24 de febrero de 2020
24.02.2020
Levante-emv

Polvo del Sahara, protocolo activado

24.02.2020 | 04:15
Polvo del Sahara, protocolo activado

Este fin de semana la calima de Canarias ha dado la vuelta al mundo. El polvo en suspensión ha cancelado centenares de vuelos y muchos actos del Carnaval cuyas actividades estaban programadas al aire libre. En los vídeos, tomados por vecinos de Lanzarote, Fuerteventura o Gran Canaria, se veía un ambiente muy turbio y pardusco. Insalubre. Por esto último, las autoridades locales han recomendado no hacer deporte al aire libre, cerrar ventanas y puertas e incluso evitar salir a la calle, sobre todo a la población con afecciones respiratorias o cardiovasculares.
La sensación es de que este fenómeno nos queda lejos, quizás ligado a latitudes más meridionales. Craso error. Una vez más tenemos que mentar a la borrasca Gloria. Aquel temporal invernal nos dejó una estampa difícil de olvidar. En la mañana del 22 de enero una tormenta recorrió la Comunidad Valenciana de sur a norte, con multitud de rayos, truenos y una nubosidad sorprendente de color amarillento. El ciclón, en uno de sus últimos giros antes de marchitarse, rebañó una masa de aire del norte de África colmada de polvo en suspensión. La naturaleza nos brinda con el cielo ocre un dispositivo de aviso, la parte preocupante en esas irrupciones está junto a nosotros, en el aire que respiramos y que es portador de partículas de arena minúsculas, de apenas 10 micrómetros (PM10). Un micrómetro equivale a la milésima parte de un milímetro.
En la jornada del sábado, el observatorio AEMET en Izaña experimentó un espectacular aumento de esas partículas diminutas. En cuestión de unas pocas horas, pasó de una concentración normal inferior a 20 microgramos por metro cúbico (ug/m3) a casi 1600 ug/m3. El valor umbral por contaminación de PM10 propuesto por la Organización Mundial de la Salud es de 50 ug/m3, cualquier cifra que supere ese límite se considera perjudicial. En las islas más orientales del archipiélago canario estos días se han registrado concentraciones veinte veces más elevadas.
Las dolencias más frecuentes derivadas de la calima son la obstrucción nasal y el picor de ojos. Las grandes concentraciones de polvo en suspensión en el aire pueden llegar a empeorar, también, los problemas respiratorios. Cuando este litometeoro permanece varios días sobre una zona, normalmente amplia, los pacientes con dolor torácico y asma se multiplican. Estos efectos en la salud se conocen desde hace mucho tiempo, pero la sensibilidad de la administración pública ante este factor de riesgo es más reciente, sobre todo fuera de Canarias. Vamos a tener que acostumbrarnos a recibir este tipo de avisos, porque vivimos a un paso del Sahara y sus incursiones son usuales.

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