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Cálculo del Instituto Carlos III

El exceso de muertes por calor en los dos últimos meses triplica la media de años anteriores

Nunca había habido un julio con una estimación tan alta de fallecimientos por altas temperaturas como este: 2.222 | Para encontrar una cifra similar hay que remontarse a 2003

Un hombre mayor se refresca en el centro de Sevilla, el pasado domingo. EFE

No ha habido hasta ahora ningún inicio de verano con un mayor exceso de muertes atribuibles a las altas temperaturas que este. La ola de calor del pasado julio, la más extrema desde que en 1975 comenzaron los registros unificados y también una de las tres más largas, ha provocado cifras de fallecimientos sin precedentes en esta época. Según las estimaciones del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), un dispositivo del Ministerio de Sanidad que observa cuántos españoles mueren cada día y compara esas cifras con lo que sería esperable, en el recién acabado mes fallecieron 2.222 personas debido a las temperaturas extremas, casi el triple que la media de los últimos años.

La ola de calor más extensa desde que estos fenómenos se miden tuvo lugar en julio de 2015, con una duración de 26 días. En ella se encuentra la causa de 1.530 muertes, refleja el Momo. A partir de aquí, los números son muy inferiores: 751 muertes en el mismo mes de 2016, 693 en 2017, 119 en 2018, 936 en 2019, 521 en 2020 y 508 en 2021. Si se añade junio de 2022, periodo en el que el exceso de fallecimientos se situó en 830, el total de muertes por calor en estos dos meses (3.052) más que triplica la media de estos años anteriores.  

El único año que puede compararse al actual es 2003, especialmente cruento: hubo 2011 muertes atribuibles al calor en julio. Las cifras se dispararon al mes siguiente, hasta llegar a las 8.727, de la mano de una ola de calor que llegó a provocar unos 70.000 decesos en toda Europa. 

Aquello marcó un punto de inflexión. Sanidad lanzó después un plan nacional con actuaciones preventivas por altas temperaturas, con medidas que deben aplicar las administraciones y recomendaciones para la población en general, como beber mucha agua y evitar hacer deporte a pleno sol. El aire acondicionado también se ha extendido desde entonces: los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) señalan que en 2008, último año del que existe información, el 35,5% de los hogares españoles disponía de este sistema de refrigeración, frente a menos del 5% a finales del siglo pasado.

Las continuas olas de calor minan la moral de los españoles

Las continuas olas de calor minan la moral de los españoles Agencia ATLAS / Foto: EP

Ritmos distintos 

Todos estos factores han provocado que las muertes por calor, que siempre afectan a los más vulnerables (ancianos y rentas bajas) no hayan crecido al mismo ritmo que aumentaban las temperaturas. Al contrario. Un estudio del Instituto de Salud Carlos III, centro que también es responsable del Momo, refleja que cada vez hace falta que los termómetros lleguen más arriba para que la gente muera. Entre 1983 y 2003 la mortalidad aumentó un 14% por cada grado por encima de lo que se considera ola de calor en cada lugar de la geografía española: 33 grados en Barcelona, 36 en Madrid y 28 en Oviedo, por ejemplo. Entre 2004 y 2013, en cambio, el ascenso en la mortalidad quedó por debajo de un 2% por cada grado.

Aún así, 2022 está batiendo récords, de la mano de una ola de calor durante la primera mitad de julio que también se encuentra detrás de la plaga de incendios que ha arrasado con más de 200.000 hectáreas en toda España. Nunca hasta ahora se había observado un fenómeno tan intenso, con una desviación de 4,2 grados, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y hasta 38 provincias en alerta. Pero no es solo eso. Más allá del fenómeno vivido entre el 9 y el 18 del mes pasado, los termómetros de buena parte del país llevan días instalados en los valores más extremos, también con mínimas muy superiores a las habituales durante las noches. Y agosto ha comenzado con una nueva ola de calor, aunque se espera menos intensa que la anterior.  

Estimación, no registro

En el Instituto de Salud Carlos III subrayan que el Momo no refleja un número exacto de defunciones debido a las altas temperaturas, que en la mayoría de los casos tienen que ver con deshidrataciones, porque los golpes de calor representan solo una pequeña parte del total. “Se trata de estimaciones de excesos mortalidad que el modelo calcula que se está produciendo en un día determinado, en comparación con series históricas de mortalidad y temperatura en España”, explica el organismo. 

Según sus datos, las jornadas con mayor exceso de mortalidad atribuible a las altas temperaturas fueron las del final de la ola de calor y las inmediatamente posteriores. El 18 de julio se estima que hubo 183 defunciones, mientras que al día siguiente tuvieron lugar 184. Las mujeres fueron más castigadas que los hombres: 1.363 muertes frente a 859 en todo el mes. Como siempre, la peor parte fue para los mayores de 74 años, que representan casi el 90% del total de fallecidos. En cuanto a las comunidades más afectadas, la clasificación la encabeza Madrid, con 504 fallecimientos, muy por delante de Castilla y León (340) y Andalucía (276). Catalunya se sitúa en un exceso de mortalidad atribuible a las altas temperaturas de 183.

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