25 de noviembre de 2007
25.11.2007
entrevista

Juan Alfonso Gil Albors: «Los valencianos somos un pueblo poco batallador»

25.11.2007 | 01:24
creación . Juan Alfons Gil Albors, toda una vida dedicada al teatro.

Ha vivido el teatro como algo inherente en él. Ha actuado como director escénico y ha obtenido un buen número de premios. En 1974 fue nombrado director del Teatro Nacional de la Princesa, director de los Festivales de España y director de Teatres de la Generalitat.

María José Muñoz-Peirats

¿Se puede ir más allá de una obra completa que recopila el teatro a lo largo de 50 años ¿Refleja diferentes situaciones político/sociales y culturales Paralelamente a toda su vida/obra Juan Alfonso es periodista: «Yo mantenía la familia profesionalmente en la radio: La voz Levante fundamentalmente, Radiocolor, NacionalÉ Ahora veo los libros y me parece mentira que haya tenido tiempo para escribir cincuenta obras y estrenar».

-Confiese, ¿qué fuerza reside en usted para encontrarse siempre en el lugar adecuado y en el momento oportuno

-Creo en la experiencia de la vida que va enseñando a seleccionar los momentos y las oportunidades.

-¿Acomoda el lenguaje a la época en la que escribe

-Cuando me proponen publicar mi obra me preguntan si el texto se condiciona a las normas de la academia, de la cual, soy académico en estos momentos. Consulto con catedráticos de la Universidad y con teatrólogos que luego tienen que estudiar la obra y dicen que debo dejarla tal y como la escribí en su momento. Si yo lo corrijo, elimino una serie de elementos para analizar mi teatro. Por otra parte, yo he sido un niño de la posguerra, he sido un chico que entró en la radio con unas condiciones muy especiales donde no se podía hablar valenciano. Vinieron las normas del 32 cuando estábamos en el Ateneo, y las «fuerzas culturales» eran: Sanchis Guarner, Enric ValorÉ Nos salimos de ese ámbito, y entonces, para presentarme a un premio en el Ayuntamiento, tuve que escribir con las normas de la Real Academia, yo, con cinco hijos a cuestas, escribía como fuera y como mandaran y la prueba es que he escrito con las cuatro o cinco normas que ha habido. Han sido circunstancias político/sociales que han ocurrido a lo largo de cincuenta años.

-¿En su obra capta esos momentos en los que vive

-No. Capto la ideología. Entiendo el teatro como un medio de comunicación. La prensa y la radio no son los únicos, el medio de comunicación es el modo de ponerse en contacto con el público; bien sea leído o a través de la televisión, visualizandoÉ Si eres autor de ideas y eres autor de compromiso tienes que comunicar y yo he aprovechado el teatro para comunicar mi modo de pensar.

-¿Cuál es su compromiso

-Soy un comprometido porque soy un hombre de dudas, por ejemplo: quienes somos y de dónde venimos y adónde vamos es algo concreto y luego está la existencia del más allá. Mi teatro se basa, entre otras temas, en el sentido religioso del hombre, que entiendo, arranca de un temor que se desarrolla en la humanidad y luego se divide en distintos caminos y eso provoca una problemática religiosa, no dogmática, porque precisamente escribo sobre la religión, no estando conforme con muchas cosas de la Iglesia. Estoy más con Teresa de Calcuta y Vicente Ferrer que con el Vaticano. A veces me arriesgo, porque creo que como yo no va a pensar casi nadie, pero me he encontrado con la gran satisfacción de que mucha gente piensa igual que yo.

-¿Se podría decir que la recopilación de sus obras forma parte de la historia teatral de los últimos años

-Hay un momento en el que somos seis autores los que rompemos con el teatro del sainete, procaz, chabacano, escatológico de la barracaÉ En el que coincidimos cuatro autores diciendo que ese teatro no sirve, que hay que hacer un teatro universal, con una problemática más general y no tan localista con tan poca categoría intelectual como tenía entonces el teatro. Y ahí están Martí Domínguez, Villena, Burguera y yo. Esos somos los cuatro que arrancamos, luego resulta que Martí Domínguez escribe dos o tres obras y ya no escribe más, Burguera escribe una obra nada más y Villena se nos vaÉ La verdad es que me quedo yo solo como autor de transición con mi existencialismo. Parto de los Teus de Medicina, de Derecho, pasamos a los teatros de cámara y ensayo y automáticamente viene el teatro independiente y luego se incorpora la hornada de Sirera, MolinsÉ

-¿Escribe pensando en un público determinado

-No. Escribo lo que quiero y lo que pienso.

