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REFORMA DE LA LEY DE SALUD SEXUAL

"Con 16 años pueden decidir sobre operarse el pecho, pero no sobre un aborto"

La ley de salud sexual rebaja el umbral para decidir interrumpir un embarazo a la misma edad que ya permite disponer en todos los asuntos médicos. Jóvenes, sanitarios y docentes lo ven un avance «esencial» que debe ir de la mano de una educación de calidad sobre sexualidad que no existe ahora

Los jóvenes consideran que habría que abordar la educación sobre sexualidad. / EMILIO NARANJO

"El aborto sin consentimiento paterno a partir de los 16 años pone fin a una contradicción que aún existía. Porque a partir de los 16 años cualquier persona puede tomar decisiones médicas. Ante una enfermedad como un cáncer, tú con 16 años puedes determinar si quieres o no seguir un tratamiento de quimioterapia; pero una mujer no puede decidir con esa misma edad si continúa o no con un embarazo que no ha sido buscado y que va a condicionar el resto de mi vida", dice la Socióloga Teresa Alzás, profesora de sociología de las Relaciones de Género y de la familia en la Universidad de Extremadura (Uex). Su visión coincide con lo que apunta también Vicente Barragán, con más de 30 años de experiencia en Planificación Familiar e integrante de la Asociación Extremeña de Planificación Familiar y Sexualidad: "Ellas deben tener derecho a decidir sobre su cuerpo más que ninguna persona que no esté en sintonía con él. Tanto si su decisión es no seguir adelante con el embarazo, como si desean hacerlo y un progenitor trata de impedírselo", señala el médico sobre uno de los cambios que incluye la reforma de la Ley de Salud Sexual que se ha aprobado esta semana en Consejo de Ministros y que ha abierto un debate en las últimas semanas sobre si antes de los 18 años, una mujer tiene la madurez suficiente para decidir abortar. 

La nueva norma (a la que aún le queda una larga tramitación) pone en el centro del debate la sexualidad, rompe el tabú de la menstruación y refuerza la capacidad de la mujer para tomar sus propias decisiones en todas las cuestiones relacionadas con su salud, al eliminar el consentimiento paterno necesario tras la reforma de 2015 para interrumpir un embarazo a partir de los 16 años (en la ley de 2010, la conocida como ‘ley de plazos’, no se exigía un consentimiento pero sí se requería informar a padres o tutores) y sitúa el acto médico que supone una interrupción voluntaria del embarazo en sintonía con lo que establece la Ley de Autonomía del Paciente, que fija en los 16 años la edad mínima de una persona para tomar decisiones sobre su salud (con la única excepción de aquellos casos en los que corra grave riesgo su vida). 

"Educar en sexualidad es clave en la prevención y erradicación de las violencias contra las mujeres" Ana Latas - Docente

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"Si con 16 años pueden tener antecedentes penales, quizás hay que pensar que también tienen la suficiente madurez para decidir sobre una interrupción del embarazo. Dicho esto, lo ideal siempre es que cuenten con el respaldo de su familia en ese momento; pero es que hay chicas que se van a encontrar con familias que no les van a apoyar", apunta la ginecóloga y divulgadora Miriam Al Adib, autora de libros como Hablemos de Vaginas. Ella pone en todo caso el foco en la importancia de la educación sexual: "Cuando hay una educación sexual de calidad también se reducen las cifras de abortos en adolescentes, porque saben protegerse mejor",

"Lo hablaría siempre con mis padres y sé que me apoyarían"

Según los últimos datos del Ministerio de Sanidad, correspondientes al año 2020, en Extremadura se practicaron 137 interrupciones de embarazos en mujeres menores de 19 años, nueve de ellas menores de 15 años. La tasa por 1.000 en este grupo de edad a nivel nacional está en 7,41 lo que la sitúa como la segunda más baja, tras las mujeres de más de 40 años (3,9). 

