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Smart Cities

El próximo gran desafío de la ciudad inteligente: ciudadanos saludables

El programa Smart Healthy Citizen, avalado por Naciones Unidas, da sus primeros pasos en Córdoba con el objetivo de reducir la obesidad infantil

Los hábitos de vida saludable son imprescindibles.

Los hábitos de vida saludable son imprescindibles. Shutterstock

Las 'smart cities' del futuro aspiran a ser sostenibles y eficientes a través del uso de la tecnología, el impulso del I+D o la conectividad, pero de nada servirá todo ello sin las personas. Conscientes del protagonismo que debe recuperar la ciudadanía, los nuevos modelos de ciudades inteligentes ponen el foco en mejorar la calidad de vida de sus moradores.

En busca de la implicación local para frenar los problemas de salud a los que se enfrenta la sociedad global, surge el programa Smart Healthy Citizen, avalado por la U4SSC de Naciones Unidas y dirigido por la fundación SHC. Esta iniciativa, que cuenta con el apoyo económico de la farmaceútica Pharmex, persigue la consecución de una sociedad más saludable, actuando a través de la educación con el deseo de crear ciudadanos inteligentes y saludables. "Si la tecnología ya está transformando los sistemas de transporte e infraestructuras, los territorios inteligentes deben incluir también los determinantes sociales de la salud, pues se persiguen entornos urbanos más sanos", advierte Sheila Romera, al frente de este programa en España.

Según apunta esta profesora e investigadora, que dirige el Observatorio EducaOpi 3.0 siguiendo la metodología Smart Schools 3.0, el 68% de la población mundial vivirá en entornos urbanos para 2050. De ahí la urgencia de atajar crecientes problemas, como el cambio climático o la brecha educativa y tecnológica, pero también al envejecimiento poblacional o los malos hábitos, que amenazan la sostenibilidad de las ciudades.

Uno de los objetivos del programa Smarth Healthy Citizen es promover una dieta saludable.Shutterstock

El abuso de la tecnología repercute en nuestra salud

-La tecnología cobra gran importancia en la ciudad del futuro, pero ¿su abuso puede afectar a nuestra salud en nuestro día a día?

-El uso excesivo de las TICs conlleva riesgos, como son el aumento del sedentarismo y del índice de masa corporal (IMC), la disminución de horas de sueño y la alteración en el desarrollo cognitivo, social o emocional. De hecho, la OMS ha anunciado que incluirá el trastorno por videojuegos como enfermedad mental.

Existen 8.000 millones de smartphones para conectar a las personas, pero las personas deben ser el centro para que exista esa conexión. Desde Smart Healthy Citizen utilizamos TICs, pero siempre de forma controlada, como una herramienta para el aprendizaje y el desarrollo de los niños. Pensar que el niño, como ciudadano inteligente, sabe de educación digital por el mero hecho de haber nacido rodeado de tecnología es un error. Si les vamos a dar una herramienta hay que enseñarles a usarla: aplicar controles parentales, uso de no más de una hora diaria, privacidad...

Para abordar estos desafíos y garantizar el bienestar de los ciudadanos, la educación para la salud se convierte en una pieza clave. "Tal es así, que la neurociencia nos ha demostrado que la experiencia de la infancia moldea la arquitectura que el cerebro va a tener en la edad adulta. Por tanto, se producirán elecciones vitales según eduquemos y motivemos la repetición de esos hábitos, convirtiéndose luego en ciudadanos más o menos productivos, con tendencia a determinados estados de ánimo, e incluso repercutirá en los accidentes y el estado de salud. Es decir, es preciso elegir saludablemente para salvar no sólo muchas vidas, sino garantizar la supervivencia de nuestras sociedades", incide Romera, quien apuesta por la educación como "arma para transformar la salud" en las 'smart cities'. De hecho, con programas integradores y de calidad, "se pueden prevenir las enfermedades no transmisibles (ENT), causantes del 71% de las muertes que se producen en el mundo", asegura.

La obesidad infantil

El programa Smart Healthy Citizen ha dado ya sus primeros pasos en la localidad de Almodóvar del Río, en Córdoba -que espera replicarse en otros lugares de España- con el objetivo de frenar la obesidad infantil, problema que afecta al 30% de los niños y niñas españoles. La experiencia piloto, a punto de comenzar, pretende reducir el índice de obesidad un 10% entre los niños y niñas de 6 y 12 años y acabar así las enfermedades derivadas del sobrepeso.

La obesidad infantil afecta al 30% de los niños y niñas en España.Shutterstock

El crecimiento en el número de obesos "es progresivo y alarmante", señala Romera, quien detalla que en poco más de una década, para 2030, se prevé que 27 millones de adultos españoles -el 75% de los hombres y el 55% de las mujeres- tendrán problemas de obesidad o sobrepeso. "El sobrepeso y la obesidad no sólo tienen repercusiones importantes en la infancia, sino que además se asocian a un mayor riesgo de convertirse en un adulto obeso, con todo lo que eso puede conllevar: diabetes tipo II, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, depresión...", explica.

"Concienciar y educar no es una opción, sino un compromiso con las personas, con el ciudadano del futuro y con nuestras sociedades inteligentes"

Sheila Romera - Directora de Smart Healthy Citizen

Un modo de atajar este problema, indica, es crear comités multidisciplinares. "En SHC, están representados todos los sectores: el Ayuntamiento, que colabora estrechamente; los centros educativos, como transformando y adaptándose; los centros sanitarios, que miden y forman a todos los niños; asociaciones, chefs de la localidad... Además, la familia ejerce un papel fundamental. Por eso, formamos a los padres y las madres en hábitos saludables a través de nuestra escuela de familias", cuenta.

-¿De qué forma podemos mejorar nuestra salud alimenticia, física o digital y concienciar a toda una ciudad en ello?

Concienciar y educar no es una opción, sino un compromiso con las personas, con el ciudadano del futuro y con nuestras sociedades inteligentes. Concienciar pasa por ser consciente de que, a través de nuestros actos, y de la manera en que los eduquemos, se pueden prevenir muchas enfermedades. Las enfermedades cardiovasculares constituyen la mayoría de las muertes por ENT (17,9 millones cada año).

La salud debe ser uno de los pilares de la educación.Shutterstock

Para ello, algunas medidas pueden ser: fomentar el consumo de alimentos sanos, impulsar iniciativas de actividad física, enseñar hábitos saludables, así como promover ecosistemas saludables en la ciudad. Todos podemos empezar por promover y proteger nuestra propia salud y la de nuestro entorno, tomando decisiones bien informadas.

En definitiva, concienciar a toda una sociedad implica crear ecosistemas nuevos, conocer cómo formamos nuestros hábitos, crear una conciencia crítica. Pero como me dijo alguien, la motivación puede cambiar el hábito, puede cambiar tu mundo y puede cambiar el mundo si es común a otros. El niño puede ser una buena motivación y conducirnos a nuestro bienestar.

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