-¿Hay crisis de dramaturgos en la actualidad

-En absoluto. Valencia está mejor que nunca. Hay una hornada de jóvenes que están estudiando teatro, que han ganado premios importantes; vienen de la universidad y tienen una formación intelectual y cultural y valenciana muy interesante, mejor que nunca.

-¿Está siendo el teatro un género en extinción O ¿es quizá insustituible a causa de la relación directa entre actor y espectador

-Considero que el teatro, después del golpetazo de la televisión, de la radio, de los vídeosÉ se queda como un medio de comunicación de elite. Otra cosa es que en el teatro se haga espectáculos y revistas, pero el teatro de autor de ideas se queda como el arte plástico que va marcando facetas, una vez más importantes que otras. El teatro era lo más popular cuando el pueblo acudía en masa porque ¡claro! no tenía televisión, ni cine, eso ha ido perdiéndose y se ha quedado como una exposición de pintura para el deleite.

-¿Cree que esta situación actual, donde nadie sabe lo que realmente dice o lo que va a decir, es más real que la que se da en un escenario

-Eso es el teatro de la vida, que es la negación del teatro. En el teatro lo que hay que transmitir es lo que se quiere expresar, y decirlo bien. El teatro no es el espejo de la vida, y si lo es, es nefasto.

-Apareció de pronto como director de Teatres. ¿Quién le llamó en aquel momento algo enloquecido

-Espera que me lo pienseÉ ¡Ah! me llamó Villalonga, pero de un modo muy especial. Yo fui a una rueda de prensa a la Conselleria de Cultura, porque era el Día Mundial del Teatro y estando en la sala del director General apareció Villalonga y dijo: «Perdonen que les interrumpa, pero tengo que decirles que el Presidente acaba de cesar el señor Conejero como director de Teatres y nombra director a Juan Alfonso Gil Albors». Ese fue, te lo prometo, el modo de enterarme de que yo era director.

-¿Cuál es su valoración de esa etapa

-Me he ido de Teatres como director muy satisfecho, porque le di un empujón al teatro valenciano: hice que el teatro Talía se dedicara sólo a teatro valenciano; mi equipo hizo los mejores festivales de SaguntoÉ Estoy muy contento de mi etapa. Estoy muy contento porque cuando voy al teatro, el personal aún me llama mi director, yo sé que es una cortesía, pero me llena de satisfacción.

-¿Pasó situaciones duras

-Pasé momentos muy difíciles porque personas superiores a mí estaban en lucha política y tuve que estar calmando las olas; fui el hombre que iba poniendo consenso, pero llegó un momentoÉ A veces la política es mala compañía del teatro.

-Tras esa apariencia de hombre sensato, oculta ironía e incluso un gramo de chulería, le recuerdo el enfrentamiento con el bailarín Canales...

-Lo de Canales no fue una chulería, fue ponerme en mi sitio. Ocurrió que iba el público a entrar en la sala y llegó el jefe de sala y me dijo: «el público no puede entrar porque el señor Canales está ensayando», a lo que contesté: «dígale a Canales que acabe el ensayo, que bajen el telón y que entre el público». Al negarse Canales entré, estaba ensayando con su grupo de guitarristas y bailarines, cuatro o cinco personas y me fui hacia él y al decirle que tenía que entrar el público él respondió: «no, el público entrará cuando yo le diga». «Perdone, dije, usted mandará de su gente, pero en el teatro el director soy yo y ahora mismo se va a bajar el telón». Entonces, hubo un momento que los cuatro o cinco guitarristas se vinieron hacia nosotros en plan de atemorizarme. Pero hubo un detalle muy bueno porque los tramoyistas del teatro que llevaban, todos, su martillo colgando, automáticamente, salieron los cinco o seis al escenario y el señor Canales tuvo que decir que bajaran el telón.

