09 de octubre de 2010
09.10.2010
Francesca de Habsburgo

"Tita Cervera ha convertido el Thyssen en un altar para su ego"

09.10.2010 | 02:00
"Tita Cervera ha convertido el Thyssen en un altar para su ego"

Francesca de Habsburgo (Suiza, 1958) es una coleccionista atípica. Su padre, el barón Thyssen, le inculcó el respeto por el proceso creativo. Por primera vez, trae a España (a Gijón) parte de su colección privada.

¿Qué implica hoy en día ser coleccionista de arte?
Está muy de moda. Antes era una tarea muy materialista y, hoy, el arte es más un proceso creativo que una acumulación de obras físicas.
¿Cómo surgió la iniciativa de crear la Fundación T-B A21?
Vi una obra de Janet Cardiff y quise comprarla para mi colección privada. Pero no me dejaron, porque esa obra no se vendía a particulares. A los artistas no siempre les gustan los coleccionistas privados, porque se guardan las obras para ellos, no las muestran. Sin embargo, las instituciones culturales tienen la función social de compartir esas obras con el público. Por eso fundé Thyssen Bornemisza Art Contemporary. El arte siempre ha sido mi afición. Pero se necesita tener buenos colaboradores y relaciones con museos. Cuando tienes tu círculo de confianza, entonces puedes arriesgarte y comprar obras que no están preestablecidas ni son tan famosas. Y, en definitiva, ser un visionario es eso: convencer a los demás de lo que uno tiene fe.
No entiende su actividad como una inversión ni se deja llevar por las tendencias del mercado. ¿Qué es entonces lo que le cautiva de una obra de arte?
La obra en sí misma no me transmite. Lo que me emociona es la idea previa del artista y su proceso de creación. ¿Qué busco en una obra? El trabajo. Todo lo que yo aprendí de arte fue estando en contacto con artistas cuando era más joven. Yo no me identifico con la idea de comprar arte como una inversión. Busco desarrollar un ojo crítico que vea más allá de lo que se ve normalmente. De hecho, ya casi no compro arte. Lo que hago es colaborar con los artistas para ayudarles a producir sus obras.
¿Y si no hubiese sido rica?
Una vez le pregunté a mi padre qué era eso de ser rica. Y él me contestó: ser libre, ser feliz. Yo puedo seguir mi instinto con los fondos que tengo sin estar atada a ninguna institución.
¿Está al día de las malas relaciones entre Tita Cervera y su hijo Borja? ¿Cree que un conflicto tan mediático podría empañar el legado de su padre?
Mi padre fue un visionario y, cuando uno recibe el legado de una persona así, yo creo que hay que estar a la altura de las circunstancias. Estoy segura de que mi padre estaría de acuerdo.
¿Por qué no expone en el Museo Thyssen de Madrid?
Los Thyssen siempre han tenido un espíritu emprendedor y yo lo llevo en mi sangre. El Thyssen de Madrid no está implicado en el arte contemporáneo y creo que todavía no es el momento de llevar mi exposición. El Museo Thyssen se ha convertido en una especie de altar de sacrificio para el ego de Tita. Hacen exhibiciones fantásticas, como la de Caravaggio, pero tienen paralizada la idea de lo que debe ser una institución cultural de este tipo.

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