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Una joven valenciana vende joyas para financiar prótesis para otros niños

Tras costearse su mano biónica, Ana Ortiz diseña pulseras para ayudar a otros menores

La joven Anita muestra algunas de las joyas diseñadas.

La joven Anita muestra algunas de las joyas diseñadas. / Levante-EMV

Saray Fajardo

Saray Fajardo

València

La historia de Ana Ortiz es de esas historias con final feliz, que te hacen creer y confiar un poco más en una sociedad en la que imperan las noticias negativas. Esta joven valenciana de 16 años inició hace dos años un proyecto, bajo el nombre «Pero qué bonita eres», mediante el cual fabricaba y vendía pulseras a través de sus redes sociales para costearse su mano biónica, ya que, como ella misma explica, este tipo de prótesis no están cubiertas por la Seguridad Social a pesar de su elevado coste, que suele oscilar los 100.000 euros.

Anita, como es conocida popularmente, nació sin la mano izquierda. Tras dos años vendiendo miles de pulseras a través de estas plataformas, en las que acumula más de 111.000 seguidores, la joven por fin ha conseguido, tras mucho esfuerzo, reunir el dinero necesario para costearse su prótesis. «He conseguido la primera prótesis, aunque es antigua, gracias a mi trabajo y a través de las donaciones de personas maravillosas. Me ha costado 65.000 euros, ya que tiene unos quince años, pero las actuales son inalcanzables», explica la valenciana, quien lamenta que las instituciones no cubran este tipo de prótesis, que tienen una breve duración, ya que suelen durar entre cinco y ocho años. «El hecho de comprarla no es por una cuestión estética, ya que no tengo ningún complejo sino por los problemas de salud que puede comportar porque el cuerpo está descompensado y esa parte está menos desarrollada», indica Anita, quien trabaja diariamente para reforzar su musculatura. 

Ana Ortiz luce algunas de sus joyas.

Ana Ortiz luce algunas de sus joyas. / Levante-EMV

Tras conseguir su objetivo, la valenciana ha decidido dar un paso más y ayudar a otros niños y niñas que se encuentran en una situación similar, pero que no han tenido la misma suerte que ella. «A raíz de este proyecto, algunas madres se pusieron en contacto conmigo para que les ayudara con las prótesis de sus hijos», explica Anita. Por eso, decidió crear la asociación «Pero qué bonita eres», destinada a niños y adolescentes que sufren algún tipo de enfermedad. «Mi idea es ayudarles a financiar sus prótesis, las operaciones quirúrgicas, las sillas, los andadores...», afirma. Concretamente, la joven se graba un vídeo, que difunde en sus redes sociales y en el cual expone cada una de las situaciones que viven estos menores, los cuales define como «Baby Vikingos». En la publicación, Anita también muestra la joya que ha diseñado exclusivamente para ese caso. Así, la mitad de las ganancias de estas pulseras van destinadas a las necesidades de estos niños. Añade: «Intentamos ayudarles con las prótesis, operaciones quirúrgicas o materiales ortopédicos para niños y adolescentes. En muchos casos, sus familias no tienen medios para cubrirlos y la Seguridad Social no se hace cargo», recalca. 

Uno de los últimos casos que ha expuesto en su perfil de Instagram se centra en la historia de la pequeña Aitana. «Ella tuvo sepsis meningocócica, le amputaron una pierna y en la otra tuvo daños internos», indica. Para ayudarla han creado una pulsera con una bailarina y un corazón, ya que, en sus palabras, a la pequeña le gusta bailar y no está quieta. 

Aunque Anita es la cara visible de este proyecto, agradece la implicación de su madre y sus hermanos, con los que forma «un gran equipo». «Nos ayudamos entre todos para ‘Pero qué bonita eres’ cumpla su fin. Mi madre se deja la piel ayudándome. No sé qué haría sin ella», reivindica. En sus palabras, «no tenemos miedo a trabajar y anteponemos este proyecto a muchas cosas que harían niños de nuestra edad». 

«Pero qué bonita eres»

La joven invierte una gran cantidad de horas diarias en la creación de estas joyas. El nombre de este proyecto es un pequeño homenaje a su madre, quien ya fabricaba pulseras hace unos años. «Cuando nací mi madre no paraba de decirme ‘Anita, pero qué bonita eres’. Por eso, decidí ponerle ese nombre», afirma. Durante estos dos años, Anita ha creado varias colecciones, entre las que destaca una para ‘runners’ (una de sus mayores pasiones) y otra en homenaje a los animales. Ahora, se centra en ayudar a otros niños que sufren una situación similar a ella.

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