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Días de sol, playa y canitas al aire

La mayor predisposición y el mayor número de horas de sol aumentan el número de traiciones

Días de sol, playa y canitas al aire

Días de sol, playa y canitas al aire ShutterStock

El verano es la época en la que se comenten más infidelidades. Según una reciente encuesta realizada por el Instituto de Evolución Sexual de Milán, cuatro de cada cinco personas traicionan más en la estación estival. Varios motivos explican por qué el verano invita a echar una canita al aire.“El principal es que tenemos mucha más actividad y predisposición social, lo que hace que tengamos más acceso a diferentes y variadas personas, y más posibilidades de que nos pueda atraer alguien, aunque este factor hoy por hoy no es tan determinante, porque en casi todas las infidelidades el contexto previo son las redes sociales o aplicaciones diseñadas para conocer gente”, explica la sexóloga Emma Placer.

En este sentido, un estudio dado a conocer hace unos días por Ashley Madison, portal de citas para personas con pareja con 54 millones de usuarios en todo el mundo, desvela que España es el país de Europa Occidental donde más personas buscan online una aventura fuera de su relación. De hecho, este portal registra más de 12.000 conexiones únicas al mes por parte de usuarios españoles.

El sol, también tiene la culpa

El buen tiempo también juega su papel. “Al tener más horas de sol liberamos más endorfinas, hormonas relacionadas con el bienestar, el buen humor y el placer. No obstante, el deseo de practicar sexo apasionado, no es un instinto ni un reflejo, en realidad todas estas conductas son aprendidas, las vamos forjando poco a poco desde la infancia, la literatura, la música, el cine, etcétera”, expone.

La infidelidad no es algo anecdótico. Los datos apuntan a que el 60% de los hombres y el 40% de las mujeres españoles son infieles. “La infidelidad es mucho más habitual de lo que pensamos porque solo conocemos las que se descubren, pero es algo que convive en silencio en la vida de muchas personas. Por mi experiencia, diría que está al 50%, aunque la sociedad sigue alimentando ese estereotipo de que es la mujer la engañada”, explica.

Los motivos más comunes para engañar a la pareja son la deficiencia emocional o sexual en la relación y el deseo de salir de la rutina, de vivir una aventura. “La novedad es algo muy atractivo para el ser humano, nos acercamos al placer y nos alejamos del dolor por puro funcionamiento biológico”, comenta.

Es posible sobrevivir a la hecatombe emocional que supone la infidelidad para la persona engañada y restaurar la confianza hacia la pareja, aunque reconoce que es laborioso. “De hecho lo más saludable es perdonar y después aprovechar esa oportunidad para ver de forma retrospectiva que estaba pasando en nuestra relación, aunar lazos. Hay parejas que lo hacen sin ayuda profesional y otras necesitan ayuda. En terapia lo que hacemos es trabajar los aspectos relacionados con la autoestima de la persona que ha sufrido la infidelidad y en el caso de la persona infiel las motivaciones que la han conducido a esa conducta”, resume la sexóloga, que desmiente la creencia popular de quien es infiel una vez lo es siempre. “Si no existen problemas subyacentes en la pareja, se puede ser infiel una vez y seguir con tu vida con normalidad”, dice.

El infiel también resulta tocado. “La emoción que más destaca es la culpa. Mientras sucede la infidelidad no es tan acusada, pero cuando se descubre, la culpa y el arrepentimiento invaden a la persona, que puede sentir tristeza, malestar y empatía hacía el que sufre”, comenta.

Si se quiere superar una infidelidad airearlo no es la mejor opción. “Hay que ser precavidos a la hora de contar esa infidelidad a nuestro círculo más cercano porque si lo ampliamos será más difícil volver a la ‘normalidad’. Si se puede quedar en el entorno de la pareja, mejor”, aconseja.

La ciencia, a la búsqueda de las causas

La infidelidad, o más concretamente sus causas, ha sido objeto de atención por parte de la ciencia. Un grupo de investigadores de la Universidad de Florida vinculó el narcisismo sexual -que comparte muchos aspectos con el trastorno de la personalidad narcisista- con la infidelidad durante la primera etapa de la convivencia matrimonial. Los investigadores llegaron a esta conclusión tras estudiar a un total de 125 parejas.

Otra investigación estudió los deslices en matrimonios de pescadores en el Lago Victoria, en Kenia. El objetivo era analizar la relación entre estas infidelidades y la propagación del VIH. Se descubrió que existían varios factores que incrementaban las probabilidades de que las mujeres tuvieran relaciones más allá del matrimonio, entre estas, la violencia de género, la búsqueda de mayor excitación sexual y la insatisfacción sexual con la pareja.

Por su parte, un equipo de investigación de la Universidad de Queensland (Australia) reveló que aquellas personas que han tenido muchas parejas sexuales o se les intuye tendencias impulsivas son las que más probabilidades tienen de cometer una infidelidad. Según esta investigación, la infidelidad podría ser una cuestión genética.

Otro estudio, este de la Universidad de Binghamton (Nueva York), señaló la presencia de un gen de alta variabilidad que parece ser un factor decisivo en la modulación de la tendencia a la infidelidad de la persona. Según los investigadores, la selección natural elige una u otra variante del gen según las ventajas o los inconvenientes que ofrece una u otra conducta en la manera de relacionarse con el sexo opuesto. Asimismo, constataron que la sexualidad, la conducta social y la genética influyen en un grado importante y que por tanto, deben ser considerados un indicador más.

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