Ciencia
Teresa Arnandis (Lady Science): “Si nuestro cuerpo nos mandara un WhatsApp después de un verano intenso, sería un SOS”
La divulgadora, doctora en Biomedicina y Bioquímica, considera que la adaptación del organismo a las temperaturas extremas en verano "es un auténtico milagro fisiológico"

Redacción Levante / Lady Science

Dice que el cuerpo funciona como un mecanismo tan bien engrasado que es difícil no pensar que es un milagro. Un milagro biológico, si es que eso es posible. Por eso, Teresa Arnandis, doctora en Biomedicina y Bioquímica, 'influencer' de divulgación científica conocida en redes como Lady Science ha escrito un libro y lo ha llamado 'Eres un milagro andante' (Paidós). Una reivindicación del cuerpo como sistema de engranajes especialmente delicado y certero en verano, cuando el calor, las vacaciones, la fiesta y la alteración de las rutinas ponen a prueba nuestro organismo. Hasta el punto de que, advierte la científica, si pudiera escribir, el cuerpo nos enviaría después de las vacaciones un WhatsApp de tres letras: SOS.
El verano tiene sus propias normas. ¿Nuestro cuerpo también entiende que estamos de vacaciones o sigue funcionando igual?
Sí, nuestro cuerpo sigue funcionando igual, pero sí que debe adaptarse a un nuevo biorritmo propiciado por los días más largos. Hace más calor, estamos de vacaciones, el ritmo de trabajo se frena un poco, salimos más… todo influye en nuestra fisiología.
Una escena muy veraniega: sales a cenar, te dan las tres de la mañana y piensas que ya dormirás más otro día. ¿Qué piensa nuestro cuerpo de ese plan?
Así, a primera vista, no pinta muy saludable. Seguramente será una cena tardía que irá acompañada de copas y nuestro metabolismo no está preparado para cenas copiosas ni para acostarse tarde. En este sentido, los europeos nos ganan, porque ellos cenan más temprano sobre las 18 o las 19 horas, y así se van a la cama con un sistema digestivo en reposo, que ya ha digerido la cena. El “ya dormiré” no sirve, porque desregula nuestros ritmos circadianos y el sueño diurno no es igual de reparador que el nocturno.
Encontramos gente que presume de poder dormir pocas horas y funcionar perfectamente y hasta se ha puesto de moda eso del “5 am club”. ¿Existe de verdad esa capacidad o el cuerpo acaba pasando factura?
Dormir poco acaba pasando factura, porque muchas enfermedades, como las neurodegenerativas, son silenciosas hasta que ya están consolidadas. El sueño ayuda a limpiar los residuos cerebrales generados como consecuencia de la actividad neuronal diurna y ayuda a mantener bien sintonizado el sistema inmune. Si acortamos la ventana de descanso, acortamos también una de las mayores fuentes de bienestar y longevidad de nuestro cuerpo. Puedes levantarte a las 5 de la mañana, siempre que hayas tenido las 7 u 8 horas de descanso recomendadas, pero eso supone acostarse sobre las 22 horas.

Teresa Arnandis, conocida en redes como Lady Science / Redacción Levante / Lady Science
En verano también triunfan las bebidas energéticas, muchas veces mezcladas con alcohol. ¿Hay un umbral de consumo responsable de bebidas energéticas?
Usar las bebidas energéticas a diario como sustituto del descanso es un error. Tomarlas por la tarde-noche o combinarlas con otros estimulantes como el café, el té o el chocolate podrían interferir con el descanso. El peor escenario lo tenemos si las mezclamos con alcohol, porque la cafeína puede enmascarar los efectos depresores del alcohol, haciendo que la persona se sienta más alerta de lo que realmente está y tienda a asumir riesgos.
Dice que el cuerpo es un “milagro andante”. ¿Tiene algo de milagro científico que nos adaptemos a las olas de calor y a las temperaturas cada vez más altas? ¿Cómo ocurre?
Sí, es un auténtico milagro fisiológico. Nuestro organismo debe evitar que el cuerpo se sobrecaliente internamente mediante varios mecanismos coordinados. Por una parte, el corazón late más rápido y aumenta el flujo de sangre hacia la piel para facilitar la pérdida de calor; al mismo tiempo, se activa la sudoración, que permite enfriar el cuerpo. Pero esto tiene un coste, pues con el sudor se pierden agua y electrolitos. Por eso es fundamental mantenerse hidratado y adaptarse a las temperaturas elevadas de forma progresiva. De hecho, a lo largo de días y semanas, el cuerpo desarrolla una aclimatación al calor, de modo que el corazón puede trabajar con menos estrés ante una misma exposición térmica. Además, las células pueden activar proteínas de choque térmico frente al calor, moléculas que ayudan a proteger nuestras proteínas y a limitar parte del daño de las altas temperaturas. Que el cuerpo se mantenga en equilibrio y se adapte es una auténtica proeza de la naturaleza.
¿Qué mitos sobre el cuerpo humano se repiten cada verano?
Uno de los más llamativos es que “una vez estás moreno no necesitas protegerte del sol”. El bronceado siempre es señal de daño solar y no supone una barrera segura contra quemaduras o cáncer de piel, ya que no anula el riesgo de daño en el ADN celular, por lo que seguir aplicando el protector solar es fundamental para la salud de nuestra piel. Hay que usar protección solar siempre.
Se suele decir que nos “limpian” psicológicamente, pero ¿qué beneficios físicos tienen las vacaciones sobre nuestro organismo?
Cuando vivimos semanas o meses en modo exigencia, nuestros ejes hormonales y el sistema nervioso simpático permanecen más activados: más cortisol, más adrenalina, más tensión muscular, peor sueño, peor regulación inmune y mayor carga cardiovascular. Las vacaciones pueden proporcionar al organismo una ventana de recuperación fisiológica. Suelen suponer un reseteo y un descanso, aunque, si las vacaciones incluyen el cuidado de niños pequeños o de otras personas, el beneficio suele ser más disfuncional. Pero en general, unas vacaciones aprovechadas disminuyen el cortisol, ayudan a aumentar el sueño reparador, permiten más movimiento y contacto con la naturaleza y favorecen los vínculos sociales. Todo redunda en mayor bienestar y salud.

La divulgadora y doctora en Bioquímica Teresa Arnandis, Lady Science / Redacción Levante / Lady Science
Si pudieras asomarte durante 24 horas al interior del organismo de un veinteañero en pleno verano festivo, ¿qué sería lo que más sorprendería?
Su sistema cardiovascular o su cerebro, porque seguramente se encuentran en condiciones diferentes de las de otras épocas del año, cuando el cuerpo sigue una rutina más beneficiosa para el equilibrio fisiológico.
Si el cuerpo pudiera enviarnos un WhatsApp después de un fin de semana intenso de verano, de comer fuera, salir de fiesta y exponernos al sol, ¿qué crees que nos escribiría?
Nos escribiría un mensaje pidiendo ayuda: “SOS, ponte a descansar a la sombra en las horas centrales del día, muévete lo que puedas al amanecer (mejor) o al anochecer, disfruta de las frutas y verduras de temporada, acuéstate temprano e hidrátate”.
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