Marina tiene 17 años, por lo que si ahora mismo se encontrara en la tesitura de decidir si interrumpe un embarazo no deseado, necesitaría el visto bueno de sus padres. Con la reforma que plantea la ley, no sería necesario. "Me parece fundamental poder hacerlo sin el permiso paterno", subraya. A pesar de eso, ella asegura que lo hablaría con sus progenitores: "Se lo diría y estoy convencida de que me apoyarían, pero también sé que eso no pasaría en el caso de muchas de mis amigas. He conocido casos de chicas que se han quedado embarazadas que con 16 o 17 años y su familia no le ha permitido abortar", cuenta la adolescente. Aurora también habría recurrido a su familia. Ha cumplido 18 hace unos días y por tanto la mayoría de edad. "Aun así lo hablaría con mis padres siempre. Aunque no les gustara, sé que respetarían mi decisión", explica esta estudiante que también cree que muchas de las chicas de su entorno no recibirían ese mismo respaldo y "se encontrarían con ese discurso de que si has hecho algo, ahora tienes que apechugar con las consecuencias". "Eso no puede pasar, porque es nuestro cuerpo y tengo que poder decidir si quiero tomar una decisión así, que nunca va a ser fácil, tengas la edad que tengas", insiste.

Precisamente la consejera de Igualdad y Cooperación al Desarrollo, Isabel Gil Rosiña, destacó tras el acuerdo del Consejo de Ministros el avance que la reforma supone "en derechos y libertades para las mujeres" e hizo un llamamiento para no crear "debates erróneos ni falsos" puesto que los datos demuestran que la ‘ley de plazos’ no supuso un aumento del número de abortos. 

"El aborto sigue siendo algo estigmatizado. No puedes decidir abortar con 16 años, pero sí puedes decidir seguir adelante con el embarazo y tener un hijo. Si quieres operarte el pecho o someterte a una cirugía estética lo puedes decidir con 16 años; pero no puedes si quieres acabar con un embarazo no deseado", dice Ana Latas, profesora de Intervención Sociocomunitaria en el ciclo de Promoción de Igualdad. 

"Es fundamental poder decidir. Tengo amigas a las que su familia no les permitiría abortar", dice Marina (17 años)

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La Sociedad Española de Contracepción publicó en 2019 los resultados de la ‘Encuesta nacional sobre sexualidad y anticoncepción entre jóvenes españoles’. Ahí se ponía de manifiesto que la principal herramienta de la que habían recibido información sobre sexualidad los jóvenes era internet (47,8%) y los amigos/as (45,5%), muy por delante de profesores (28%), la madre (23,1%) o el padre (12,4%). Lo normal, según recoge ese estudio, era que recurrieran a los soportes tecnológicos (internet, youtube,…) como primera opción y la contrastaran después con sus amigos. El 68.5% de los jóvenes consideraba además que la formación que había recibido sobre sexualidad no era suficiente, y subía al 74,5% en el caso de las mujeres.

"En 4º de ESO tuvimos una charla sobre las enfermedades de transmisión sexual y en las clases de Biología abordaron también muy por encima algo de los métodos anticonceptivos en el tema de la reproducción. Pero nunca nos han hablado de la sexualidad como tal ni de lo que supone. Yo he llegado a esa información como todos mis amigos, buscando en internet y preguntando a hermanas y amigas", reconoce Aurora. Marina considera además que si a su generación se le hubiera educado en un ambiente "más abierto, sin ningún tipo de discriminación y educando sobre la sexualidad, muchas actitudes machistas y comportamientos negativos hacia la mujer no existirían". Esta joven asegura que siempre ha hablado con sus padres sobre la sexualidad con bastante naturalidad, "pero sé que mucha gente no lo hace o no puede hacerlo". En el aula, la única vez que han trabajado sobre este asunto fue por iniciativa de una profesora, aunque como en el caso de Aurora, únicamente se centró en las enfermedades de transmisión sexual y los métodos anticonceptivos.

Cuenta pendiente con la educación sobre sexualidad

El anteproyecto en trámites refuerza los contenidos de educación sexual en el currículo escolar. No es algo nuevo, la educación sobre la sexualidad es otra de las cuestiones que ninguna ley ha llegado a desarrollar plenamente, aunque de una u otra manera todas han incluido referencias a la formación en este ámbito. Y la consecuencia es que los adolescentes satisfacen su curiosidad buscando en las herramientas a las que tienen mas fácil acceso: internet o amigos. 

"Hemos peleado desde la Federación de Planificación Familiar y Sexualidad por que se lleve la educación sexual dentro del currículum, porque lo cierto es que hoy por hoy no existe", recuerda Barragán. Cuando él empezó a trabajar con educación sexual, en los años 90 (con la LOGSE) sí que se contemplaba la educación sexual con asignaturas transversales dentro de la educación para la salud, "pero no hay nada ahora" más allá de alguna charla que les solicitan de forma aislada, y que no suelen ser muy efectivas de ese modo. 

