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Erupción en Canarias

El volcán de La Palma se convierte en el principal foco emisor de azufre del planeta

La altura que alcanza la expulsión de SO2 en Cumbre Vieja evita la contaminación ambiental

El volcán de La Palma sigue rugiendo.

El volcán de La Palma sigue rugiendo. Reuters

El volcán de La Palma es, por el momento, el principal foco emisor de dióxido de azufre de todo el mundo. Con las más de 10.000 toneladas de SO2 que está expulsando diariamente a la atmósfera, el volcán dobla las emisiones de la industria más contaminante del planeta, la de extracción de metales de la ciudad rusa de Norilsk. Este lugar en de la costa ártica, donde se localizan los más importantes yacimientos de níquel y paladio del mundo, emite anualmente 1.833 kilotoneladas de dióxido de azufre, lo que supone unas 5.021 toneladas al día. La diferencia, sin embargo, no supone mayor daño medioambiental. Al contrario de lo que ocurre con las fábricas rusas, las emisiones del volcán son prácticamente inocuas dada la altura en la que discurren.

El volcán de Cumbre Vieja vuelve a estallar Agencia ATLAS | EFE

El volcán de Cumbre Vieja está expulsando estos gases a entre cuatro y cinco kilómetros de altura, depositándolos en las capas medias de la atmósfera. Esto ha permitido que, por ahora, las concentraciones de azufre no se hayan notado en ninguna de las estaciones de vigilancia que se encuentran repartidas por el Archipiélago, ni tampoco estén afectando directamente a la salud de la población. "La diferencia es que la erupción inyecta el gas a niveles más altos (de 3.000 o 4.000 metros) y la industria lo hace a muchos menos metros", explica el vulcanólogo Stavros Meletlidis, del Instituto Geográfico Nacional (IGN), que indica que tampoco es comparable en magnitud. Además, como señala, es difícil ahora mismo medir con exactitud las emisiones que está generando el cono volcánico y puede haber un gran margen de error.

También lo defiende así Natalia Prats, investigadora del Centro de Investigación Atmosférica de Izaña de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que señala que, pese a estas altas concentraciones de azufre que emite continuamente el volcán, no es comparable con la de una actividad industrial, dado que esta última obliga a estar en continua exposición con este gas tóxico. Y es que, el problema de la industria es que una alta exposición prolongada es difícilmente mitigable, mientras que en el caso del volcán, se pueden tomar medidas de protección en el caso de que llegara a la ciudadanía, como reducir las actividades al aire libre o realizar una evacuación preventiva.

De momento, a las estaciones de vigilancia atmosférica de La Palma no ha llegado el ‘exceso’ de azufre. Según los datos recopilados por el Cabildo de La Palma, el valor máximo de SO2 en Los Llanos de Aridane –el punto más cercano a la erupción– ha sido de 45,3 microgramos por metro cúbico, muy por debajo de los valores límites impuestos en nuestro país para ser considerado un peligro para la salud, de 125 microgramos por metro cúbico. Desde el Observatorio Atmosférico de Izaña, situado a unos 2.400 metros de altura y donde no hay población, sí han notado algún cambio en la concentración de azufre. Sin embargo, estas modificaciones se han hecho en concentraciones muy bajas.

En los datos recabados entre las 12:00 horas del 21 (martes) hasta la misma hora del 22 de septiembre (miércoles), se constató que los niveles de dióxido de azufre (se) superaron los 500 microgramos por metro cúbico entre las 23:00 horas y poco después 01:00 horas de la madrugada, cuando se registraron picos de hasta 700 microgramos por metro cúbico de este gas en el aire. No obstante, y "a pesar del importante pico registrado, no llegó a las tres horas, por tanto no se alcanzó el umbral de aviso", señalan los investigadores de la Aemet que, mantendrán la vigilancia de este fenómeno.

El dióxido de azufre es un gas incoloro con un olor acre que irrita la piel y los tejidos y las membranas mucosas de los ojos, la nariz y la garganta. El emisor natural más importante de este gas son los volcanes, que cada año pueden emitir en conjunto el 40% de las emisiones globales, según el último informe publicado por GreenPeace, referente al año 2018. No obstante, el 60% del montante total de emisiones de SO2 en el mundo proviene de la actividad humana, siendo la quema del carbón la más contaminante (31% de las emisiones), seguida de la industria petrolera (19%) y la metalúrgica (10%).

Si se compara lo que emiten los países anualmente y lo que podría emitir el volcán en la media de 55 días que los científicos han calculado que podría estar activo, ni siquiera estaría entre los 10 primeros. Toda India emite una media de 12.500 toneladas de dióxido de azufre al día y Rusia poco más de 11.000 toneladas. Al año, las cantidades se elevan hasta 4.586 kilotoneladas en el caso de India y a 3.863 kilotoneladas en el caso de Rusia. El volcán apenas emitiría 500 kilotoneladas, de cumplirse las previsiones y en el caso de que emitiera continuamente la misma cantidad de dióxido de azufre.

Europa, desde finales de los 90, regula las emisiones de SO2 de los países comunitarios, con el ojo puesto en reducir lo máximo posible las afecciones a la salud. Según los datos del satélite Copernicus, en los últimos dos días, las emisiones se han depositado en las zonas medias de la atmósfera y la corriente las está desplazando hacia el Mediterráneo, sin embargo, permanecen por encima de los cúmulos de nubes, que están frenando su caída hasta las partes habitadas.

Antes de que el volcán entrara en erupción, este tipo de emisiones se podían ver claramente saliendo de India, Rusia, China y Arabia Saudí. Y es que gracias a la normativa internacional, están mucho más controladas en el mundo occidental. Como confirma Natalia Prats, "ya no suponen un problema de salud, al menos en España, como indica el último informe de Calidad del Aire 2020, del Ministerio de Transición Ecológica". Este compuesto debe permanecer durante mucho tiempo y en grandes cantidades en la atmósfera para llegar a provocar daños a la vegetación o a las personas. "Estos daños se han visto especialmente en aquellos lugares con industrias cercanas", alega.

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