-¿Cómo es esa ironía que oculta

-Soy así. A veces digo muchas verdades como si fuera de broma, pero lo que digo son verdades. No lo puedo evitar, es mi modo de ser. Esa ironía que tengo me ha causado momentos difíciles.

-Confiéselos.

-Un día me encontré con una cosa chocante. ETA acababa de asesinar a un guardia civil y se inauguraba el Parador del Saler y estaban allí todas las autoridades tomando una copa. Carlos Sentí, que fue periodista del Levante y yo, nos acercamos al grupo de señoras de las autoridades. Unos días atrás le habían tirado unos huevos a un político y estaban hablando del asesino de ETA y dije: «Igual, igual que el que tiró unos huevos el otro día». Yo lo que quería decir que lo habían tomado de la misma forma el tirar un huevo que matar a una persona, pero ellas lo cogieron por lo dramático y el pobre Carlos Sentí hizo lo que pudo para aclarar la situación, pero ¡qué momento de violencia por culpa de mi ironía!

-¿Cómo se ha enfrentado con la vida

-Con mucho trabajo, porque yo ahora veo la obra completaÉ y la he hecho teniendo cinco hijos, no yéndome a Madrid, porque si me hubiera ido a Madrid, mi vida hubiera sido otra totalmente. He estado en Madrid varias veces, pero no he vivido allí y esto es un handicap enorme: estrenar en Madrid, sin estar allí, es un milagro.

-¿Era también una forma de escapar

-¿De escapar Cuando acababa la radio a las dos de la tarde, comía y me iba al ateneo, a un salón y en el último sofá y a lápiz escribía mis obras. Eso era enfrentarse con la vida.

-Ha vivido tiempos de duras etapas del franquismo como director de «La Voz del Levante», tiempos falangistas, ¿cómo logró nadar y guardar la ropa

-Después de pasar por una emisora del Movimiento, en esa época a la que te refieres Paco Gandía y yo fuimos los únicos que jamás nos pusimos la camisa azul, pero tampoco fue por una fuerza de gallardía, no, simplemente no estaba comprometido con aquella ideología.

-¿Resultaba difícil

-Con respecto al teatro lo difícil fue que la censura me prohibiera cuatro o cinco obras. Había dos formas de enfrentarse al sistema antidemocrático. Una forma era la de Alfonso Sastre que lo hacia directamente y o te llevaban a la cárcel como le pasó a él, o te exiliaban. Luego estaba el sistema de Bueno Vallejo de decir lo mismo, pero haciendo el traslado de la historia a la época actual. Y yo preferí y tuve la necesidad de optar por la segunda forma. Tuve amistad con Bueno Vallejo y comentamos que en mi obra yo había seguido lo que él había marcado.

-¿Debemos afrontar el hecho de que mucha gente vivirá un shock cultural a causa de las migraciones

-Pienso que si yo fuera un negrito del Congo, vendría en una pateraÉ

-¿Cómo anda de feminismo

-Yo tengo que hablar bien del feminismo porque yo sin mi mujer no hubiera podido tener el acto que tuve el otro día. Ella ha sido mi crítico más feroz, drástico, pero ha sido una gran ayuda. Las mujeres, para mí, son lo más importante que hay en la creación, en todos los sentidos.

-¿Absuelve a la jerarquía eclesiástica

-Creo que la Jerarquía eclesiástica no es el pueblo de Dios. El pueblo de Dios está en Teresa de Calcuta. El mensaje de Jesús no tuvo nada que ver con lo que hizo Pablo. La Iglesia ha funcionado como una estructura especial y ha hecho cosas buenas y malas y entiendo que ha sido positivo para la caridad, la relación humana, pero también ha tenido y sigue teniendo muchísimos defectos.

-¿Cómo ve la ciudad de Valencia un alcoyano

-Para un alcoyano hay una corriente más positiva hacia Valencia que hacia Alicante

-¿De qué pecado deberían confesarse los valencianos

-Fundamentalmente de la envidia y la comodidad. Somos un poco pasotas si no nos atacan no reaccionamos, somos un pueblo poco batallador.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook