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Entrevista
Paula Sánchez Diz Investigadora

“La Covid persistente debería ser enfermedad laboral”

"Hay que tener en cuenta que afecta a la capacidad para desarrollar el trabajo diario", aseguran

Paula Sánchez Diz, investigadora y coordinadora del grupo de sociedades científicas lideradas por la SEMG.

Son 56 las sociedades científicas que están investigando en este grupo sobre COVID persistente. No solo desde un ámbito clínico, analizando los efectos en la salud de los individuos, sino también en el ámbito laboral: cómo les afecta la patología en el trabajo. Paula Sánchez Diz (Tui, 1974), investigadora gallega afincada en Pamplona, coordina el grupo multidisciplinar de expertos, un proyecto liderado por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

–¿Consideran que hay evidencias para que el COVID persistente se considere enfermedad laboral?

–Está claro que para muchas personas que pasaron el COVID los síntomas no les permiten hacer vida normal. Y en muchos casos no les permiten trabajar.

–De momento están realizando un estudio...

–Sí. Una de las líneas del estudio será el impacto del COVID persistente en el trabajo. En el estudio hay grupos de medicina del trabajo o terapia ocupacional implicados... Nos interesa evaluar al paciente como trabajador. Cómo evoluciona la persona con el tratamiento y cómo afectaría a su vida laboral o cómo podría mejorarla.

–¿Quién participa en el mismo?

–Hemos formado un grupo con 56 sociedades científicas y entidades profesionales de muy diferentes ámbitos, clínicos y sanitarios. Hay desde cirujanos, medicina del trabajo, terapia ocupacional, enfermería, psicólogos, psiquiatras... En el colectivo de pacientes que participan en este estudio hay clínicos, personal sanitario, que tienen COVID persistente y les afecta a la hora de ejercer la profesión.

En el grupo hay personal sanitario que tiene COVID persistente y le afecta a la hora de ejercer su profesión

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–Aunque es pronto para vislumbrar resultados, ¿qué defienden?

–Queremos que se reconozca esta enfermedad como una enfermedad, que se le ponga un nombre, que tenga una definición, unos pacientes... Después, si es o no enfermedad laboral habrá que pelearlo. Pero desde el grupo multidisciplinar creemos que se debe luchar para que cualquier enfermedad que produzca una incapacidad para el desarrollo de una actividad laboral se tenga en cuenta. Creemos que si se logra reconocer el COVID persistente habría que reconocerlo en todos los ámbitos, incluso el laboral.

Se debe luchar para que cualquier enfermedad que produzca una incapacidad para el desarrollo de una actividad laboral se tenga en cuenta

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–Esta postura choca con la manifestada recientemente por Ferrán Barbé, miembro del CIBER y portavoz del estudio encargado por el Ministerio de Sanidad al Instituto Carlos III para conocer más sobre COVID persistente. En principio, indican que no puede ser reconocido como enfermedad laboral...

–No lo compartimos. Yo llevo un tiempo trabajando con este grupo pero tanto la SEMG (Médicos Generales y de Familia) como los colectivos de pacientes Long COVID llevan trabajando en este tema desde mayo de 2020.

–Una de las cosas que defienden ellos es que es muy difícil diferenciar entre COVID persistente y las secuelas tras pasar el COVID...

–Hay ya bastantes estudios en distintas áreas sanitarias que avalan la existencia de COVID persistente. Y se puede diferenciar entre las secuelas post-COVID y el COVID persistente. La propia OMS (Organización Mundial de la Salud) estableció una definición clínica tras un estudio mediante lo que se denomina metodología Delphi, en el que participaron investigadores, pacientes y representantes de las regiones WHO, considerando que ‘Post-COVID condition o condición Post-COVID’ es lo que ocurre con individuos con antecedentes de infección probable o confirmada por SARS-CoV-2, generalmente 3 meses después del inicio, con síntomas que duran al menos 2 meses y no pueden explicarse con un diagnóstico alternativo.

–¿Qué síntomas?