"Cuando se plantea una educación sexual tiene que estar integrada en el resto de intervenciones y acciones de los propios centros para que tenga un buen efecto en el alumnado», insiste el médico. Y el problema al que alude es que los jóvenes acaban accediendo a información, por otros cauces como la red, y "no va a ser científica". "Va a ser sesgada y en ningún caso les va a dotar de los conocimientos para tener una vivencia adecuada, saludable y respetuosa de la sexualidad".

La docente Ana Latas, considera que educar en la sexualidades "un elemento clave en la prevención y erradicación de las violencias contra las mujeres" porque permite establecer relaciones mucho más sanas "enfocadas en el placer, el disfrute y el consentimiento de ambas partes". Recuerda que cómo acceden al sexo los jóvenes ahora influye en la relación que tienen con el sexo a lo largo de su vida y el uso de internet para adentrarse en el sexo está propiciando que muchos lleguen a la pornografía, "que tradicionalmente implica unas relaciones de poder que los chavales interiorizan como algo que forma parte de lo que debe ser el sexo. Y no lo es en absoluto", asevera Latas. 

Todos los consultados coinciden también en que la incidencia del porno en la educación sexual de los más jóvenes está generando una educación muy androcéntrica. «Los casos de violaciones y de violaciones en grupo, han puesto en evidencia de la forma más alarmante que no existe esa educación sexual y que urge abordarla», argumenta la socióloga Teresa Alzás.  

La ginecóloga Miriam al Adib también habla de una visión "distorsionada" de la sexualidad con la que están creciendo los más jóvenes. "La realidad del sexo no es lo que aparece en internet cosificando a las mujeres". Por eso ella plantea trabajar en una educación sexual "en la que no hagan daño ni se hagan daño; en la que conozcan la sexualidad humana desde el punto de vista físico y emocional; en la que haya un respeto mutuo para ese momento en el que van a entrar en contacto sexual con otra persona". Reconoce también que "no vale cualquier educación sexual" y por eso pone en cuarentena el refuerzo que se plantea en la reforma en marcha hasta conocer cómo se abordará. Pero insiste en los beneficios de aplicarla correctamente: "hay estudios demuestran que las personas que tienen una educación sexual afrontan la sexualidad de una forma más responsable y eso supone también que hay menos embarazos no deseados, y menos abortos".

Un registro para la objeción de conciencia

La reforma de la Ley de salud sexual contempla un registro de objetores de conciencia que tendrán que expresarlo con antelación y por escrito. Las comunidades autónomas tendrán que organizar los equipos de los centros médicos para que siempre haya personal, porque la norma pretende garantizar que las interrupciones se practiquen tanto en la sanidad pública como en la privada y tanto con método quirúrgico como farmacológico. En Extremadura solo se practican abortos en una clínica concertada y por procedimiento quirúrgico. Todos los médicos de la pública son objetores. 


La violencia obstétrica queda fuera

El término ‘violencia obstétrica’ para hacer referencia a las malas praxis ginecológicas durante el embarazo y el parto no se contempla en la reforma de la ley. Se trata de una nomenclatura reconocida internacionalmente pero que genera rechazo entre la comunidad médica y no se incorporará al nuevo texto, aunque sí se recogerán políticas para prevenir esas malas prácticas (como puede el abuso de cesáreas o de episiotomías) y la formación para la atención al parto respetuoso. 


Baja por menstruación dolorosa

La baja por menstruación dolorosa es una de las grandes novedades y el anteproyecto del texto contempla 24 millones para financiarla. Requerirá que la mujer haya sido diagnosticada por un médico de dismenorrea -dolor intenso uterino en la menstruación- y debe constar en el historial clínico, pero el anteproyecto no incluye un listado de enfermedades, como endometriosis, miomas o quistes. Podrán acogerse las mujeres con «menstruación discapacitante secundaria». 


La ‘tasa rosa’ se mantiene

Inicialmente estaba previsto que se incorporara a reforma de la ley de salud sexual una rebaja del impuesto que grava los productos de higiene femenina, la conocida como ‘tasa rosa’. No se incluyó, según explicó la ministra de Igualdad Irene Montero, porque el Ministerio de Hacienda no lo había autorizado. La idea inicial era fijar un IVA superreducido (del 4%) frente al actual para este tipo de productos que se sitúa en el 10%. Se calcula que las mujeres gastan 2.500 euros en compresas y tampones en su vida fértil.


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