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Literatura

Gonzalo Giner: "No me parece mal comer animales, pero hay que darles una vida correcta"

El escritor y veterinario presenta su libro 'Entre amigos'

Gonzalo Giner. Información

Con 'El sanador de los caballos' (2008) este veterinario madrileño logró el éxito literario, que luego continuó con cuatro novelas, incluida 'La bruma verde' que le convirtió en ganador del Premio Fernando Lara. Lo que todos sus libros tienen en común es que los animales son protagonistas de sus historias. Ahora, Gonzalo Giner ha recogido anécdotas del triángulo veterinario-mascota-dueño y le ha puesto el título 'Entre amigos'. Y con este libro llega el viernes a las Veladas Literarias de Maestral (20.30 horas).

Su último libro se titula 'Entre amigos'. ¿Se puede ser más amigo de tu perro que de tu vecino?

Bueno, yo creo que es más fácil ser amigo de tu perro y tu gato que del vecino, porque hay vecinos muy raros. Este libro habla de la relación entre mascotas, veterinario y dueño, y, con todos los respetos, el que sale peor parado es el dueño. Es muy respetuoso, pero te partes de risa con las cosas tan raras que hacemos los humanos. Los metemos en casa pero son autónomos y hay que respetar sus necesidades. Yo intento reflejar en el libro que el que tiene una mascota no solo tiene que tener cuidados de tipo sanitario y de alimentación, sino también debe cuidar que puedan expresar su comportamiento como perro o gato. Si tienes un perro rastreador hay que llevarle al campo. Eso es lo que también le hace ser feliz. Eso a veces lo olvidamos. Los humanizamos tanto que pensamos que tienen que disfrutar de nuestras cosas.

Muchos pueden pensar que con la gente que pasa hambre...

Con las mascotas establecemos una relación afectiva tan potente que no se puede valorar ni comparar con cosas como que la gente pasa hambre. No tiene nada que ver. Que tú llegues a tu casa enfadado o triste y te encuentres a un animal que nada más aparecer está deseando verte y con tanta alegría, tan generoso y entregado, es increible. Los animales, quizá los perros más, nunca tienen una segunda intención en su vida, no actúan en plan malo, siempre son transparentes, generosos... tienen tal cantidad de virtudes que tenemos que aprender más nosotros de ellos, que ellos de nosotros.

Hay una frase muy repetida cuando alguien menciona a su mascota: "Solo le falta hablar".

Yo estoy convencido de que la evolución hará que los perros terminen hablando. Igual pasan 1.000 o 2.000 años, pero yo creo que sí. Hay un dato que hace poco descubrí a nivel científico. Los perros actuales están desarrollando alrededor de los ojos los músculos orbiculares, que los lobos sin embargo no tienen porque no necesitan expresarse con la mirada. Pero los perros, como llevan muchos miles de años con el hombre, están generando esos músculos que facilitan que expresen miedo, angustia, ansiedad, alegría…

"Yo creo que es más fácil ser amigo de tu perro y tu gato que del vecino, porque hay vecinos muy raros"

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¿Qué encontramos en los animales que no tienen las personas?

Encontramos esa transparencia. El animal es todo menos complicado, se muestran con una sola cara, no esconden intenciones. Son como son. Y yo creo que eso les hace mucho más atractivos para nuestra vida normal porque de pronto nos encontramos con un ser que no te pide nada a cambio, que no te juzga, que no valora si estas de mejor o peor genio. Su necesidad de emoción es muy simple, pero eso le hace grande. Yo soy veterinario de campo y trabajo con animales grandes, y evidentemente una vaca no es como un perro, tiene una relación con nosotros distinto, pero la tiene, y yo llevo toda mi santa vida profesional intentando entenderlas mejor, su comportamiento y su curiosidad.

Su libro reúne anécdotas e historias que a su vez le han contado otros veterinarios para mostrar su relación con los animales pero también con sus dueños. Dice que muchas son insólitas, otras emotivas y la mayoría graciosas. ¿Cómo ha sido el proceso de reunir esas historias?

En este libro ha habido un factor clave que es un laboratorio farmacéutico veterinario, cuyo director general es muy amigo mío. Fue él quien me provocó hacerlo para explicar la parte divertida de la profesión. Yo no tenía tantas anécdotas pero a través de sus contactos en toda España conseguimos reunir historias de veterinarios de toda España. Fue todo muy bien, pero no te puedes imaginar como venían. Muchos te lo mandaban en audio o por whatsapp, por correo. Ha sido un trabajo bastante farragoso. Yo lo reescribí con mi estilo para que tuviera una continuidad de cara al lector, pero los derechos de autor la mayor parte va a una ONG de animales.

Usted dijo hace unos años que dejaría de escribir antes que dejar de ser veterinario. ¿Sigue pensándolo?

Sí, sí. Aunque es verdad que cuando va pasando el tiempo, el mundo de la ganadería es muy difícil, es un mercado en crisis permanente. Pero me sigue apasionando mi trabajo diario, me encanta coger el coche desde el norte de la provincia de Madrid, que es donde vivo, e ir a Segovia, Ávila, a Salamanca y a la sierra norte de Madrid a ver a mis ganaderos. Me siento muy feliz. Mi despacho no tiene paredes, son las montañas y los valles.