–Los síntomas comunes incluyen, entre otros, fatiga, dificultad para respirar y disfunción cognitiva, pero también hay otros y generalmente tienen un impacto en el funcionamiento diario. Los síntomas pueden ser de nueva aparición después de la recuperación inicial de un episodio agudo de COVID-19 o persistir desde la enfermedad inicial. Los síntomas también pueden fluctuar o recaer con el tiempo. En el caso de los niños, la situación requiere otra definición.

–¿Cuál es la definición general que aparece en l a Guía Clínica para la Atención al Paciente COVID Persistente?

–Complejo sintomático multiorgánico que afecta a aquellos pacientes que han padecido COVID-19 (con diagnóstico confirmado por pruebas de laboratorio o sin él) y que permanecen con sintomatología tras la considerada fase aguda de la enfermedad pasadas 4 e incluso 12 semanas, persistiendo los síntomas en el tiempo. En la propia guía, en el apartado de definiciones, están explicadas las diferencias entre las distintas definiciones publicadas hasta el momento.

“Necesitamos una definición aceptada por todo el colectivo investigador y asistencial”

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–¿De qué plazos hablamos para analizar los efectos del COVID persistente?

–Hay personas que padecen sintomatología de 4 a 12 semanas después de haber sido diagnosticados de COVID e incluso hay gente que después de 22 meses sigue teniendo sintomatología (que es el tiempo que llevan analizando este tema).

–¿Hay colectivos reticentes a considerarlo enfermedad?

–Existen estudios científicos sobre COVID persistente, que defienden y reconocen que esta enfermedad existe. Pero una parte de la comunidad científica tiene dudas de que esto realmente sea una enfermedad con entidad propia, y, por tanto, no reconoce como enfermos a un gran número de afectados. Sin embargo, hay que dejar claro que el reconocimiento de esta entidad, en España por el Ministerio de Sanidad (enero de 2021) y posteriormente por la OMS (octubre de 2021), proporcionó una base para los estudios clínicos y ensayos en curso, una mejor exploración de sus mecanismos, factores de riesgo y terapias. Esto ha permitido que cada vez más estudios acerca de COVID persistente salgan a la luz. Estos estudios son acerca de Long COVID y no de secuelas post-COVID. Se trata de una enfermedad emergente descrita muy recientemente. Lo que necesitamos ahora es una definición consensuada y la aceptación por parte de toda la comunidad científica y asistencial.

–El estudio del grupo que coordina consta de 5 líneas de trabajo. ¿Cuáles?

  1. Actualización de la Guía Clínica (en función del avance del conocimiento sobre la enfermedad).
  2. Desarrollo de una APP: con el fin de llevar a la práctica clínica todo lo recogido en la Guía y ayudar a los profesionales sanitarios a tomar decisiones.
  3. Formación. Desarrollar programas formativos dirigidos a profesionales sanitarios para que el conocimiento de la evidencia se aplique en la práctica clínica diaria.
  4. Registro clínico. Se pretende desarrollar un registro clínico de base en la Atención Primaria en el que se recabarán datos básicos para el estudio de CP/LC en una cohorte de pacientes con diagnóstico de COVID-19, para identificar los factores clínicos y genéticos asociados al desarrollo de COVID Persistente.
  5. Diseño de una escala de valoración integral. A partir de la información obtenida del registro se pretende desarrollar y validar una escala asistencial que permita evaluar de una forma integral y holística a los pacientes que sufren COVID persistente, más allá del seguimiento de cada uno de sus síntomas.

–¿Cuánto tiempo es necesario para obtener resultados?

–Eso es muy difícil de saber, básicamente porque estamos ante una enfermedad emergente descrita muy recientemente. Depende de muchos factores, entre otros de que vayamos obteniendo financiación para poder seguir avanzando. Por otra parte, el reconocimiento de enfermedad ya lo ha obtenido de la mano del Ministerio de Sanidad en España y de la OMS.

–Para considerarse enfermedad laboral ha de pasar un largo proceso tanto de ponderación de gravedad de síntomas, como de duración, tramitación en las instituciones pertinentes...

–Nosotros podemos exponer la posición científica.

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