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Investigación arqueológica

Un ojo de cristal permite identificar a uno de los represaliados del franquismo exhumado en Alicante

El director de la excavación en la fosa 20 del cementerio confirma a la familia de Francisco Alcolea Cremades el hallazgo del objeto personal junto a un esqueleto que acredita la identidad de este aspense fusilado, a expensas de la confirmación definitiva con la prueba de ADN

Las exhumaciones en el cementerio de Alicante localizan los primeros restos de víctimas de la represión franquista.

La familia del aspense Francisco Alcolea Cremades, fusilado el 26 de junio de 1941 a los 38 años de edad, empieza a descansar tras décadas de búsqueda gracias al ojo de cristal que presuntamente el fallecido, víctima de la represión franquista, se quitó y se guardó en el bolsillo del pantalón antes de morir. Así lo confirma el director de esta excavación, arqueólogo e historiador, José Ramón García, quien explica que, aunque está pendiente de confirmación mediante la prueba de ADN que se realizará a los familiares, "sabemos que es él por el objeto personal que llevaba. Francisco Alcolea Cremades era apodado 'el ojo de cristal', una pieza que se ponía por entonces para disimular, una especie de semicírculo, como una córnea que llevaba pintado el iris y las venitas".

Esta pieza se localizó cerca de la pierna de uno de los esqueletos, "e intuimos que estaba en el bolsillo", dado que la ropa se ha deshecho. Facilita el hallazgo el hecho de que en la fosa 20 del cementerio se enterrasen los cuerpos dentro cada uno de su caja, por lo que en las excavaciones están extrayendo individuo por individuo, y no están juntos ni mezclados, como sí ocurre en la otra fosa donde ha trabajado el arqueólogo, la 36, donde los restos fueron removidos. "Si ese elemento está al lado, está relacionado con ese cadáver. Aparte de que ya tenemos la certeza al 100% de que estamos sacando a represaliados. Ha sido muy emocionante". La Conselleria de Calidad Democrática, que financia estas exhumaciones, dio a conocer ayer la localización de los primeros restos de represaliados en estas dos fosas confirmando el hallazgo de al menos siete esqueletos con signos de violencia atribuibles a la represión, como orificios de proyectiles en cráneos. Los trabajos en el camposanto se iniciaron en marzo en otros enterramientos donde no se hallaron restos completos.

"Gracias al análisis antropológico tenemos la certeza de que hay siete con muerte violenta pero ahí están todos. La fosa 36 ha sido alterada pero en la 20 es completamente distinto. La hemos hallado como la dejaron hace 80 años, sabemos que están, aunque falta identificarlos uno por uno. El caso de Francisco Alcolea es muy particular porque llevaba un objeto personal muy propio e identificativo, el resto son indicios de quienes eran porque están en cajas, como decían los familiares". Uno de ellos, señala, sería Pascual Cánovas Martínez, alcalde de Aspe cuando acabó la guerra, del PSOE, fusilado por la autoridades franquistas.

"Tuve la suerte, con la piel de gallina, de llamarle para contárselo. Conocí a Paco, el nieto de Francisco, hace 12 años. Llevaba tiempo buscando a su abuelo y yo empezaba una tesis doctoral sobre la represión franquista en la provincia. Contacté con él y con otros familiares de represaliados del pueblo y nos fuimos a Madrid al Archivo de Defensa, donde localizamos los sumarios de los juicios miliares que se hicieron en la posguerra. Hay más de 2.000 documentos solo de Aspe con los pudimos reconstruir los hechos de la guerra y la posguerra", ha explicado José Ramón García

Francisco Alcolea Torá, de 61 años y nieto de Francisco Alcolea Cremades, lleva toda la vida buscando a su abuelo, por lo que este hallazgo es sobre todo "emotivo". "Llevo buscándole más de 30 años, desde que me enteré que a mi abuelo le habían fusilado. Llevo mucho tiempo detrás. Tenía pocas esperanzas tras ver lo que había pasado en la fosa 36, donde todos los huesos aparecieron revueltos, por lo que me dio un bajón. En la fosa 20 pensábamos que pasaría igual y ha sido una alegría contenida porque tienen que salir todos. A mi abuelo le han identificado por el ojo pero esperamos que encuentren a todos, y en la otra fosa también. Cuando esté todo completo la alegría será total. Pero ha sido algo muy emotivo, era mi abuelo y darle la noticia a la familia era importante, para que podamos enterrarlo con mi abuela en el cementerio de Aspe".

Gran parte de la "responsabilidad" de esta identificación se debe al propio nieto, que cada vez que iba a visitar la excavación insistía en el detalle del ojo de cristal de su abuelo. "Estaban prevenidos, porque es un dato importante para la identificación. Se lo quitaría en el momento final y se lo pondría en el bolsillo del pantalón. Ha aparecido en la zona de la pierna". "Lo han encontrado aunque aún queda confirmar con el laboratorio las pruebas de ADN". Estas pruebas las realizará la fundación Fisabio, según confirma la Conselleria de Calidad Democrática.

"Mi bisabuelo tenía un ojo de cristal que antes de que lo fusilaran guardó en el bolsillo. Gracias a esto han podido reconocerlo de entre los pocos cuerpos que han aparecido en el cementerio de Alicante. Acaban de llamar a mi padre para decirle que va a poder enterrar a su yayo. Así mi padre cierra un capítulo de 20 años recorriendo archivos civiles y pidiendo permisos, 20 años buscándolo", ha señalado también su bisnieta Inés en su perfil de redes.

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