo su conducta. Son inadmisibles los términos de orejudo, gafotas o enana. La violencia psicológica se trivializa en el ámbito escolar, y las víctimas serán adultos vulnerables.
¿Menospreciamos a los superdotados?
Son los anormales por arriba, personas de tres metros que se golpean con el marco de las puertas. Su autoexigencia es tan elevada que sufren una frustración permanente.
¿Cuántas veces le han hecho el chiste de liderazgo Zero, Zapatero?
Me han hecho más el chiste de la Coca-Cola Zero. El liderazgo político se basa en la sumisión, la pertenencia a clanes y la promoción de los mediocres. De ahí la desafección y la proliferación de objetores a votar.
¿Ha redescubierto usted el anarquismo?
El anarquismo es la apología del desorden y la iconoclastia, yo hablo de un orden no sacrificial, sin chivos expiatorios, sin búsqueda satánica de enemigos internos o externos para unificar voluntades. Nunca ha habido tanta violencia como ahora, pero está soterrada.
¿El ojo por ojo es justificable en algún caso de «mobbing» o «bullying»?
Los acosadores lo desean en el fondo, para que las víctimas se conviertan en gente como ellos. Es el síndrome de los colegios mayores. Es absurdo guiarse por el mal que te hicieron, como las mujeres directivas que le hacen las mayores faenas a las empleadas que se atreven a tener hijos, porque las primeras no lo hicieron.
Las feministas no le perdonarán que equipare la violencia de género al «mobbing».
No hay violencia de género, hay violencia, estoy contra su adjetivación. Las mujeres la ejercen de una manera, y los hombres de otra.
Estará en contra de la ley correspondiente.
La calificación de violencia según quien la ejerce es un error. Cuando la sufres, da igual quién la perpetre.
¿Quien denuncia abusos en su propia empresa es un chivato?
Es un héroe que se arriesga a correr la misma suerte que la víctima. Hay que terminar con la complicidad hacia la violencia.
¿Trabajar en casa mejora el clima laboral?
Y empeora el clima familiar.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine