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Medio ambiente

China celebra la salud del oso panda, su gran embajador

Tras medio siglo de cuidados, ya son 1.800 los plantígrados que viven en libertad y 600 en cautividad

Oso panda.

Oso panda.

Los pandas son “vulnerables” tras haber “estado en peligro de extinción” y en el matiz descansa el júbilo nacional. La salida del adorable y peludo plantígrado de la lista concluye una carrera proteccionista que empezó medio siglo atrás, cuando China tenía aún muchos deberes pendientes con su pobreza, pero existen pocas relaciones tan estrechas de un animal con un país. No es raro que los nacimientos en zoos encabecen los noticieros ni que algunos ejemplares reciban la atención mediática de las estrellas de Hollywood.  

Lo anunció con la pompa que merecen las citas con la Historia el Ministerio de Ecología y Medioambiente apoyándose en los números. Su población en libertad ya ha superado los 1.800 ejemplares, que se añaden a los 600 en cautividad. Al éxito ha contribuido la ampliación y mejora de las reservas naturales, explicó Cui Shuhong, su director, quien también aclaró que las poblaciones de tigres de Siberia, leopardos de Amur, elefantes asiáticos y otras especies en peligro de extinción también habían aumentado. La aclaración no es superflua porque a China se la había acusado de concentrar demasiada atención, recursos económicos y políticos en los pandas mientras desatendía otras especies autóctonas. 

Entusiasmo en las redes

La noticia ha recibido el previsible entusiasmo en las redes. Han merecido la pena los esfuerzos, certifican muchos, porque no han sido escasos ni tibios. China ha protegido los bosques de bambú, prohibido las talas, creado corredores para que las comunidades interactúen y perseguido con saña la caza furtiva. En 2017 anunció la creación de una reserva natural que triplicaba la extensión del Parque Nacional de Yellowstone. Y, sobre todo, se ha estrujado las meninges para lidiar con su abulia sexual: viagra y películas pornográficas en sus escasos días de celo anual, rigurosas tablas de ejercicios con andares sobre sus patas traseras para fortalecer los músculos cruciales en la resistencia, estimulaciones olfativas… que en la mayoría de los casos desembocaban en su frustrante apetencia por dormitar, jugar y comer bambú. El programa consiguió, al menos, elevar el porcentaje de los que mantienen relaciones sexuales del 10% al 30%. 

Los pandas gigantes o 'Ailuropoda melanoleuca' son un milagro evolutivo, carnívoros reconvertidos en herbívoros, de hasta 1,80 metros y 135 kilos. Esos fósiles vivientes concitan la atención allá donde estén. No les ha faltado a los recientes nacimientos en zoos de Malasia o Estados Unidos y los restaurantes cercanos al de Tokyo dispararon su cotización en bolsa hasta un 30 % con la llegada de gemelos en junio. 

Probablemente no ha habido panda más célebre que Chi Chi. Estaba previsto que viajara a Estados Unidos pero la prohibición de importaciones chinas lo aparcó en Londres en 1958. Durante décadas fue el único en Occidente y desde 1961 es el rostro de la organización internacional preservacionista World Wildlife Fund. Murió en 1972, poco después de que las relaciones bilaterales iniciaran el deshielo con el viaje de Richard Nixon a Pekín, que fue sellado con el regalo de dos pandas.  

La diplomacia del panda explica las transformaciones del gigante asiático: ha servido para romper su aislamiento internacional, fortalecer vínculos con aliados, celebrar acontecimientos históricos y, últimamente, como arma política y económica. La hemeroteca descubre a Angela Merkel, Michelle Obama, Bill Clinton, François Hollande o la reina Sofía abrazados a pandas. China ha enviado al mundo en el último medio siglo a casi una setentena de ejemplares. Paradójicamente son Japón, su principal rival asiático, y Estados Unidos, su contendiente global, los que encabezan la lista. No hay mejor aliado del “poder blando” ni de la campaña de imagen de un país señalado como el villano global que esos animales con manchas negras sobre su pelaje blanco rotundamente encantadores. 

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