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Salud

Isabel Raya, bióloga especialista en nutrición, sobre el cansancio en verano: “El calor influye, pero no lo explica todo”

La experta afirma que las altas temperaturas aumentan "la demanda del organismo" y dejan al descubierto "carencias que durante el resto del año pasan desapercibidas", pero advierte contra las soluciones rápidas

Dormir con calor.

Dormir con calor. / Shutterstock

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Cada año vivimos la misma canción. Cuando se aproxima el verano y empiezan a subir las temperaturas, nuestra vitalidad baja en picado. Sentimos un sueño constante, a pesar de haber dormido las ocho horas recomendadas; nos cuesta mucho concentrarnos en el trabajo, no tenemos fuerzas para terminar los entrenamientos en el gimnasio y nuestra energía parece haber abandonado temporalmente nuestro cuerpo. “¿Qué es lo que me pasa?”, nos preguntamos extrañados. Y, aunque lo más sencillo es culpar al calor sin ninguna prueba, puede que este no sea el verdadero motivo de tu notable malestar.

Isabel Raya, bióloga especializada en nutrición y salud integrativa, sostiene que el verano no es la causa del problema en sí, sino que este simplemente acentúa unos desajustes al poner a prueba "un organismo que ya se encontraba al límite". “El calor influye, pero no lo explica todo. Dos personas pueden pasar el día bajo el mismo sol y experimentar niveles de vitalidad completamente distintos. La diferencia muchas veces no está en la temperatura, sino en cómo funciona su metabolismo y su capacidad para producir la energía”, cuenta.

Isabel Raya

Isabel Raya / CEDIDA

La experta detalla cómo nos sentimos peor con las altas temperaturas porque "el calor aumenta las demandas del organismo y deja al descubierto carencias que durante el resto del año pasan desapercibidas". Esto explica la aparición de esos síntomas claros de agotamiento extremo —ya mencionados— que pueden, incluso, provocar niebla mental.

"Hay que cuidar todo un conjunto de hábitos: desde aportar nutrientes de calidad y asegurar una buena hidratación, hasta descansar bien y hacer ejercicio de forma regular"

Para solucionar este malestar constante lo antes posible, muchas personas empiezan a vigilar de inmediato su alimentación. Sin embargo, Raya advierte que centrarse solo en el plato no es suficiente, ya que para recuperar la vitalidad frente a los meses estivales hay que cuidar todo un conjunto de hábitos: desde aportar nutrientes de calidad y asegurar una buena hidratación, hasta descansar bien y hacer ejercicio de forma regular.

Barcelona 04.09.2019 Economía Una joven se interesa por las bebidas azucaradas en un supermercado. Fotografía de Jordi Cotrina

Una joven se interesa por las bebidas azucaradas en un supermercado. / JORDI COTRINA

El peligro de las soluciones rápidas

A pesar de que el milagro inmediato no existe, muchas personas recurren al exceso de bebidas energéticas, café o dulces en busca de un empujón rápido que les permita afrontar el día. No obstante, la especialista advierte que estos remedios solo empeoran las cosas, ya que generan un círculo vicioso: las subidas bruscas de glucosa dan una energía pasajera, pero luego provocan un bajón todavía mayor. "Cuando recurrimos constantemente al azúcar o a los estimulantes, intentamos compensar un déficit con una salida rápida. Pero el alivio dura poco, porque la verdadera energía depende de cómo funciona el cuerpo por dentro y no de un alimento concreto", añade.

Para evitar esos altibajos con los que no ganamos nada, Isabel Raya apuesta por una alimentación equilibrada, rica en proteínas —como huevos, pescado, legumbres o lácteos— que ayudan a mantener la energía de forma constante a lo largo del día. Y, además de asegurar una buena hidratación —ya que la falta de agua se traduce directamente en cansancio y problemas de concentración—, recomienda incluir nutrientes como el hierro, el magnesio y las vitaminas del grupo B, que tienen un papel clave para el funcionamiento correcto del cuerpo.

Isabel Raya insiste en que esa ansiada fuerza en los meses de verano "no aparece de repente, ni puede depender de los suplementos". "Se construye cada día a través de hábitos que permiten al organismo funcionar mejor. Por eso, cuando el cansancio se convierte en algo habitual, siempre conviene mirar más allá del calor y preguntarse qué necesita realmente nuestro cuerpo para producir esa energía de forma eficiente", zanja.

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