Tragedia ferroviaria
La madre de un joven de Huelva herido en Adamuz a Juanma Moreno: "A mi hijo lo atendieron como si se hubiera caído de una bici"
La madre de Aaron, viajero del Alvia, relata el calvario médico y denuncia fallos en la atención en el Hospital Juan Ramón Jiménez, que le dejaron sin tratamiento adecuado durante más de dos semanas a pesar de tener rotas la mandíbula y varias vértebras

Aaron es uno de los pasajeros del Alvia siniestrado en Adamuz que sufrió heridas y que hoy, casi dos meses después, aun sigue en fase de recuperación. En la imagen, vista del Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva. / MIGUEL VAZQUEZ
Elías Luis Grao
Carmen Martín habla como madre. Así comienza la carta que dirige al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, tras el accidente ferroviario que sufrió su hijo Aarón, de 20 años, el pasado 18 de enero.
El joven onubense viajaba en el primer vagón del tren Alvia siniestrado en Adamuz, que fue el que quedó varado en una de las cunetas de las vías. Y, aunque tiene la suerte de vivir para contarlo, su periplo médico desde entonces le trae de cabeza tanto a él como a su familia. Hace unos días, su madre realizó un post en Facebook el pasado 5 de marzo donde denunciaba las diferentes negligencias a las que se habían enfrentado en cuanto a la atención de su hijo en el Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva.
La tarde del accidente, el joven estudiante de mecatrónica volvía de Madrid tras pasar unos días junto a su novia, que reside en la capital. Fue entonces cuando se vio implicado en el suceso en el que perdieron la vida 46 personas y otras cientos resultaron heridas. Del análisis de las cajas negras de los dos trenes, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), encargada de la investigación, se desprende que el Alvia 2384 circulaba a 204 kilómetros por hora en el momento en que dejó de registrar datos, un instante que los investigadores sitúan de forma presumible como el de la colisión.
Tras el impacto, Aarón perdió el conocimiento y, tras varios minutos, consiguió llamar al 112. Cuando llegaron los Servicios de Emergencia, fue traslado al Hospital Reina Sofía de Córdoba donde, en medio del colapso sanitario que provocó el accidente, los médicos sólo le realizaron dos pruebas: radiografías de tórax y pelvis.
Una vez allí, alguien logró contactar con sus padres, quienes se encontraban ya de camino a la capital cordobesa en busca de su hijo. Cuando ellos llegaron les comunicaron que Aarón tenía una doble rotura en ambas clavículas y les pidieron que, si tenían los medios, lo llevaran al hospital de Huelva. Y así hicieron. "Quien vivió lo que había allí esa noche estoy segura que hubiese hecho lo mismo que yo", relata Carmen a este periódico.
Desde el Hospital Universitario Juan Ramón Jiménez evitan hacer declaraciones al respecto y se ponen "a disposición de la familia". Además, Carmen asegura que el consejero de Salud, Antonio Sanz, se puso en contacto con ella "el mismo día" que publicó el escrito y que ya se ha reunido con el director del hospital como el director médico y el jefe de traumatología quienes les han pedido disculpas por lo ocurrido.
La llegada a Huelva, comienzo del despropósito
Como muchos otros familiares de pasajeros, Carmen llevó de vuelta desde Córdoba a Huelva a su hijo por sus propios medios. Llegaron al Juan Ramón Jiménez, donde "la atención inicial fue rápida, pero se centraron solo en las clavículas y olvidaron el resto de las lesiones”, señala la madre. Según apunta, Aarón se quejaba de la espalda y presentaba una gran hinchazón en la mandíbula.
El primer diagnóstico, tras repetir las mismas pruebas que le fueron realizadas en Córdoba, fue que los dolores y la inflamación eran fruto de la policontusión que había sufrido en el accidente. Podían irse a casa. Tan solo tenían que esperar a que les avisaran para operarse de las clavículas. La madre insistió al personal sanitario pero "aun así, no consideraron necesarias más pruebas", lamenta.
El 19 de enero Aarón ingresó para ser operado de ambas clavículas. Tras la intervención, Carmen vuelve a advertir a los médicos de que el joven sufría un intenso dolor de espalda y tenía la cara muy inflamada. La respuesta que recibe es que ese dolor se debe a dos costillas fracturadas. "No solicitan ninguna prueba adicional y le dan el alta", recuerda.
Quince días con varias fracturas vertebrales sin diagnosticar
Sin embargo, los días siguientes seguían siendo de dolor intenso para Aaron, por lo que decidieron volver a urgencias en el Juan Ramón Jiménez. Allí finalmente le realizan radiografías de la espalda. Según relata la propia Carmen, incluso el personal de rayos se sorprende con las imágenes y les advierte de que insistan si en consulta les dicen que no hay fractura.
Eso es exactamente lo que ocurre. "En urgencias nos dicen primero que no hay fractura y que podemos irnos a casa", explica la madre. Tras insistir, los médicos revisan de nuevo las pruebas y detectan finalmente un acuñamiento vertebral. Un TAC posterior confirma fractura y aplastamiento en varias vértebras.
A pesar de ese diagnóstico, nadie les advierte de la gravedad de la lesión ni de la necesidad de reposo absoluto. Durante los siguientes quince días el joven se levanta para ir al baño o ducharse sin saber que podría empeorar su estado. "Durante 15 días mi hijo estuvo levantándose sin saber que podía estar comprometiendo su lesión", denuncia.
