Llorenç Martínez, Llombai

Un incendio declarado en la madrugada de ayer en un horno de pan de la localidad de Llombai obligó a los bomberos a rescatar a dos mujeres que habían quedado atrapadas en el interior de su vivienda, situada en la planta superior. El fuego se inició a primera hora de la mañana, cuandoJavier Bisbal -el dueño del negocio- se encontraba preparando el pan del día enel hornoque su familia abrió en Llombai hace más de cuatro décadas sin que hasta ayer se hubiera producidoun incidente de estas características. «Tenía un rato libre y he subido arriba - donde se ubica la casa-, pero sobre las seis y media ha saltado el automático porque se ha ido la luz», relató el panadero, que bajó al horno y se topó con una densa humareda.

Aunque no llegó a detectar de dónde salían las llamas, «porque sólo veía el reflejo», Javier se quemó las cejas y parte del cabello. Entonces avisó a su madre y a su hermana de lo que sucedía y los tres salieron al balcón, ya que dentro de la vivienda no se podía respirar.

La familia, asustada, pidió socorro hasta que unos vecinos que pasaban por delante del horno en coche detuvieron su marcha para avisar a los bomberos. Los propios vecinos de los afectados colocaron una escaleraen la fachada por la que Javier pudo descender hasta la calle.

Minutos después, los bomberos llegaron al lugar de los hechos y apagaron los últimos restos del fuego, antes de ventilar el obrador. Las dos mujeres ya no tuvieron problemas para acceder a la planta baja y abandonar el inmueble.

Sin peligro

Los inquilinos fueron atendidos por un Samu y, luego, visitaron a su médico de cabecera, quien les confirmó que su salud no entrañaba ningún peligro. En las labores de extinción participaron nueve bomberos y tres vehículos de los parques de Silla, Torrent y Alzira.

Tras salir ilesos del peligro, tanto la madre como susdos hijos observaban con resignación los daños ocasionados por el incendio, que obligarán a mantener cerrado el negocio «al menos dos o tres semanas, aunque el hornono está muy dañado porque resiste mucho el calor», según comentó Javier Bisbal.

Mientras recibían las palabras de apoyo de los numerosos vecinos que se acercaron a la panadería tras el suceso, los dueños del local seguían recordando los momentos de tensión. «Te asustas porque no sabes hasta dónde puede llegar el fuego. Cuando he bajado a la calle quería hacer algo, pero los vecinos no me han dejado», añadía.