Vivir en un horno: una habitación sin aire acondicionado a 40ºC en València
Como Teresa, muchas personas no pueden permitirse una correcta climatización para soportar el verano

Sobrevivir en una habitación sin aire acondicionado y solo con un ventilador / Fernando Bustamante / LEV
En días como ayer, cuando salir a la calle puede ser misión imposible con máximas que superan los 40 grados y el asfalto arde, el único refugio para muchos es, casi siempre el hogar: persianas bajadas y aire acondicionado a tope. Sin embargo, en plena crisis habitacional y con los alquileres no ya de viviendas sino de habitaciones por las nubes, una episodio de calor como el vivido en València las últimas 24 horas o simplemente sobrevivir al verano tórrido se convierte en una odisea para quienes no solo no disponen de aire acondicionado en sus casas sino que viven encerrados en una habitación sin climatización.
En plena revolución del modelo habitacional impuesto por los precios desorbitados, ya no se alquilan viviendas sino habitaciones. El hogar ya no es una vivienda sino una habitación y en muchos casos (viviendas antiguas o no reformadas) estas habitaciones no disponen de aire acondicionado no buena ventilación o climatización. Es el caso de Teresa Ortega, una joven de 26 años que comparte piso con 3 chicas más en València y quién es una de las muchas personas en la Comunitat Valenciana con esta desfavorable y asfixiante situación.
"Me valgo del ventilador, pero al final no es una solución"
Teresa Ortega se quedó en València tras ayudar en la DANA hace dos años gracias a que una de las compañeras junto a las que limpió estaba buscando compañera de piso y ella aprovechó la oportunidad. Actualmente, vive junto a otras 3 chicas en Blasco Ibañez en un décimo tercer piso, "una de las únicas cosas buenas del piso es su altura", comparte Teresa. Al estar tan alto, corre un poco de aire cuando abren las ventanas pero, aún así, su vivienda tiene muchas más cosas malas que buenas.
La realidad de Teresa es la base de un nuevo modelo habitacional en el que cada vez más gente debe vivir en una habitación de un piso compartido antes que poder acceder a una vivienda por sí mismo, todo ello acentuado y como resultado de la crisis de la vivienda actual. Dichos pisos en el viven varias personas pueden estar climatizados o no, pero la gran mayoría las habitaciones no tendrán aire acondicionado.
El sol pega con fuerza en la habitación de Teresa durante todo el día, convirtiéndola en un horno, y cuando cae la tarde le toca a la habitación de sus compañeras. Antes había un ventilador en el piso, pero era demasiado viejo y hacía mucho ruido así que cada una de las chicas tuvo que comprarse un ventilador propio para su habitación para aguantar el bochornoso calor. "Me valgo del ventilador, pero al final no es una solución. Mueve al aire caliente que se acumula", señala Teresa sobre el único aparato que le permite refrescarse.
La climatización general de la casa también es un poco complicada. Ante carecer de aire acondicionado han probado alternativas como abrir las ventanas y cerrar las persianas cuando hace calor o abrir la puerta de la terraza, pero tampoco soluciona nada a la larga. No hay demasiada corriente y sigue haciendo un calor insoportable.
Entre las compañeras lo hablan y están de acuerdo en que el calor les provoca malhumor constante. Teresa segura que sufren de cansancio y debilidad, no tienen energía durante el día y por la noche tampoco es mejor. "Lo paso muy mal. Me levanto muchas veces de noche por el calor. Intento economizar con el ventilador pero acabo siempre encendiéndolo porque es agobiante estar sin él", añade Teresa sobre las agobiantes noches que pasa en su habitación. Y es que las noches tórridas en la Comunitat Valenciana se han encadenado unas tras otras este verano.
Espacios para vivir cada vez más pequeños o inaccesibles y más calor
Aunque Teresa vive desde hace dos años allí, hay compañeras suyas que llevan viviendo casi 5 años y ha sido igual siempre. Su piso no está preparado ni para el verano ni para el invierno.
"No ponemos aire acondicionado por imposibilidad económica. Estamos de alquiler y aunque se lo pidiéramos a la casera no nos lo pondría", comenta Teresa sobre su situación. La joven sugiere angustiada que los caseros deberían de ayudar en ese aspecto, que debería ser una obligación que se pusiera un aire acondicionado en las viviendas porque hay personas que lo pasan muy mal con el calor.
Además, se pueden juntar factores como el precio del alquiler y las malas condiciones climáticas que harán que la problemática se encarezca. "Estamos destinados a irnos de las ciudades. Amigos míos que viven en València piensan igual que yo, que es inviable. No apetece vivir aquí a largo plazo", sentencia Teresa con pesar. Actualmente, la precaria situación de la vivienda impide a los jóvenes acceder a un hogar consiguiendo que alrededor del solo 15 % viva emancipado en la Comunitat Valenciana.
No solo los jóvenes, la escasez de vivienda afecta a cualquier tipo de persona. Y para los que lo consiguen, en gran parte viven de alquiler con trabajos precarios con los que afrontar muchos gastos y a los que si se les suma el costear un aire acondicionado para aguantar el calor se convierte en una tarea imposible.
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