"Sólo le di un masajito en el cuello. Tenía muy buena relación con mis sobrinos y me comportaba con ellos como un niño, le hacía cosquillas a todos", esa fue la argumentación que dio un hombre acusado de abusos sexuales continuados a su sobrina, de trece años, durante el juicio celebrado esta semana en la Audiencia Provincial de Valencia. El presunto pederasta negó los hechos supuestamente cometidos entre junio y octubre de 2007, pero sí reconoció haberle dicho a la menor "que pechitos tienes", porque "tenía mucha confianza con su sobrina".

El Ministerio Fiscal solicita para el acusado una pena de once años de prisión por un delito continuado de abuso sexual recogido en el artículo 181 del Código Penal y por otro de abusos con acceso carnal, del artículo 182, ya que, según el testimonio de la víctima, su tío llegó a introducirle el dedo en la vagina. "Le quité la mano pero él volvió a meterla", relató entre lágrimas la menor al recordar la agresión que sufrió. Desde entonces la adolescente presenta "un elevado coste psicológico como crisis de ansiedad, estrés postraumático y una interferencia en su desarrollo psicosexual", según la Fiscalía.

Los supuestos abusos comenzaron en junio de 2007 cuando el acusado entró en la habitación de su sobrina, que entonces tenía trece años, mientras ésta se encontraba chateando con el ordenador. Después de cerrar la puerta el procesado le preguntó a la menor si le daba un masaje. Fue entonces cuando le realizó tocamientos en los pechos. "Me quedé blanca, pensaba que iba a parar y se iba a ir", aseguró la víctima.

Posteriormente, cuando la familia se encontraba pasando unos días de vacaciones en un camping de Dénia, el acusado entró en la caravana en la que estaba durmiendo su sobrina y le realizó tocamientos. Ese mismo día por la tarde, aprovechando que todos los familiares se habían ido a dar un paseo, volvió a abusar sexualmente de la menor, según la víctima. En octubre de 2007 se volvieron a repetir los tocamientos durante un cumpleaños. "Tenía miedo de que no me creyeran y a lo que él me pudiera hacer", explicó la adolecentes sobre los motivos por los que no denunció los hechos hasta junio de 2009.

Condenado por abusos a su primo de trece años

Un hombre ha sido condenado a dos años de cárcel por abusar sexualmente de su primo, menor de edad, en su vivienda de una pequeña localidad del interior de Gipuzkoa a la que el pequeño había acudido para que su familiar le reparara un ordenador. Los hechos se produjeron sobre las 20.30 horas del 17 de octubre de 2009, cuando el procesado se tumbó en la cama de su dormitorio y "con la intención de satisfacer sus deseos sexuales", pidió al chico, de trece años, que se bajara los pantalones y le sometió a tocamientos.