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"Han venido ya a por ti"

El padre de uno de los dos detenidos por el asesinato de un joven en Sueca alertaba así a su hijo en una llamada intervenida - La víctima apareció en el Júcar atada a una bombona de butano y con 44 heridas - El juicio con jurado entra en la fase de alegaciones

David, uno de los acusados, en el momento de su detención en 2008.

David, uno de los acusados, en el momento de su detención en 2008. / vicent m. pastor

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v. x. c. valencia

El juicio por el asesinato del joven de 27 años, Hugo Sáez, entra mañana en la fase de alegaciones finales, para entregar el objeto del veredicto a los miembros del jurado el próximo día 28. Así culminará el proceso en la sala número 19 de la Ciudad de la Justicia de Valencia por la muerte violenta de este vecino de Sueca en mayo de 2008, cuyo cadáver apareció en el azud de Cullera, atado a una bombona de butano y con 44 heridas en el cuerpo. La víctima, los dos procesados (David y Carlos) y sus respectivas familias son todos de la capital de la Ribera Baixa.

El pasado viernes las partes elevaron sus conclusiones provisionales a definitivas. El fiscal solicita una pena de 15 años de prisión por homicidio agravado por abuso de superioridad. La acusación particular solicita una pena de 25 años de reclusión por asesinato y las defensas piden la libre absolución de David y Carlos.

En el juicio se han analizado pormenorizadamente los datos forenses, las pruebas del servicio de Criminalística de la Guardia Civil, los informes de las llamadas telefónicas realizadas por el equipo de Homicidios de la Policía Judicial de Valencia y el contenido de las conversaciones de los procesados con sus allegados, legalmente intervenidas.

En una de estas conversaciones el padre de David -uno de los dos acusados- le dice a su hijo: "Han venido a por ti ya". Una de las llamadas telefónicas de Carlos le sitúa en el Perelló la madrugada de los hechos, cuando siempre afirmó que no salió de la casa de la calle Bonaguía en la que la víctima entró viva supuestamente para cobrar una deuda, según todos los indicios, mientras que este mismo seguimiento de los teléfonos señala entrada o salida de llamadas en los móviles de la víctima y del acusado David casi a la misma hora y a través del repetidor de Cullera, lo que indicaría que se hallaban cerca el uno del otro. Durante las 24 horas siguientes a su desaparición, Hugo Sáez recibió más de cien llamadas de amigos y familiares. No contestó a ninguna de ellas porque muy probablemente ya estaba muerto y su cuerpo lastrado yacía en el fondo del río Júcar, según los cálculos del forense.

Limpieza del vehículo

Otra de las claves de la investigación se centra en la presencia del acusado David a la mañana siguiente de la desaparición de Hugo en una estación de servicio, donde limpió la furgoneta que le habían prestado por dentro y por fuera. Los analistas de la Benemérita hallaron dentro del vehículo algún fluido corporal cuyo ADN pertenecía a Hugo. David, también trató, sin éxito, conseguir una factura o tique para acreditar una consumición (almuerzo o comida) en un bar justo el día siguiente al de la desaparición de la víctima. El dueño se lo negó, como publicó en su momento Levante-EMV.

El forense recurre a Cela para describrir los acuchillamientos

A Hugo pudo matarlo una sola persona, pero puede que hubiera dos o más agresores. Esta aseveración se mantiene teniendo en cuenta la multiplicidad de heridas y lesiones (uno de ellas en la cabeza). También se ha demostrado que la víctima, un joven alto y fuerte, trato de defenderse con las manos, lo que significaría que poca cosa pudo hacer frente a su agresor o atacantes armados.

El forense del caso explicó la agresión de una manera bastante gráfica y expresiva para captar la idea de los acuchillamientos que sufrió Hugo. Para ello recurrió a una escena del libro de Camilo José Cela "La familia de Pascual Duarte". En ese episodio el protagonista de la novela acuchilla a la yegua que ha provocado la caída y el aborto de su mujer. Un acuchillamiento repetitivo, casi compulsivo. Algo similar a lo que ocurre en los crímenes perpetrados con arma blanca y en los que hay ensañamiento con la víctima.

Respecto a otra de las pruebas -la sábana en la que apareció envuelto Hugo- los informes de la Guardia Civil revelan que esa pieza textil pertenece con una "probabilidad muy alta" al mismo juego que la funda de la almohada de una persona que vivió en el mismo domicilio que David.

Uno de los abogados defensores subrayó el pasado lunes que la víctima "asumió un riesgo porque se dedicaba a la venta de drogas", aunque reiteró que los acusados eran inocentes. El letrado exlicó a los miembros del jurado que los dos procesados "solo estuvieron tres meses" en prisión preventiva porque los agentes de la Guardia Civil se precipitaron en las detenciones realizadas. La muerte de Hugo causó gran conmoción en Sueca, que ahora se repite con el proceso judicial.

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