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En la Moncloa

El Gobierno concede la Encomienda de Número de la Orden del Mérito Civil al director de Open Arms, Òscar Camps

El acto de entrega, encabezado por Pedro Sánchez, reconoce la labor humanitaria del activista

Acto de imposición de la Encomienda de número de la Orden del Mérito Civil al fundador y director de la ONG Open Arms, Òscar Camps.

Acto de imposición de la Encomienda de número de la Orden del Mérito Civil al fundador y director de la ONG Open Arms, Òscar Camps. / FERNANDO CALVO / EFE

Redacción

El fundador y director de Open Arms, Òscar Camps, ha recibido este miércoles la Encomienda de Número de la Orden del Mérito Civil en reconocimiento a una década de labor humanitaria durante la cual la organización ha salvado a más de 73.000 personas en el Mediterráneo y otros escenarios de crisis mundial.

La distinción ha sido entregada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una ceremonia celebrada en el Complejo de La Moncloa. Sánchez ha querido destacar de Camps y de Open Arms "su trabajo y su compromiso, yo diría que radical, con la vida y con la dignidad humana".

Por su parte, el director de la ONG ha asegurado que no recibe esta distinción –uno de los grados más elevados de la Órden del Mérito Civil– "a título personal", sino que "pertenece a todas las personas que, desde hace años, sostienen a Open Arms sabiendo que hay gente ahogándose" en el Mediterráneo.

Preguntado por la agencia de noticias Servimedia acerca de cómo ha cambiado desde que empezó con el proyecto, el fundador de Open Arms ha reconocido que "aquel Óscar sigue aquí con menos ingenuidad, pero yo creo que con la misma convicción". Añadió que nunca quiso arreglar el mundo, sino evitar que se normalice mirar hacia otra parte.

Para Open Arms, este reconocimiento representa una afirmación clara del valor cívico de la acción humanitaria y del deber de salvar vidas en el mar, en cumplimiento del derecho internacional y de los derechos fundamentales. La organización dedica esta distinción a todas las personas rescatadas, a las tripulaciones, a las personas voluntarias y a quienes continúan trabajando cada día.

Escenarios de crisis

Sobre las operaciones más desafiantes, Camps ha explicado que "todas han sido complicadas", aunque ha destacado los inicios de Open Arms en Lesbos, durante la crisis Siria y una de las últimas misiones en Gaza, donde perdieron a siete compañeros. El activista también ha querido poner el acento en el Mediterráneo Central que, según Camps, es el escenario más cruel del drama de la inmigración y "un espejo incómodo de una política que llega siempre tarde".

La situación en el Mediterráneo Central es "un espejo incómodo de una política que llega siempre tarde"

Para Camps, lo más desafiante no es el riesgo operativo, sino la soledad institucional. "A veces te encuentras muy solo y llegar donde nadie quiere estar es duro y difícil. Y lo es más todavía si aún sabes que te señalarán por haberlo hecho", ha subrayado el director de la ONG. Respecto a las críticas que reciben las organizaciones de rescate marítimo, Camps ha asegurado que hay que hacerles frente "con datos, con hechos y desde luego sin bajar la mirada".

Compromiso permanente

Camps ha reafirmado el compromiso de la organización: "Seguiremos abriendo los brazos y no es un eslogan, es un compromiso. Abrimos los brazos mientras otros levantan muros". "Cuando haya personas en peligro y un vacío que las instituciones y las administraciones no quieran o no sepan cubrir, pues allí estaremos", ha manifestado, antes de añadir que espera que su función sea innecesaria algún día.

El fundador de Open Arms ha reflexionado también sobre el peso emocional de su trabajo. "El mar no se olvida, ni la mirada ni los ojos de quienes no llegas a tiempo a rescatar. Hay noches que pesan más que otras", ha reconocido Camps durante la ceremonia.

"El mar no se olvida, ni la mirada ni los ojos de quienes no llegas a tiempo a rescatar. Hay noches que pesan más que otras"

Òscar Camps

— Fundador y director de Open Arms

Sin rendirse a la indiferencia

Sin embargo, ha destacado que hay una certeza que compensa cualquier desgaste: "Saber que actuar en ese momento era lo correcto". Ha defendido que el problema no es sufrir por lo que se ve, sino no sentir nada, lo que sería una derrota moral para cualquier persona comprometida. "Se trata de no rendirse a la indiferencia y de seguir. Si algo ha aprendido en estos diez años es que no hacer nada también es una decisión y suele ser la más cómoda que toma todo el mundo", ha afirmado Camps.

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