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Acoso en las aulas

El 'bullying' pasa del alumno al maestro

Fuentes policiales confirman un aumento de insultos y ataques verbales a los docentes el último curso

Alumnos de un instituto vigués, durante una charla.

Insultos, empujones, careos, lanzar tiras o piedras del patio o incluso escupir. Estos son algunos de los episodios que en los últimos meses docentes de colegios e institutos de Vigo y su área han padecido por parte de sus alumnos. La situación todavía no es preocupante, ni cuanto menos diaria, pero empieza a ser constante. Y es que en los últimos meses se ha denotado un cambio de tendencia en lo referente al “bullying” escolar: cuando antes era entre alumnos, ahora tiene como víctima al profesor.

Episodios controlados

Así lo han explicado fuentes policiales, que desde el grupo de Participación Ciudadana mantiene un contacto directo con las directivas y docentes de los centros en sus visitas y charlas a través del denominado Plan Director. En estas charlas, los agentes destapan los peligros del mal uso de las redes sociales, el teléfono, el consumo de drogas y también ejercen de filtro a los problemas de convivencia en el aula. Es aquí donde perciben esta nueva realidad. “Lo que nos están trasmitiendo los propios centros y sus profesores es que las situaciones de acoso entre alumnos están controladas y detectadas, sin embargo se han trasladado episodios de insultos o agresiones hacia los docentes. Se está viendo que empieza a ver constante”, explican estas fuentes.

Sin denuncias

Desde hace años, la Xunta, a través de la Consellería de Educación puso en marcha una serie de protocolos para la detección y prevención de los episodios entre alumnos que, ahora, se están extrapolando al cuerpo docente. “Se nota que están funcionando, porque cuando en cursos pasados sí, en este no hay denuncias por bullying y también han ido desapareciendo las de sexting (envío de fotografías de carácter sexual que se hacían públicas). Esto se explica porque los problemas se arreglan en el propio centro y no terminan transformándose en denuncias”, revelan estas mismas fuentes policiales.

Partes de expulsión

Lo cierto es que la acción de insultar o atentar contra un profesor, aunque no acarrea denuncia, sí supone el castigo de la expulsión para el alumno, como ha ocurrido a finales del año pasado con un joven de un instituto del área viguesa o este mismo año por escupirle al docente. “No hay un enfrentamiento directo, pero sí pequeñas situaciones. Este año hemos tenido una situación, se produjo un careo del alumno al profesor al que le habló a una distancia que no era la correcta y se tomó medidas. Igualmente puedo decir que no pasa a diario, pero sí escuchamos voces y palabras hacia el docente que no son las correctas”, ejemplifica María Sío, directora del IES San Tomé.

Alumnos nuevos

Por su parte, desde el IES Valadares, su directora Eva López reconoce que no han tenido ningún parte al respecto pero también son conocedores de situaciones que califica como “faltas de respeto”. “Tenemos comprobado que se trata, con frecuencia, de alumnos nuevos que ya repetían esta tendencia en anteriores centros. Son comentarios fuera de tono o de lugar, habitualmente faltas de respeto”, amplía la directora viguesa.

Para frenar este y otros casos, la Policía Nacional desplegó hace años el Plan Director, con el que los directores o directoras contactan con frecuencia con este grupo en busca de asesoramiento por conductas inadecuadas del alumnado.

Mofas y burlas en las clases telemáticas

Esta realidad que se aprecia desde comisaría no es nueva. Tras la pandemia y la obligada necesidad de impartir las clases de forma telemática agudizó los episodios de mofas y burlas hacia los docentes. Al no poder ver más allá de lo que ofrece la cámara del ordenador, los estudiantes aprovechan para realizar capturas de pantalla o fotos con el móvil que, en ocasiones, terminan en redes sociales, siendo incluso objeto de bromas o los popularmente conocidos como memes. Si bien la situación no es alarmante, son varios los colegios e institutos de Vigo donde ya ocurrieron estos episodios que suelen muchos de ellos solucionarse a instancias del propio centro, aunque otros terminan en comisaría. Así, la UFAM, que es la unidad de la Policía Nacional encargada de la protección e investigación de todo lo relativo a los menores, contabilizó en 2020 un total de tres expedientes de este tipo a mayores de los corregidos por los centros.

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