Ha habido recientemente una polémica por el tema de las macrogranjas y las declaraciones del ministro Garzón sobre su situación. ¿Cuál es su postura?

Aquí ha habido un montón de cosas mal planteadas. El concepto de macrogranja nadie sabe cuál es. No tienen una definición clara y puede arrastrar otras granjas que no son eso, pero que son grandes y parecen macrogranjas. Como ha pasado en la luz, en los bancos, en el gas, para competir se han unido y hecho más grandes. Pero yo llevo 38 años trabajando en ganaderías y no veo eso. A mí me da envidia cómo viven ellas. Me encuentro a animales a los que les cambian el lecho de cama cada dos días, les ponen comida dos veces al día y en verano tres para que esté mas fresca, tienen unos cepillos automáticos para que se rasquen la espalda, ventiladores con humidificadores en verano. Los ganaderos en este país, no nos equivoquemos, están haciendo las cosas mayoritariamente bien, y digo más de un 90 por ciento, cuidando del animal. Ahora, el otro concepto este de la macrogranja me parece muy irreal y estoy en contra de las declaraciones del ministro. No tiene ni idea de lo que habla y no ha estado nunca en las explotaciones ganaderos. Y a los veterinarios nos ofende mucho. Hay cosas que salen en televisión y que no es lo mayoritario. Yo voy a pueblos de lo que ahora llamamos la España vaciada y están indignados con el planteamiento urbanita. De qué vivirían en un pueblo si no estuvieran ordeñando una cabra o cuidando unos cerdos. Saben que si hacen mal las cosas no les va bien. Cuanto más feliz es un animal, produce más leche o pone más huevos. Y el ganadero no es tonto.

"El concepto de macrogranja me parece muy irreal. Yo llevo 38 años trabajando en ganaderías y no veo eso"

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Cuidamos de nuestros perros, gatos, caballos y pájaros, pero nos comemos a las vacas, los corderos y los cerdos…

Sí, pero ha sido parte de nuestra evolución como especie. Somos carnívoros y los animales cazan. El hombre ha cazado siempre y ha cultivado el campo para poder alimentarse. En el equilibro está la virtud. A mí no me parece mal comerme un chuletón de vaca. Lo que tenemos que tener claro es que hay que darle una vida correcta. Los animales crecen muy rápidamente. Una vaca pare por primera vez a los dos años. Nosotros sin embargo somos muy lentos en evolución. Hemos desarrollado más la capacidad de movernos en el entorno y eso nos ha permitido sobrevivir.

Cuando va a la compra elige huevos de granja o los normales, leche fresca o de marca blanca?

Intento comprar cosas de mercado de cercanía que produzca la gente cerca de donde yo vivo, quizá porque se hace de una forma más artesanal, de calidad y también porque quiero favorecer el mercado local. Y sí, soy sensible. Compro huevos de gallinas que están en libertad y leche de vacas que están alimentadas con pasto. Desde el punto de vista nutricional son muy parecidos, por no decir iguales, un huevo industrial, vamos a decirlo así, a un huevo de gallina de campo, se parece un 99 por ciento nutricionalmente hablando. Pero yo estoy favoreciendo algo distinto, intento impulsar el comercio más cercano. Una carne que viene desde Argentina está muy buena, pero viene desde muy lejos.

Ahora es complicado encontrar tiendas de cercanía, de barrio.

Es un poco un círculo vicioso porque ir a un supermercado que compras todo de golpe tiene muchas consecuencias y es que aprietan tanto al proveedor que han provocado que las ganaderías se hayan tenido que hacer más grandes para poder bajar los costes y poder competir. Para vender al precio que le dan tienen que producir más. El planteamiento en el fondo, y yo se que es complicado en la vida diaria, es que hay que intentar favorecer al comercio de barrio. Hay que apoyarlo.

"Desde el punto de vista nutricional son muy parecidos, por no decir iguales, un huevo industrial, vamos a decirlo así, a un huevo de gallina de campo. Pero yo estoy favoreciendo algo distinto, intento impulsar el comercio más cercano"

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El viernes en las Veladas Literarias va a comer osobuco de vaca….

¡De mis amigas! Yo las quiero un montón, pero también disfruto comiendo un chuletón. Tengo sensiblidad, pero no la llevo al extremo. Como poca carne, pero cuando lo hago quiero comer algo de un animal bien tratado.

Y el vino basado en su libro se llama Mariscal. ¿A quién homenajea?

Pues no me acuerdo… la verdad.

Después de ganar el Premio Fernando Lara con 'La bruma verde', ¿prepara otra novela?

Sí, estoy arrancando un nuevo título. Novela histórica y actual, va a dar saltos entre la Edad Media, las Cruzadas y lo contemporáneo. Estoy emocionadísimo, con unas ganas horrorosas de trasladar lo que contiene esta historia que es muy diferente a lo que he escrito hasta ahora. Yo no soy tan de modas. Ahora todo el mundo escribe thriller, y es estupendo, pero yo voy a intentar encontrar un argumento histórico original, que sea llamativo.

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