01 de abril de 2013
01.04.2013

La Economía del Bien Común ofrece una alternativa a las políticas alejadas de la sociedad

La Ética Económica y Empresarial propone un modelo basado en la cultura para crecer económicamente

01.04.2013 | 05:30

Un modelo económico que no funciona, unas instituciones económicas y políticas que no responden a sus objetivos fundacionales y unas empresas alejadas de su fin fundamental: dar servicios a la sociedad. Este es el panorama ante el que la Economía del Bien Común pretende ofrecer una alternativa. Un modelo que, cómo bien explicó recientemente Francisco Álvarez, Presidente de Ética Family Office y «emisor» del bien común en España, el encargado de acercar este modelo a los asistentes al Seminario Étnor de Ética Económica y Empresarial, no inventa nada nuevo, pero recoge y ensambla otras propuestas como la ética empresarial, la responsabilidad social, o los valores del cooperativismo.
El propio Christian Felber, impulsor de esta iniciativa, así lo reconocía en su visita a Valencia hace ahora justo un año: La Economía del Bien Común «no inventa nada nuevo», y simplemente se plantea cumplir con lo que recogen la mayoría de las constituciones de los países democráticos, pues digámoslo alto y claro «nuestro sistema económico actual es inconstitucional». En este sentido, Álvarez destacaba cómo también en nuestro caso el preámbulo de la Constitución Española habla de «establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien» y de «promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida». Las instituciones económicas no son una diferencia. El Fondo Monetario Internacional, creado tras la Gran Depresión de los años 30 para evitar crisis financieras, recoge literalmente, tal y como reza en su página web, que fue creado para fomentar un crecimiento económico sostenible, mejorar los niveles de vida y reducir la pobreza. Unos principios que siguen siendo los mismos desde entonces, y que comparte con el Banco Mundial.Recuperando, pues, compromisos olvidados, la Economía del Bien Común pretende como eje fundamental pasar de las dos coordenadas que rigen hoy la economía y la política: el afán de lucro y la competitividad, a otras dos «más humanas»: el bienestar y servicio a la sociedad y la cooperación.

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