09 de agosto de 2010
09.08.2010

Chuchi Prieto y la Arquitectura de Arévalo

09.08.2010 | 02:00

Rafa Prats

Este fin de semana se ha presentado en la ciudad abulense Arévalo: cientos de ladrillos, de ladrillos centenarios, libro que recoge una magnífica colección de 140 imágenes captadas por un arevalense de pro, Jesús Prieto "Chuchi". En el parto he tenido algo que ver pues he escrito el prólogo en el que digo, entre otras cosas:
"Mientras el Arevalillo y el Adaja discurren silenciosos, bajo la severa mirada del antiguo castillo -tan antiguo que ya va por sus quinientos años de existencia, ahora anfitrión del Museo del Cereal, quizá el cultivo más humilde y necesario que la Humanidad conoce y que aquí posee carta de naturaleza con todo merecimiento histórico-, la ciudad de Arévalo recibe al visitante con una celebración que no cesa: la de ser lugar singular de conservación de arquitecturas románico-mudéjares en el amplio escenario castellano, honor que comparte con otras poblaciones como Cuéllar en Segovia, Olmedo en Valladolid o Alba de Tormes en Salamanca".
Coincidiendo con la presentación del libro, en la Casa del Concejo, Chuchi, que lleva 16 años viviendo en Valencia, ha colgado una selección de fotografías sobre el patrimonio histórico de su ciudad natal. La semana anterior había inaugurado otra muestra, en el Balneario de Chulilla, con el titulo Ancha es Castilla".
Hace unos años, se me ocurrió plantear la posibilidad de volver a Castilla. Y así es como, verano tras verano, me he permitido la vuelta. Una vuelta en varias etapas que me ha acercado a localidades que no pude conocer en mis excursiones de los años sesenta-setenta, cuando residía en Madrid. La última etapa, llevada a cabo hace unas semanas, estuvo centrada en las provincias de Palencia y Burgos, con la intención de conocer las magníficas huellas arquitectónicas que dejaron por ahí el Románico y el Gótico. Al pasar por Arévalo, de regreso a Valencia, me dije: "Dentro de unos días volveré por aquí y presentaré el libro de mi amigo".
Las circunstancias han querido que tal vuelta no se haya producido. Pero mi ausencia no ha impedido que el libro contara con mi presentación, que fue leída en el acto del viernes.
La mirada del visitante que proviene de la periferia peninsular siempre resulta especial, como especiales fueron las del sevillano Antonio Machado, el vizcaíno Miguel de Unamuno y el alicantino José Martínez Ruíz "Azorín". Quien a Castilla llega procedente de la costa mediterránea trae la humedad salina del mar y el hedonismo pagano de las tierras fértiles. Su personalidad tropieza con el clima seco de la meseta y sus religiosos ladrillos centenarios.

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