30% DTO ANUAL 24,49€/año

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Historia humana

Samara Arroyo: "Los amputados también tenemos derecho a una vida plena"

Esta malagueña comenzó hace un mes una recogida de firmas en pro de unas prótesis de calidad: "Cada día pienso como sería poder andar con soltura"

La de Samara Arroyo es una historia de superación se mire por donde se mire. Con tan solo cinco años una meningitis hizo que perdiera las dos piernas, un brazo y parte de los dedos del otro, algo que ha marcado su trayectoria vital, y eso que esta joven estudiante de Málaga, 'influencer' y 'youtuber' se ha puesto al mundo por montera por luchar por lo que cree con seguridad que es justo.

Tras 14 años recibiendo las prótesis para sus piernas de la Seguridad Social, Arroyo decidió hace tan solo un mes iniciar una recogida de firmas en Change.org para pedir que las personas amputadas "obtengan unas prótesis de calidad". Porque su vida está más que limitada debido a que "no tienen movimiento y están rígidas".

"Son prótesis tremendamente pesadas que solo cubren las necesidades básicas como andar y que hacen que el muñón se canse y tenga que parar cada poco tiempo para poder continuar con mi vida", sentencia la malagueña, que estudia un Grado Superior de Administración y Finanzas y vive en un piso compartido con otras chicas."Cuando salgo a caminar solo aguanto una hora y además, mi sueño es poder ponerme tacones", añade. Unos tacones que podrá calzarse no dentro de mucho, ya que una visita al programa 'Viva la vida' de Telecinco ha hecho que una ortopedia madrileña se fije en su caso. "He conseguido lo que quería para mi, pero inicié la recogida de firmas para poder ayudar a los demás".

"No tener dinero limita"

Según la joven, que está metida en una asociación contra la meningitis, "hay muchísimos casos de personas amputadas en este país". Otros lugares de Europa subvencionan este tipo de servicios a los afectados, y aunque Arroyo se siente agradecida por haber tenido la posibilidad de tener unas piernas hasta ahora gracias a la Sanidad publica española, tiene claro que el servicio acaba siendo insuficiente. "Durante toda mi vida no he recibido ni siquiera una ayuda para costearme otras prótesis. Siempre que preguntaba si no se podían mejorar achacaban todo a que es muy caro. De pequeña recibí hasta 4 siliconas al año -la parte que se acopla al muñón- y ahora con 19 solo una. Eso no tiene sentido. Si eres mayor tu vida diaria aumenta de intensidad, ¿cómo es posible que te den solo una que dura unas cuatro meses?", asevera para añadir que "he ido aguantando así con la ayuda del ortopeda, con el que tengo mucha confianza".

Arroyo, que se hizo una cuenta de Youtube "para tener un vía de escape e intentar que la gente se sensibilice con personas como yo", incluso ha acudido a clases de baile con las prótesis de siempre, aunque reconoce que su vida estaba limitada. "Iba a baile, sí, pero haciendo parones y tan solo una hora".

Ahora podrá disfrutar de unas nuevas piernas que le permitirán calzarse sus ansiados tacones y que "devuelven la intensidad de las pisadas que das", lo que hace que pueda manejarse en diferentes ámbitos sin sufrir problemas de cansancio o dolores por ello. Aunque lo que más le preocupa es qué pasará dentro de cuatro o cinco años, cuando su nueva adquisición tenga que ser renovada. "La gente que sufrimos amputaciones también tenemos derecho a vivir una vida plena. ¿Qué hago cuando se me desgasten estas prótesis? No es normal que tenga que elegir entre estudiar o poder andar, o entre comprarme un piso y pagar 70.000 euros".

Con unas 60.000 firmas en su iniciativa, Arroyo, que empezó su cruzada aconsejada por un chico italiano que sufrió meningitis hace un año, seguirá con su lucha para que las personas en su situación no tengan que elegir entre tener una vida plena como todo el mundo o arruinarse con el único fin de poder dar un paseo normal. "Muchos amputados directamente las llamamos patas de palo porque no te sirven ni para caminar, ni para el aseo personal o hacer deporte, ni tan siquiera para poder ir a la playa o la piscina", dice la joven malagueña. "He conocido casos de personas que sí han tenido que gastarse auténticas fortunas para poder mejorar sus prótesis. Las hay desde 10.000 hasta incluso 80.000 euros. Tener menos recursos no debería limitar las posibilidad de normalización de las personas amputadas. Parece que con dinero es con lo que se consigue todo".

Compartir el artículo

stats