Monjas rebeldes, curas falsos y narcos colombianos unidos por los Misioneros de Natzaret

Un antiguo responsable de la orden vinculada a las religiosas de Burgos está en la cárcel por tráfico de drogas a través del puerto de València

El escritor valenciano Salva Alemany noveló su historia en «Lapsus»

El "padre Vicente" oficiando una misa en el templo de los Misioneros de Natzaret.

El "padre Vicente" oficiando una misa en el templo de los Misioneros de Natzaret. / L-EMV

Voro Contreras

Voro Contreras

Una de las última apariciones públicas de Ricardo Subirón, fundador de la orden pseudorreligiosa vinculada con las monjas cismáticas de Burgos, tuvo lugar allá por 2021 en los juzgados de València. El falso obispo valenciano, vinculado a la iglesia del Palmar de Troya y responsable del templo del barrio de Natzaret en el que fue ordenado también (falso) obispo Pablo de Rojas (bajo cuya tutela se han acogido las religiosas rebeldes de Burgos)- se sentaba como denunciante frente a otro falso cura llamado Vicente, quien había sido uno de los miembros más importantes de este grupo cristiano integrista no reconocido por la Iglesia católica.

Vicente -nacido en Riba-roja, como Subirón, aunque bastante más joven que él- estaba siendo juzgado por un presunto delito de estafa agravada y estafa inmobiliaria al haberse quedado con varias propiedades de los Misioneros Apostólicos de María Inmaculada en el barrio de Natzaret. Finalmente, el falso sacerdote fue absuelto al no haberse acreditado las «maniobras fraudulentas» por las que le había denunciado su superior Subirón.

Pese a ello, Vicente sigue a día de hoy en una cárcel de Córdoba porque en esta historia de monjas rebeldes y curas preconciliares tiene también, en su vertiente valenciana, su poco de extraños movimientos inmobiliarios y su poco de conexiones con el narcotráfico colombiano. Un cóctel tan explosivo que incluso un escritor, Salva Alemany, publicó en 2022 una novela -Lapsus- basada en la historia del «narcocura» Vicente y la congregación de Natzaret.

A lo "A sangre fría"

Alemany -que ha escrito un guion para el cine basado en esta historia que está a la espera de productor- vivió parte de estos hechos en primera persona ya que Vicente le había intentado comprar a su familia un bajo frente al templo donde cada domingo aún sigue oficiándose la misa preconciliar. «Mi intención era escribir un libro a lo ‘A sangre fría’, que fuera el propio Vicente quien contara la historia. Pero estaba en la cárcel y no pude contactar con él. Las cartas que le enviaba me las devolvían sin contestar», explica el escritor.

Fue en las vísperas de la Nochebuena de 2010 cuando el conocido como «padre Vicente» -ecónomo de los Misioneros Apostólicos de María Inmaculada y responsable de un albergue (cerrado desde hace años) para inmigrantes que esta congregación tenía en Natzaret- fue detenido por la Guardia Civil de Alicante por su presunta vinculación con la red de narcotraficantes que disponía de topos en el puerto de València.

Portada de "Lapsus", la novela de Salva Alemany basada en la orden de Natzaret.

Portada de "Lapsus", la novela de Salva Alemany basada en la orden de Natzaret. / L-EMV

Dos meses secuestrado

Según quedó probado, Vicente actuaba como intermediario entre los colombianos que importaban las distintas partidas de cocaína y el clan familiar de Natzaret que se encargaba de sacar la droga del puerto con la colaboración de algunos estibadores y vigilantes de seguridad. Después se supo que el falso cura estuvo cerca de dos meses secuestrado por un grupo paramilitar en Colombia que le reclamaban el pago de una deuda relacionada con uno de los envíos de cocaína a España.

Hasta entonces, Vicente había proyectado la imagen del sacerdote altruista que ayuda a inmigrantes sin techo ni comida. Amparado en esta supuesta condición de cura, el ahora reo por tráfico de drogas había creado un albergue para los más desprotegidos en el Camí Punta a la Mar e incluso logrado una jugosa subvención de 180.000 por parte del Ayuntamiento.

Aun así, en 2008, los trabajadores del albergue le denunciaron ante el Ministerio de Trabajo por trato degradante con los inmigrantes que acogía en estas instalaciones, a quienes tenía en condiciones insalubres. «Les daba productos caducados y les quitaba la etiqueta para que ellos no lo supieran», relató un testigo. Además del supuesto trato despectivo para con ellos, el padre Vicente también fue acusado de explotar a los internos del albergue y en 2009 fue detenido por un delito relacionado con la compraventa de vehículos en el extranjero.

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