Una operación compleja y nuevos errores
La intervención de columna termina siendo compleja. Aarón es operado y se le coloca una fijación que abarca desde la vértebra 7 hasta la 12, mediante placas y tornillos, y recibe 50 puntos en la espalda. Además, Carmen apunta a que el traumatólogo que lo atiende se sorprende y les advierte: "Ni un pie en el suelo".
No es la única sorpresa que se llevan Aarón y su familia. El propio médico les comunica de que el TAC inicial estaba mal informado y que las vértebras afectadas no eran las que se habían comunicado anteriormente.
Mientras tanto, la familia continúa insistiendo en otras molestias que el joven presenta desde el accidente: dolor en la mandíbula -que le tenían tomando sólo líquidos desde el día del accidente- y en la rodilla. Según relata Carmen, incluso en una ocasión intentan darle el alta pese a que el paciente sufre dolores "insoportables", con "rescates analgésicos cada hora y media". Finalmente le realizan radiografías de mandíbula y rodilla, pero el resultado que reciben es que no existe fractura.
Ante este panorama, la familia no se quedó tranquila y por ello decidió acudir a un especialista maxilofacial a través de su seguro privado. Allí, tras realizar una ortopantomografía y un TAC, llega una nueva sorpresa: Aarón tiene una fractura en la mandíbula que nadie había detectado en la sanidad pública. Una lesión que, según apunta el especialista, "debía haberse operado el mismo día".
"Solo pedimos que cuiden bien de nuestro hijo"
Todo este proceso ha dejado una profunda huella en Aarón. "No hemos tenido bastante con el trauma del accidente. Hemos tenido que luchar por cada prueba, por cada revisión, por cada diagnóstico", afirma. "Su vida ahora mismo está parada. Lleva un mes y medio en una cama articulada", continúa.
"Su vida ahora mismo está parada. Lleva un mes y medio en una cama articulada"
En su carta al presidente andaluz, Carmen formula varias preguntas que resumen su indignación: "¿Es justo para un joven de 20 años que ha sobrevivido a un accidente de tal magnitud tener que mendigar pruebas diagnósticas?".
Además, Carmen se distancia de las cuestiones políticas. "Mi carta no va dirigida a Juanma como culpable de esto", subraya. "Más que nada era por ponerlo en su conocimiento y que él sepa lo que estábamos viviendo".
Así como la madre de Aarón se queja de la intervención de algunos médicos, también quiere agradecer el trato de otros profesionales sanitarios que les atendieron. "Solo tengo agradecimientos al traumatólogo que le operó de la columna, por cómo ha estado pendiente de él. Y a muchas de las personas que también la han tratado muy bien allí".
Otros pasajeros coinciden en el trato recibido
Carmen se muestra convencida de que los protocolos no se aplicaron correctamente. “Me niego a pensar que el protocolo de urgencia para un politraumatismo tras un accidente de alto impacto sea hacer una radiografía de tórax y otra de pelvis”, protesta. “Yo en primera persona he vivido cómo ha venido un accidente de tráfico y se le ha hecho un TAC con contraste del cuerpo entero”, sentencia.
En este sentido, la madre de Aarón señala que a su hijo lo atendieron “como si se hubiera caído de una bicicleta”, en lugar de haber tenido un accidente como el que tuvieron. Una tónica, dice, que es general entre los supervivientes de Adamuz que han sido atendidos en Huelva.
Otro superviviente, que llegó a Huelva en un taxi junto a otros dos, ofrece un testimonio en la misma línea. “Hemos tenido un trato por parte de los hospitales muy deficientes de la sanidad pública”, sentencia. Ellos, al igual que Aarón, acudieron al Hospital Juan Ramón Jiménez. “Sabiendo que veníamos de un accidente de tren brutal, me hicieron una radiografía y me mandaron para casa.”
La chica que lo acompañaba en el taxi desde Córdoba, no fue atendida en urgencias “porque era de Lepe y no le pertenecía ese hospital", según señala este afectado a El Correo de Andalucía. Fue derivada al Hospital Vázquez Díaz. Una vez allí, le hicieron lo mismo, una radiografía y recibió el alta.
Una recuperación marcada por la incertidumbre
Aarón afronta ahora un proceso de recuperación largo y complejo tras la operación de columna por las que tiene importantes limitaciones en su vida diaria mientras continúa su rehabilitación.
Todavía quedan pruebas pendientes para descartar otras posibles lesiones, como una resonancia en la rodilla. Mientras tanto, Aarón sigue recuperándose en casa, con actividad muy limitada y una evolución médica que, según su madre, estará marcada por el paso del tiempo y por la incertidumbre sobre las secuelas que pueda dejarle un accidente que cambió su vida en cuestión de segundos.
- El Ayuntamiento de Cullera cancela una orquesta tras no superar los controles de seguridad
- Morante de la Puebla y Roca Rey, figuras del toreo, protagonizarán las corridas de la Feria de Abril en À Punt
- Una nueva Pérez Galdós aflora entre zanjas y dudas vecinales por los plazos
- Un fondo francés, tras la compra del mítico Escalante por 3 millones de euros
- De descorchar cava a pasear un ataud: así se festejó el descenso del Valencia CF a Segunda División
- La crisis de la vivienda se extiende más allá del área metropolitana de València
- Las navieras desconfían del alto el fuego en un Estrecho colapsado de buques
- Las últimas barracas de l'Horta de València