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Erupción en La Palma

Las fisuras en los tubos volcánicos propician desbordamientos de lava que arrasan con 60 edificios de La Palma en 24 horas

La presencia de gases tóxicos en la zona de exclusión de La Bombilla y Puerto Naos impide el acceso para retirar enseres personales y también regar las plantaciones

Una imagen del volcán de La Palma.

Los tubos volcánicos son el único sistema capaz encauzar el avance de la lava. Su aparición ha ayudado a que la mayoría del material magmático discurra sobre las lenguas antiguas, evitando así su expansión por terreno nuevo. El pasado sábado se produjeron fisuras en la estructura de los canales lávicos situados más al sur del área de emergencia y se generó un desborde de roca fundida al nortevolcán de Montaña Cogote. Este nuevo río, que ya cae sobre la isla baja, devastó en 36 horas 60 edificaciones ubicadas en la superficie arrasada entre el mirador de Las Hoyas y la costa. Estas coladas "efímeras" que bordean la principal al emanar de las pequeñas grietas de los canales lávico "están asociadas al sistema de alimentación más superficial de la erupción". La portavoz científica del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca), Carmen López, apuntó que en los próximos días se seguirán haciendo inspecciones para concretar la conexión entre las últimas lenguas y los sistemas de alimentación del cono principal y de los secundarios. El material que discurre por estas nuevas rutas es muy fluido, avanza con rapidez por su alta temperatura y está muy desgasificado. "Esta lava sale muy caliente pero con menos contenido de gas, por lo que seguramente proviene del edificio principal", detalló López.

Las coladas han cubierto 1.182 hectáreas de La Palma, lo que supone el 1,66% de la superficie total de la isla. La lava acumulada en las dos fajanas ha ganado ya 48,03 hectáreas al mar.

El aporte de energía que llega desde Cumbre Vieja alimenta con intensidad las coladas 11 y 9, que se localizan al sur de la Montaña de Todoque y caen sobre la playa del Charcón. El director técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, no descarta que este material magmático, que ha alcanzado el litoral pero no ha entrado en contacto con el mar, termine por unirse con la fajana primigenia, formando un delta lávico de mayores dimensiones. Además, la lava podría rellenar huecos al sur y suroeste del frente de la colada 9, con lo que se verían afectadas más viviendas, que actualmente permanecen aisladas entre dos lenguas de lava. El terreno afectado por las coladas tiene una anchura máxima de 3.350 metros.

El número de personas albergadas en hoteles asciende a 557, una más que la jornada anterior. A estas se suman las 43 personas dependientes alojadas en centros sociosanitarios.

La extensión arrasada asciende ya a las 1.182 hectáreas, lo que supone el 1,66% de la superficie de La Palma. En este área, según lo últimos datos compartidos por los satélites de Copernicus –programa europeo de vigilancia terrestre–, hay 3.039 edificaciones afectadas, de las que 2.881 han sido destruidas y 158 están parcialmente afectadas o en peligro. La lava también ha devastado las carreteras de la isla y ha cubierto 92,7 kilómetros de vía. El terreno que la roca fundida ha ganado al mar suma 48,03 hectáreas, de las que 5,05 corresponden al nuevo delta lávico que crece sobre la playa de la Viña.

Fase de estabilidad

La sismicidad, el tremor y la deformación del terreno son indicadores que ayudan a la comunidad científica a intuir lo que puede estar ocurriendo en el interior de la estructura del volcán de Cumbre Vieja. Estos parámetros permanecen en fase de estabilización y se mantienen en niveles bajos. La sismicidad sigue baja a profundidades intermedias y a profundidades superiores a los 20 kilómetros continúa en rangos muy bajos, mientras que el tremor se mantiene en valores bajos y con poca variabilidad. Según apunta el comité científico, la cota de sismicidad actual sigue indicando que es posible que se produzcan más sismos sentidos por la población, que podrían alcanzar intensidades V-VI en la escala macrosísmica europea (EMS), que cuenta con 12 niveles, y se podrían originar pequeños derrumbes en zonas de pendiente pronunciada.

El cono principal del volcán de la Cumbre Vieja ya alcanza los 1.123 metros de altura. No obstante, el edificio volcánico sufre continuos procesos de construcción y destrucción.

Durante la última jornada, entre las 20 horas del lunes y las 20 horas de ayer, se constataron en La Palma 36 movimientos sísmicos. El más importante se produjo a las 13.29 horas, con intensidad 4, a 12 kilómetros de profundidad. El epicentro se localizó en el municipio de Fuencaliente y el terremoto fue sentido por la población con una intensidad IV. Las estaciones cercanas al centro eruptivo no han detectado deformaciones en el terreno, excepto en una estación alejada al edificio volcánico, donde persiste una ligera deflación detectada en días anteriores.

El avance de la lava ha arrasado 3.039 edificaciones, de las que 2.881 están destruidas y 158 parcialmente dañadas o en peligro, según la última actualización de Copernicus.

El cono principal suma ya 1.123 metros de altitud. Esta estructura sufre continuamente procesos de construcción y destrucción, por lo que sus dimensiones han ido variando a lo largo de la crisis volcánica. Actualmente el cono tiene una grieta que podría ocasionar un desplome de la cara este hacia el interior del cráter, con lo que no se ocasionarían daños graves.

La altura de la nube de ceniza volcánica alcanzó ayer los tres kilómetros de altitud y se dispuso en dirección noreste. La previsión meteorológica apunta que a lo largo de la jornada los vientos serán de componente este a sur y la orientación del penacho de ceniza y dióxido de azufre se dirigiría hacia el noroeste, lo que, en principio, es favorable para la operatividad del aeropuerto de La Palma.

El movimiento sísmico mas importante fue de 4 y se produjo ayer a las 13.29 horas, a 12 kilómetros de profundidad. El epicentro se localizó en el municipio de Fuencaliente.

Gas en la costa

La emisión de dióxido de azufre (SO2) asociada al penacho volcánico refleja una tendencia descendente desde el 23 de septiembre. Sobre las emanaciones no visibles como la difusa de dióxido de carbono (CO2), continúa reflejando una emisión superior al valor promedio de los niveles de fondo, aunque no representan un peligro para las personas, salvo que se formen acumulaciones de CO2 en depresiones mal ventiladas, que desplacen el oxígeno del aire y se generen ambientes sin oxígeno. En cuanto a la calidad del aire, Morcuende explicó que en la zona sur de la emergencia se han registrado valores que no son peligrosos para la salud de las personas, pero en Puerto Naos y La Bombilla la presencia de gases tóxicos impide el acceso de los vecinos para la retirada de enseres o el riego de plantaciones. La entrada de un frente de calima durante la pasada noche podría incrementar la presencia de partículas menores a 10 micras (PM10) en el aire.

La altura de la nube de ceniza medida ayer alcanzó los 3.000 metros de altitud, medio kilómetro más que en la jornada anterior, y se dispuso hacia el noreste.

Como medida de precaución, el Pevolca ha solicitado a la población sensible del Valle de Aridane, Breña Alta, Tijarafe y Puntagorda que reduzca todas las actividades al aire libre hasta que la calidad del aire sea buena o razonablemente buena. Además, ha instado a la población general a reducir las actividades prolongadas y enérgicas al aire libre, especialmente si presenta tos, falta de aire o cualquier otro síntoma.

El número de personas albergadas en establecimientos hoteleros sube hasta las 557, de las que 411 están en Fuencaliente, 71 en Los Llanos de Aridane y 75 en Breña Baja. A ellas se suman otras 43 personas dependientes que son atendidos en diversos centros sociosanitarios de la isla.

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